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Conozco tus obras: mensajes a las siete iglesias

Apocalipsis

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Church
El Lugar de Su PresenciaCharismaticBogotá, Colombia
Date
Wednesday 30th July 2025
Read time
14 min
Language
Spanish

Scriptures

Revelation 1:9Revelation 3:14-20Revelation 2:8Revelation 2:9-10Numbers 18:20Psalms 34:19John 3:16

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Vida cristianaEstudio bíblico

Bible Characters

JesusJohnAaron

Key Takeaways

  • Dios siempre nos inyecta ánimo de muchas maneras, aun cuando nos sentimos solos o abandonados.
  • La fe se cree, no se siente; basa tu experiencia con Dios en lo que Él ha dicho, no en un sentimiento.
  • Cuando tienes a Dios eres rico, aunque el mundo te vea pobre, porque Él es tu porción y tu heredad.
  • El peligro de Laodicea es vivir en tibieza y arrogancia diciendo 'no necesito nada', dejando de poner a Dios en el centro.

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Un libro difícil, un mensaje claro

Uno de los libros más difíciles de leer de la Biblia es Apocalipsis. Este libro se ha prestado para muchas interpretaciones: algunos hablan del Imperio Romano, otros de los sucesos de la Iglesia, otros de los últimos tiempos, y otros de la lucha entre el bien y el mal.

La verdad es que es difícil interpretarlo, porque cuando uno empieza a leer habla acerca de Jesús, y más adelante le habla a uno acerca de la bestia. Después menciona a los 144.000 salvos, y luego le hablan a uno del 666.

Yo me asusté cuando leí el 666, porque la placa de mi carro es 665. Entonces dije: "Uy, Dios mío, soy casi bestia."

Pero explicar todo lo que es Apocalipsis no lo voy a hacer esta noche, así que tranquilo, relájese. Quiero ir al libro de Apocalipsis, capítulo 1, versículo 9:

Yo, Juan, soy hermano de ustedes y su compañero en el sufrimiento, en el reino de Dios y en la paciente perseverancia a la que Jesús nos llama. Me exiliaron a la isla de Patmos por predicar la palabra de Dios y por mi testimonio acerca de Jesús. Era el día del Señor y yo estaba adorando en el espíritu. De repente oí detrás de mí una voz, una fuerte voz con un toque de trompeta que decía: "Escribe en un libro todo lo que veas y envíalo a las siete iglesias que están en las ciudades de Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea."

Queda claro que lo que Juan está escribiendo es un mensaje dirigido a las iglesias ubicadas en Asia —lo que hoy es Turquía. Podríamos estudiar cada iglesia y lo que Dios le dijo a cada una, pero hace unos años el pastor predicó sobre eso, así que no voy a entrar en el mismo tema.

Solo quiero hablar de unas frases que encontré y que me motivaron a hacer este mensaje, relacionadas con dos iglesias: Esmirna y Laodicea.

Esmirna: la iglesia que sufría pero era rica

Para llegar al punto que quiero, necesito contextualizar lo que estaba pasando, porque a veces cuando leemos la Biblia tratamos de entender qué pasó sin contextualizar todo.

No se sabe exactamente de dónde viene el nombre Esmirna. Algunos dicen que se deriva de la palabra mirra, una resina amarga, una sustancia sólida que tenía un buen aroma.

Esmirna estaba ubicada a 68 km de Éfeso. Aunque la capital de Asia era Pérgamo, Éfeso era un lugar muy importante, y Esmirna se peleaba con Éfeso por ser la ciudad más importante de Asia. Era una ruta comercial obligatoria para quienes querían pasar de la India o Persia hacia Roma para vender sus productos.

Debido a hallazgos arqueológicos, se considera que era una ciudad rica y próspera. Había una biblioteca pública, un acueducto, templos, plazas y pórticos. Llegó a ser un centro de ciencia y de medicina de toda la región.

La lucha entre el César y Dios

Hay un dato interesante: un emperador de Roma llamado Tiberio César levantó un templo en Esmirna y obligó a la gente a adorarlo como Señor. Los judíos estaban exentos, porque solo adoran a Dios, pero los cristianos no lo estaban. Es decir, los cristianos estaban en la lucha de adorar al César o adorar al Dios verdadero.

