Conociendo a Dios como Padre
Servicio del Día del Padre
- Preacher
- Tommy Acosta
- Church
- Ministerio Internacional El Rey JesúsCharismaticMiami, United States
- Date
- Tuesday 23rd June 2026
- Read time
- 18 min
- Language
- Spanish
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Conociendo a Dios como Padre
La Diferencia entre Conocer de Dios y Conocer a Dios
La mayoría de las personas creen en Dios y conocen de Dios, pero no lo conocen realmente. No es lo mismo saber de una persona que conocer a la persona. Gran parte del cuerpo de Cristo conoce a Dios como Dios, pero no lo conoce como un Padre.
Cuando no conocemos a Dios como Padre, tendemos a quejarnos y murmurar cuando enfrentamos circunstancias difíciles porque no entendemos el propósito detrás de ellas. Pero cuando conoces a Dios como Padre, tu perspectiva cambia completamente. Ves las cosas desde la perspectiva del corazón de un verdadero padre.
El Modelo de Paternidad Hoy
Desafortunadamente, la paternidad en nuestros días está muy debilitada. Hay más hogares con madres solteras, y en muchos casos donde hay ambos padres, el modelo paterno es incorrecto. Los hijos aprendemos de nuestros padres no lo que nos enseñan, sino lo que nos modelan. Si no tuvimos un modelo correcto o perfecto, terminamos haciendo lo mismo que hacían nuestros padres con nuestros hijos.
La Disciplina del Padre
La disciplina es parte esencial de ser padre. Un padre que maldice a sus hijos les hace daño. Un padre que cree que disciplinar significa no amar, está equivocado. La Palabra de Dios es clara:
"El que el padre ama, el padre disciplina y azota aquel que tiene como hijo."
Dios el Padre no nos castiga directamente, sino que retrae su protección un poco y permite que las consecuencias naturales nos enseñen. La disciplina bíblica significa enseñanza o instrucción—tiene un propósito y una lección valiosa. La disciplina bíblica no destruye, edifica.
Muchos cristianos aún aplicamos la disciplina natural y no la disciplina bíblica con nuestros hijos. Por eso la Palabra dice: "No provoquéis vuestros hijos a ira." Disciplinamos a nuestros hijos sin que ellos sepan por qué. Antes de corregir, primero tienes que enseñar la forma correcta de hacer las cosas.
Jesucristo como Modelo
Jesucristo dijo: "Yo mismo no hago nada que no vea al Padre hacer." Dios como Padre fue el modelo para Jesús, y Jesús es el modelo para nosotros.
Mi oración es que conozcas a Dios como Padre, no solo como Dios, sino que sepas que tienes un Padre en el cielo que te ama y continúa amándonos incluso cuando cometemos errores. Cometemos errores todos los días, pero Dios tiene paciencia porque es un Padre. Un padre no solo está comprometido con un hijo, sino con el proceso en la vida del hijo.
La Ley del Proceso
Hay una ley espiritual llamada "la ley del proceso." Todo lo que sale de la eternidad entra en la ley del proceso. En la eternidad, todo está presente y en su plenitud todo el tiempo, pero cuando algo sale de la eternidad, como nosotros que no estamos en la eternidad, vienen los procesos que no pueden ser evitados.
Aunque no quieras, estás en un proceso y los procesos no pueden evitarse. Cuando ves los procesos desde la perspectiva de Dios como Padre, entiendes que son beneficiosos. Te preparan para que Dios te confíe cosas más grandes y mayores.
Es como ir a la escuela: pasas procesos de enseñanza, luego un examen, y si lo pasas, avanzas de grado. Si fallas, te quedas en el mismo grado. Hay muchos cristianos que llevan 20 años en "sexto grado," pero Dios tiene algo más grande disponible. No puede entregártelo porque no estás listo para manejarlo.
No te quejes, no murmures. Dale gracias a Dios. Pablo y Silas estaban en el calabozo más profundo y adoraron porque sabían que "esta leve tribulación momentánea produce en mí cada día un mayor peso de gloria." Ellos sabían que lo que estaban pasando era temporal, así que no se enfocaban en lo presente, sino en adónde iban.
No te enfoques en lo que estás pasando. Ten visión para ver dónde vas. Dios tiene cosas más grandes para nosotros.
La Oración del Padre Nuestro
Mateo 6:9 dice:
"Vosotros pues oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga tu reino y hágase tu voluntad como en el cielo también en la tierra."
