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Adoptados en la Selección Eterna

Serie: La Selección Eterna

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Church
Centro Cristiano de GuayaquilEvangelicalGuayaquil, Ecuador
Date
Wednesday 1st July 2026
Read time
9 min
Language
Spanish

Scriptures

Ephesians 1:3-6John 1:12Colossians 1:13-14Matthew 28:18

Tags

Categories

SermonsAdoptionIdentity in Christ

Bible Characters

JesusPaul

Key Takeaways

  • Tu identidad no debe basarse en lo que tienes, lo que haces, lo que otros dicen de ti, tu mejor momento, o tu peor momento, sino en quién eres en Cristo.
  • Dios te escogió en Cristo antes de la fundación del mundo, no por tu mérito, sino por su gracia.
  • Como hijo adoptado de Dios, posees autoridad sobre las tinieblas, aceptación total en el Amado, y eres llamado a vivir en asimilación con tu Padre celestial.
  • El Padre celestial te ama con tal intensidad que envió a su Hijo, no a un siervo, para adoptarte y hacerte completamente suyo.

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Adoptados en la Selección Eterna

La Posición del Creyente en Cristo

Estamos en una serie llamada la Selección Eterna. No nos estamos refiriendo a la selección nacional, que tiene un comienzo y un fin. Hablamos de la selección eterna que viene de la Palabra del Señor en Efesios 1:1-5.

Pablo escribe a los creyentes en Efeso diciéndonos algo extraordinario: podemos estar simultáneamente en dos lugares. Estamos en Efeso en lo natural, pero también estamos en Cristo. Aunque nuestros cuerpos están presentes en el culto, a veces nuestras mentes están en otro lado. Pero la verdad es que podemos estar en Guayaquil en medio de la realidad del 2026, y al mismo tiempo estamos sentados en lugares celestiales en Cristo.

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. Porque Dios nos escogió en Cristo antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de él. En amor nos predestinó para adopción como hijos para sí mediante Jesucristo, conforme a la buena intención de su voluntad para alabanza de la gloria de su gracia que gratuitamente ha impartido sobre nosotros en el amado.

Bendición en Cristo

Lo primero que aprendemos es que Dios no solo es Dios, sino que es un Padre. Es el padre eterno, el padre bueno, el padre perfecto. Y nos ha bendecido en Cristo. Si tú estás en Cristo, ya estás bendecido, sientas la unción o no la sientas. Esa es tu posición en Cristo Jesús.

Dios ya ha desatado toda bendición espiritual sobre tu vida. ¿Qué necesitas de él en esta mañana? Ya está disponible. Tú solo necesitas creer y recibir.

La Elección Eterna: Un Misterio Divino

Segundo, Dios nos ha escogido. La Biblia dice que Dios nos escogió en Cristo antes de la fundación del mundo. ¿Cómo es posible que Dios nos escogiera si todavía no existíamos? Es un misterio profundo.

La Palabra nos dice en Apocalipsis que el Cordero fue inmolado desde la fundación del mundo. Cuando escogemos a Cristo, estamos escogiendo algo que estaba escogido para nosotros desde antes de que el mundo existiera. He leído libros y estudiado, pero confieso que todavía no entiendo completamente esa realidad. Es un misterio.

Conocimiento tan maravilloso rebasa mi comprensión.

Es más allá de nuestra capacidad humana procesarlo. Pero no tienes que entender algo en su totalidad para disfrutarlo. Es como conducir un carro: no necesito entender la física completa de cómo funciona un motor para disfrutar de manejarlo y llegar a comer un encebollado.

De la misma manera, tú no tienes que entender todos los misterios de Dios para saber que Dios te escogió a ti en Cristo Jesús.

Elección por Gracia, No por Mérito

A diferencia de la selección nacional, que busca a los mejores jugadores por mérito, Dios nos selecciona por gracia. La Palabra nos dice que Dios nos salvó por su gracia. No tienes ningún mérito en eso. Es un regalo de Dios.

Qué increíble que Dios te escogiera aún siendo imperfecto. No por mérito tuyo, sino por el mérito del único perfecto, el único justo, el único sabio, el único digno. Él te escogió a ti y dijo: "Tú eres mío".

Te escogió conforme a la buena intención de su voluntad, según su beneplácito, su puro afecto, su determinación bondadosa. Porque él es bueno.