Cristo vino a modelarnos y enseñarnos la paternidad de Dios. Antes de Cristo, nadie hablaba de Dios como Padre. De hecho, Dios no era Padre para la creación antes de Cristo, porque el pecado había traído separación. Ya no éramos hijos de Dios, éramos creación de Dios.
Solo cuando recibimos a Jesús como Señor y Salvador, y la sangre de Cristo nos limpia, ese espíritu de adopción entra en nosotros. Así que toda la humanidad es creación de Dios, pero no todos somos hijos de Dios.
La Herencia y la Paternidad
La paternidad es uno de los mensajes más atacados en toda la tierra. El enemigo detesta la paternidad porque si no hay paternidad, no puede haber herencia. La herencia solo la puede dar un padre.
Si tus hijos no quieren la paternidad, no pueden recibir herencia. Algunos padres no se comportan como padres porque piensan que sus hijos tienen que pasar por todo lo que ellos pasaron. Eso no es un padre.
Un verdadero padre ayuna, ora y se sacrifica para que sus hijos no empiecen de cero, para que no tengan que pasar lo que él pasó. Esto no significa darles todo en una bandeja de plata. Significa prepararse para que prosperen sin tener que pasar el sufrimiento innecesario que tú pasaste.
Mi hijo comenzó a trabajar a tiempo parcial a los 15 años porque necesitaba aprender responsabilidad. Pero su primer carro nuevo lo tuvo a los 16 años, cuando yo tuve el mío a los 32. Fue parte de su herencia. Él tenía que trabajar, pagar su propio seguro, echar gasolina, pero no comenzó de cero como lo hice yo.
Dios no nos va a dar todo automáticamente. Permite que pasemos procesos en nuestras vidas. Si Dios nos lo diera todo, no seríamos saludables. Así que tomó una decisión: hizo su Palabra la autoridad suprema y se sometió a ella. Eso significa que lo que está en su Palabra, Dios no lo va a pasar por alto. Está sujeto a su propia Palabra.
El Amor Incondicional del Padre
El amor de Dios Padre para ti y para mí es incondicional. No hay nada que hagas que provoque que Dios deje de amarte. No importa si matas, robas, cometes adulterio—Dios te seguirá amando.
"De tal manera amó Dios al mundo, que dio a su hijo unigénito para que todo aquel en que él creyera no muriera más tuviera vida eterna."
Dios ama al pecador. No ama lo que haces, no ama la desobediencia o la rebeldía, pero te ama a ti.
Pero Dios tiene muchas promesas para ti, y todas tienen condiciones. Para que coseches, tienes que sembrar. Tú decides el nivel en que Dios te prospera. El que siembra escasamente cosecha escasamente. El que siembra abundantemente cosecha abundantemente.
Tú decides el nivel de prosperidad en que caminas aquí en la tierra. Mi economía no la decide el mundo; la decido yo. Eso no es orgullo, es que Dios proveyó para que yo fuera próspero. Los límites no los tiene Dios—los límites nos los ponemos nosotros.
¿Hasta dónde estás dispuesto a creerle a Dios? "Conforme a tu fe te será hecho." Creo que Dios me va a prosperar y seré millonario. Entonces, comienza a sembrar como millonario. No te quedes limitando a Dios. Él no tiene límites; los límites los pones tú.
Jesús Reveló al Padre
Jesús vino a mostrar y modelar al Padre. Felipe le preguntó: "Muéstranos el Padre."
Jesús respondió (Juan 14:9):
"Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me has conocido, Felipe. El que me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo pues dices tú: Muéstranos el Padre?"
Todo lo que Cristo recibió lo recibió del Padre, y lo puso a tu disposición: el ADN, la herencia, el propósito, el destino, el poder, la autoridad, la seguridad, la aceptación, el amor, la confianza, la estabilidad, el respaldo, la validación, la afirmación, la bendición, la legitimidad, la asignación y la aprobación.
El mundo entero carece de esto. Dios escogió la paternidad para poder proveer todo esto. Como padres, estamos llamados a proveer esto en lo natural y en lo espiritual para nuestros hijos.
La Ola de Orfandad
Hoy en día, la gente ataca el mensaje de la paternidad. Hubo una ola de orfandad que entró en nuestro ministerio hace años. El enemigo quiere cortar esa transferencia porque sabe que si no hay paternidad, no puede haber herencia.
Si los hijos no pueden recibir herencia, tienen que empezar de cero y pasar por todo lo que nosotros pasamos para avanzar. Cuando hay paternidad espiritual, hay transferencia de unciónes, bendiciones y propósito.
La Identidad Viene de Dios
Nuestro Padre celestial es el modelo perfecto de un padre. Decidió crearnos a su imagen y semejanza para representarlo aquí en la tierra. Nuestra identidad viene de Dios el Padre, pero es afirmada por un padre espiritual.