Adopción: El Propósito de la Elección

¿Y para qué nos escogió? Nos predestinó para adopción como hijos. Nos escogió, nos adoptó para sí, mediante Jesucristo. Dijo: "Eres mío, te quiero a ti".

Qué padre increíble. Con billones de personas en el mundo, él tiene una relación tan individual, tan detallista con cada ser humano. Él le puso nombre a cada una de las incontables estrellas. Si les enumeó los números a las estrellas, cuánto más puede conocer con lujo de detalle a cada ser humano, y especialmente a aquellos que lo han escogido.

El Problema de la Identidad Sin Padre

La Importancia de la Identidad

Vivimos en un mundo donde los psicólogos han demostrado que cuando hay ausencia de padre, cuando alguien crece sin la presencia paternal, generalmente hay una falta de identidad y una falta de destino.

Dios creó al ser humano mujer y hombre a la imagen de Dios. La madre tiene su naturaleza: nutre, cuida, ama con ternura. El padre define la identidad. Sale el bebé del cuarto y el padre dice: "Esas tripas buenas, ese es mi hijo, ese es mi bebé". Le da identidad. Le da seguridad.

El padre siembra identidad: "Tú eres un Smith, tú eres un Rodríguez, ese es nuestro nombre. Ese es mi hijo". Cuando el padre hace bien su trabajo, siembra identidad. Y la identidad determina tu destino.

Por eso cuando oras con tus hijos, debes decir: "Señor, cumple tus propósitos en ellos". Sea que los lleve a China, Europa, Australia, o donde sea, que cumplan a totalidad lo que el Señor los ha puesto sobre el planeta a cumplir.

Las Cinco Mentiras Sobre la Identidad

Vivimos en un mundo que nos pregunta constantemente: ¿Quién eres? Si no sabes quién eres, el mundo te lo dirá. Y hay cinco mentiras que el enemigo recicla en cada generación:

  1. "Eres lo que tienes" — Si tienes dinero, eres importante. Si tienes título, eres importante. Pero nuestra identidad no puede descansar en algo que podemos perder.

  2. "Eres lo que haces" — Cuando saludas a un hombre y preguntas quién es, por lo general te dirá: "Soy carpintero, soy pastor, soy presidente". Pero esa conexión es frágil. Puedes cambiar de trabajo mañana, pero tu identidad no debe cambiar.

  3. "Eres lo que otros dicen de ti" — Hay gente que te quiere alabar un día y hundir al siguiente. Los mismos que gritan "Hosana" después gritan "Crucifícalo". Pero si tu identidad está arraigada en Cristo, no importa si tienes 10 millones de seguidores o solo dos.

  4. "Eres tu mejor momento" — Todos hemos tenido momentos gloriosos que desearíamos congelar. Pero tú eres más que tu mejor momento.

  5. "Eres tu peor momento" — Todos hemos cometido errores o sufrido traumas. Pero Dios dice: "Es una mentira que te dejes definir por el peor momento de tu vida. Tú eres más que eso. Tú eres un adoptado. Tú eres mío y yo defino tu identidad".

El Momento Mufasa

Necesitamos lo que llamo el momento Mufasa del Rey León. Simba está en la adolescencia, no quiere madurar ni entrar a su destino. El mono loco le da un palazo y lo manda a la piscina de la reflexión, donde tiene una visión de su padre Mufasa.

Mufasa le dice: "Simba, te has olvidado quién eres y por lo tanto me has olvidado a mí. Recuerda quién eres. Entra a tu destino".

Cuando nos recordamos quiénes somos, estamos recordando de quién somos. Identidad no se trata de decir: "Mírenme, soy importante". Se trata de decir: "Yo sé quién soy. Le pertenezco a Él".

Las Tres Implicaciones de la Adopción

Primera: Autoridad

Cuando eres adoptado, la primera implicación es autoridad. Juan 1:12 dice:

A todos los que lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser llamados hijos, hechos hijos de Dios.

La palabra griega es exousia que significa derecho, autoridad, poder, privilegio. Y conlleva jurisdicción: un estado legal.