Nuestra identidad no viene de un hombre; viene de Dios. Pero Dios usa a un hombre para afirmarnos y enseñarnos. Yo no sabía nada de paternidad. Crecí sin un padre en casa—mis padres se divorciaron cuando tenía 8 años. Mi padre no era un hombre malo, no me golpeaba ni me maldecía. Simplemente estaba ausente, y eso dejó un vacío en mi vida.
Traté de llenar ese vacío con alcohol y drogas durante 22 años. Hace poco, mientras estaba en adoración, el Señor me recordó un momento antes de conocerlo. Fui a pescar con mi cuñado y pasé toda la noche metiendo cocaína. Por la mañana, sentí que mi corazón se aceleraba. Pensé que me iba a morir de un infarto. Me tiré en una piedra bajo el sol, sintiéndome morir, y le dije a Dios:
"Dios, yo no quiero morirme."
No lo conocía como Padre, pero en ese momento se manifestó como Padre. Merecía morir, pero se manifestó como Padre y me mostró su amor. Aunque no tenía a Cristo en mi corazón, empecé a vomitar y vomitar, sacando toda esa basura de mi cuerpo. Mi corazón se calmó otra vez. Por el amor del Padre, vivo hoy porque hubiera muerto e ido al infierno.
Dios te ama a ti. Como Padre, está comprometido contigo y con el proceso en tu vida.
Si mi corazón es paternal, estoy comprometido no solo con mi hijo, sino también con el proceso de Dios en sus vidas. Así como Dios ha sido paciente conmigo, yo también soy paciente con ellos. No vengo con un ministerio de palo, palo, palito. Si tu mentor te trata así, abre tu boca y habla, porque ese no es el amor de Dios. No estamos levantando dictadores; estamos levantando hombres y mujeres con el corazón del Padre.
La Generación sin Identidad
La escasez de paternidad hoy ha creado a nivel global una generación sin identidad y sin propósito. Yo no tenía identidad y no sabía que tenía un propósito. Pensaba que mi propósito estaba en una bolsa de marihuana, cocaína y una botella de alcohol. Dediqué todo mi esfuerzo y recursos a eso.
Pero un día la venda cayó de mis ojos. Tuve un encuentro con Jesús. Tuve que tocar fondo, pero en mi momento más duro, cuando quería quitarme la vida, tuve un encuentro con Jesús y fui libre y fui sano. Ahora quiero vivir para servir a Jesús hasta mi último aliento.
Sé que tengo un Padre en los cielos que me ama. Y aunque no hago todo perfecto, aunque tengo errores y aún estoy en procesos después de caminar con el Señor 30 años, mi Padre está complacido conmigo.
Pablo les dijo a los que no creen en la paternidad:
"Hijitos míos, por cuales vuelvo a sufrir dolor de parto hasta que Cristo sea formado en vosotros."
La Biblia misma confirma que la paternidad espiritual es de Dios. Lo que pasa es que no hay muchos padres. Hay muchos maestros, pero no hay muchos padres. Pero Dios nos creó conforme a su imagen y semejanza y nos dio esa capacidad—hombres y mujeres—para cargar ese espíritu paternal, para levantar y creer en otros.
Si tienes un corazón de padre, no te intimida que Dios comience a usar uno de tus discípulos más que a ti. El Padre quiere que el hijo lo supere. Yo quiero que mi hijo tenga 10 veces la gracia, el favor y la unción que tengo. Y que mis discípulos hagan lo mismo. No importa lo que logren, tengo cosecha en todo porque sembré en ellos y tengo derecho a cosechar.
La Validación del Padre
Tienes un Padre en el cielo que te ama. Si caes corto, Él sabe que vamos a caer. Pero que no sea excusa para seguir cometiendo los mismos errores una y otra vez.
Operamos desde un punto de identidad. Lo que hago, lo hago porque sé quién soy. Y eso no es orgullo. La Biblia dice que no tenga más alto concepto de mí mismo de lo que debo tener. Yo sé que soy un hijo de Dios. Yo sé que soy un apóstol en el cuerpo de Dios. Eso no es orgullo; se llama identidad.
Lo que hago no me da identidad; mi identidad viene de Dios y eso provoca lo que hago. Tienes que hacer lo mismo: operar desde un punto de identidad.
Cristo pasó todo su proceso. Fue bautizado en el Jordán, vino la validación del Padre, la afirmación del Padre. Inmediatamente el mismo Espíritu lo llevó al desierto para ser probado en su identidad. El enemigo le dijo tres veces: "Si eres hijo de Dios..." Las tres tentaciones fueron contra su identidad.
Si logra que dudes de tu identidad, gana ventaja. Identidad no solo significa lo que puedo hacer, sino lo que debo ser. El privilegio viene con gran responsabilidad. Debo modelar a Cristo hacia otros para que otros puedan conocer a Cristo y al Padre a través de mí.
Pero si soy un mal ejemplo—lo cual ocurre frecuentemente—puedo ser tropiezo para mi propia familia. Recibimos los privilegios pero no asumimos la responsabilidad.
Cristo dijo:
"El que quiere venir en pos de mí, lo primero, niégate a ti mismo. Recoge tu cruz, que significa ser obediente, y sigue mi ejemplo. Ya yo te modelé lo que debes hacer."
Pero la mayor parte del cuerpo de Cristo no hace eso. Somos hijos, pero no nos comportamos como tales.
Cierre del Servicio: Una Decisión
Recuerda que Cristo no viene por una iglesia. Cristo viene por una novia, y la novia son hijos e hijas genuinos que caminan en santidad, en integridad, que modelan el amor de Dios.
Eso significa que el celo, la envidia, la competencia, el chisme, la queja, la murmuración tienen que irse. No pueden tener lugar en nuestras vidas.
Hay muchos tan enfocados en el éxito de otros que no pueden ver lo que Dios tiene para ellos. No importa lo duro que trates, no puedes ser yo. Tengo dones que Dios me dio que no se pueden aprender ni impartir. Son dones divinos dados por Dios. Tú tienes dones que yo no tengo. Puede que compartamos algunos, pero no todo es igual.
Somos miembros de un cuerpo. Si estamos compitiendo, estamos perdiendo el tiempo. Estamos deshonrando y desagradando al Padre. Lo mejor que podemos hacer es no competir, sino tomarnos de la mano y decir: "Vamos a hacer esto juntos."
Uno pone a 1,000 en fuga; dos ponen a 10,000. Hay una multiplicación de poder que se desata en la unidad, no en la competencia.
La unidad agrada a Dios, a Dios el Padre que quiere ver a sus hijos unidos, caminando juntos, levantándose los brazos unos a otros. Tenemos el mismo Padre, el mismo padre espiritual, somos parte de la misma casa. Trabajemos juntos para que el reino de Dios sea expandido.
Juan 17 dice:
"Para que ellos sean uno, para que el mundo crea que tú me enviaste."
La clave para la evangelización global es la unidad. Es la unidad.
El celo, la envidia y la competencia entre hermanos entristecen el corazón de Dios. ¿A cuántos padres les gusta ver a sus hijos peleando, celándose, o envidándose? A Dios tampoco.
Papá en el cielo llora cuando ve que estoy juzgando a mi hermana, hablando mal del otro, buscando quitarle el puesto. Llora. Mi Hijo derramó su sangre por todos. Pagó el mismo precio por todos, pero no para que se lleven así, no para que se comporten de esa manera. Quiero ver a mis hijos juntos. Quiero usarlos a todos, pero que se apoyen uno a otro, que trabajen juntos para la gloria de Dios.
¿Hasta cuándo nos vamos a seguir comportando como niños? Es tiempo que crezcamos. La madurez no tiene nada que ver con el tiempo; tiene que ver con una decisión del corazón.
Conozco jóvenes de 17 años que son más maduros como cristianos de los de 50 que llevan 20 años porque decidieron ser maduros y no gastar tiempo en cosas estúpidas. Hay cosas mucho más grandes que Dios tiene para nosotros. Yo no quiero faltar ninguno de ellas.
El Altar de Perdón
Comportémonos como sus hijos, no como niños malcriados, sino como hijos maduros, en los que Dios pueda confiar algo mayor.
Siento la presencia de Dios. Todo lo que Dios creó lo creó con un propósito. Pero si seguimos perdiendo el tiempo con tonterías, nunca vamos a cumplirlo y seremos responsables ante el Padre.
Sé que hay muchas personas cuya condición es la misma que la mía: crecieron sin un padre o con un modelo incorrecto de lo que es un padre, y les cuesta ver a Dios como Padre. Quizás es porque cargas falta de perdón en tu corazón contra tu padre o contra tu madre porque no estuvo ahí, porque te maltrató, y eso impide que veas a Dios como Padre. Eso es un obstáculo.