Colosenses dice: "Él nos ha liberado de la autoridad de las tinieblas". Cuando no estás en Cristo, cuando no has recibido al Señor, estás bajo la autoridad del príncipe del aire. Él es quien manda. Pero la Palabra dice:

Él nos ha liberado de la autoridad de las tinieblas y nos ha trasladado al reino de su hijo amado.

Jesús dijo: "Toda autoridad os he dado en el cielo y en la tierra". Y cuando eres adoptado, vienes bajo la autoridad de tu Papá, no del enemigo. El enemigo tenía poder sobre ti, pero cuando eres adoptado, vienes bajo la protección y autoridad de Jesús.

Segunda: Aceptación

Efesios 1:6 dice: "Su gracia con la cual nos hizo aceptos en el amado". Dios te ama y te acepta tal como eres.

A veces la gente dice: "Si el pastor supiera ese capítulo de mi vida, no me aceptaría. Es tan vergonzoso, tan asqueroso". Pero el Señor lo sabe todo. Y aún así derramó su sangre por ti y me ha aceptado en tu totalidad.

Cuando Jesús fue bautizado en el río Jordán, salió del agua y la voz del cielo dijo:

Este es mi hijo amado, en quien estoy muy complacido.

Quizás creciste y tu hermano era el favorito. Pero en el Señor, esa voz que estuvo sobre Cristo es tuya también. Si tú estás en Jesús, estamos en él y el Padre está en Cristo. Todo lo que el Hijo tiene es tuyo porque estás en él.

Eres el favorito de Dios si tu vida está escondida en el Hijo, porque el Hijo está escondido en el Padre y el Hijo recibe la complacencia y el deleite del Padre. Qué increíble.

Tercera: Asimilación

La tercera implicación es la asimilación. Hay un proceso que tiene que ocurrir.

Jorge compartió hace años la historia personal de su adopción. Dentro del proceso de adopción hay dos semanas llamadas apego o vinculación. En esos días, el padre trata de establecer un vínculo con el niño. Le muestra el cuarto, los juguetes, todo lo que le está ofreciendo. Pero finalmente, el niño tiene que aceptar que estos van a ser su papá y mamá.

El niño no solo se quedará un momento; va a dejar su mundo de huérfano para entrar en un nuevo hogar con protección, provisión, pero también nuevas reglas del Padre. Al fin del proceso, ante un juez, le pidieron a las dos niñas que señalaran a sus padres. En la sala se dieron vuelta y señalaron a Jorge y su esposa: "Ahí está mi mamá y mi papá".

De la misma manera, Dios nos ofrece vida, nos ofrece relación. Pero nosotros tenemos que decidir: voy a aceptarlo a Él, el Padre bueno, eterno, como mi Padre.

La Fuerza del Padre Adoptivo

Tengo un amigo pastor argentino que adoptó a un niño hace más de 20 años. El niño venía de un trasfondo complicado. Durante un mes tenía comportamientos agresivos, alrededor de 3 o 4 años. Los psicólogos no podían solucionarlo. El niño pegaba unas rabietas terribles, y no sabían qué trasfondo estaba cargando.

Un día, mi amigo oró: "Señor, ayúdame". Y el hijo estaba ahí, furioso. Claudio, que es un gordote fuerte, lo agarró duro pero sin lastimarlo, y le dijo: "Yo soy tu papá y tú eres mi hijo. Jamás te voy a dejar. Eres mío y yo soy tuyo".

El niño siguió pataleando un poco, y Claudio lo siguió agarrando, repitiéndole: "Yo soy tu papá y tú eres mi hijo. Jamás te voy a dejar. Eres mío y yo soy tuyo". Pataleó un poco menos. Lo agarró de nuevo y le repitió una vez más. Y finalmente el niño se calmó.

Eso es lo que hace el Señor por nosotros. Manda su Espíritu de adopción. Como un padre adoptivo que nos tiene que sanar de nuestra locura, que nos tiene que hacer suyos, que nos agarra fuerte. Aún cuando no queremos estar ahí, cuando estamos pataleando con nuestros desórdenes y nuestros deseos, el Padre nos agarra.

Puede ser que espiritualmente tú estés pataleando así. Y la buena noticia del Evangelio es que el Padre te ama tanto que mandó su Hijo. No mandó a un esclavo, no mandó a un encomendado. Mandó a su Hijo.

Mandó su Hijo para adoptarte a ti, a ti, a ti, a ti, a ti, a ti.