Yo recuerdo: cuando me convertí, no tenía relación con mi papá. Llegó un punto en que lo odiaba. No hablaba con él, pero él no me había hecho nada malo. Solo estaba ausente de mi vida. Ya era cristiano casi 3 años y medio, pero aún cargaba falta de perdón en mi corazón.
Un día decidí perdonar a mi papá porque aprendí que el perdón era una decisión, no un sentimiento. Ese día lo perdone en el altar. Cuando terminó el servicio, lloré tanto que mis ojos estaban hinchados, pero sentí que una gran carga se levantó de mí. Pude ver a Dios no solo como Dios, sino como un Padre.
Llamé a mi papá cuando terminó el servicio. Por primera vez en mi vida le expresé cómo me sentía de su falta de atención y él me pidió perdón. Lloró conmigo en el teléfono. Al siguiente día, me monté en el carro e fui hasta donde él vivía e hicimos lo mismo en persona. Lloramos mucho y se restauró nuestra relación. Hace 8 años mi papá se fue con el Señor y fui libre.
Si tienes falta de perdón contra tu madre o tu padre, quiero que salgas de tu silla y vengas al altar. El perdón es una llave que el orgullo te roba lo que Dios tiene para ti.
Esto no es entre tú y los demás. Es entre Dios y tú. Pero Dios quiere remover eso. Dios quiere sacar eso. Comienza a perdonar a tu papá. Comienza a perdonar a tu mamá con tus propias palabras.
Quizás tu papá te abusó físicamente, verbalmente, o hasta sexualmente. Hay falta de perdón ahí y eso es un impedimento para que se te revele la paternidad. Empieza a perdonar en este día con tus propias palabras.
La falta de perdón no afecta a tu papá o tu mamá; solo te afecta a ti. El mundo sigue, pero nosotros seguimos atados a nuestro pasado. Perdona. Dios te va a liberar en este día.
No lo hagas con tu mente. Tienes que hacerlo verbalmente. "De la abundancia del corazón habla la boca." Expresa ese perdón. Perdonar es una decisión. Es duro, es difícil, pero Dios te va a dar la gracia para hacerlo. Hay poder en tus palabras. Dios te va a hacer libre de ese dolor, de esa amargura.
Oración de Cierre
[Oración corporativa de perdón y liberación]
Padre celestial, en esta noche decido con todo mi corazón perdonar a mi padre, perdonar a mi madre. Los perdono con todo mi corazón en el nombre de Jesús. Dame tu gracia para soltar esta carga. Perdóname por guardar rencor en mi corazón. Perdóname por guardar el dolor y el resentimiento. En esta noche te lo entrego: el dolor, la falta de perdón, el resentimiento, la amargura, el odio. Te lo entrego aquí en el altar; lo suelto en el nombre de Jesús.
Renuncio a todo espíritu de falta de perdón, de resentimiento, de amargura, de odio. Lo echo fuera de mi vida en el nombre de Jesús. En el nombre de Jesús, me declaro libre ahora. Me declaro libre de toda falta de perdón, de todo resentimiento, de toda amargura, de todo odio contra mi padre, contra mi madre o con otra persona.
[Oración de intercesión y liberación]
Padre, en el nombre de Jesús, tomo autoridad en Cristo y ahora mismo maldigo la raíz de todo espíritu de resentimiento, de amargura, de falta de perdón, de odio. Rompo su poder; lo echo fuera de la vida de mis hermanos y hermanas en el nombre de Jesús.
Espíritu Santo, sana todo corazón herido. Sana toda herida del corazón. Declaro en el nombre de Jesús que toda venda que la falta de perdón, el resentimiento, la amargura y el odio han puesto en los ojos espirituales para que no puedan ver a Dios como Padre es removida ahora en el nombre de Jesús.
Padre, revélate a los que están aquí, a los que están en sus asientos, a los que están conectados. Que te conozcan como abba, como Padre. Que tus hijos te conozcan no como Dios, sino como Padre.
Invitación de Salvación
Si has estado viéndonos hoy y has tomado la decisión de aceptar a Jesús en tu corazón, repite esta oración conmigo:
Padre celestial, yo reconozco que soy un pecador. Me arrepiento de todos mis pecados. Confieso con mi boca que Jesucristo es el Hijo de Dios y creo con todo mi corazón que Dios el Padre lo resucitó de los muertos.
Conoce a Dios como Padre y tendrás la certeza en tu corazón que aunque lo que hagas no te salga bien, aunque fracases, si lo hiciste con tu corazón y tu deseo fue agradarlo a Él, aunque no haya ido bien, Él está complacido contigo. Puede que el hombre no esté complacido, pero si lo hiciste de corazón, tu Padre celestial está muy agradado contigo.
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