Por esta razón, la iglesia de Esmirna es un ejemplo de fidelidad en medio de la persecución y el sufrimiento. Algunos creen que fue fundada por Pablo. El problema es que los cristianos de ese entonces eran de bajos recursos, eran pobres.

Leamos el mensaje a Esmirna, en Apocalipsis 2:8:

Escribe al ángel de la iglesia de Esmirna. Esto dice el primero y el último, el que murió y volvió a vivir: Conozco tus sufrimientos y tu pobreza, sin embargo, eres rico. Sé cómo te calumnian los que se autodenominan judíos y no lo son, pues solo son una sinagoga de Satanás. No tengas miedo de lo que estás por sufrir... Sé fiel hasta la muerte y yo te daré la corona de la vida.

Dios te conoce perfectamente

Jesús conoce los sufrimientos de esta iglesia. Sabe perfectamente lo que pasa allí, como Jesús conoce lo que pasa en El Lugar de Su Presencia. Te conoce perfectamente a ti; sabe quién eres, dónde vives.

Hay gente que piensa que cuando ora tiene que decir: "Señor, soy tu hijo Carlos. Mucho gusto." Pero Dios sabe quién eres, entiende el tono de tu voz, conoce tus gustos y sabe todo lo que vives, lo que te motiva y lo que te desagrada. Jesús te conoce cuando estás en la montaña y cuando estás en la llanura, porque tú le interesas.

Cuando la Biblia habla de sufrimiento, esa palabra tiene que ver con tribulación, algo muy intenso. Lo que pasaba la iglesia de Esmirna no era algo temporal, sino permanente. Por eso, cuando Jesús le da este mensaje, es un mensaje de mucho ánimo.

Quiero que entiendas esta noche que Dios siempre nos va a inyectar ánimo. Lo hace de muchas maneras. A veces pensamos: "Estoy solo, me abandonó." Y no es cierto. Cuando lees un versículo, te da ánimo. Cuando escuchas la letra de una canción, te da ánimo. Cuando vas a un grupo de conexión, el abrazo de alguien o un mensaje de texto —Dios está usando eso para darte ánimo.

"Eres rico"

La iglesia de Esmirna no se sentía rica, seguramente porque se comparaba con los demás y se daba cuenta de que no tenía nada. Estaban llenos de limitaciones, y sus vecinos los hacían sentir así.

Aquí quiero hacer un paréntesis. Hay mucha gente que dice: "Es que yo siento esto." Estaba en una clase de teología y una niña me dice: "Profesor, yo siento que de tal manera amó Dios al mundo que entregó a su hijo unigénito." Y yo pensaba: ¿En serio se siente ese versículo?

No puedes basar tu experiencia con Dios en un sentimiento, sino en lo que Él ha dicho. Por eso te motivo: cuando leas la Biblia, decláralo y créelo. No siempre en las mañanas yo siento a Dios, pero la Biblia dice que Él está con nosotros. Entonces digo: "Señor, aquí estás", y empezamos a hablar.

¿Sabían que la Biblia se cree, no se siente? Se cree lo que dice allí.

Esmirna, tú eres rico, aunque vivas como un pobre. Los miembros de esta iglesia carecían de bienes; en la persecución tal vez habían perdido todo. Eran pobres para el mundo, pero ricos para el Señor, herederos de Dios.

Cuando Dios es tu porción

Cuando vine a trabajar a esta iglesia hace unos años, hice cuentas del salario y no me alcanzaba, porque ganaba más en ese tiempo que lo que el pastor me ofrecía. Lo pensé varias veces, tanto que un día dije: "Bueno, voy a servirle a Dios, pero voy a montar una miscelánea", o pensé en comprar unos taxis para producir algo y poder vivir.

Cuando le conté la idea al pastor Andrés, me dijo: "No, ni se le ocurra. Usted ha sido llamado a ser levita." Salí más aburrido de su oficina. Pero unos meses después leí un versículo que creo que Dios me dio, donde el Señor le dijo a Aarón:

Ustedes los sacerdotes no recibirán ninguna asignación de tierra ni ninguna porción de terreno, porque yo soy su porción y yo soy su heredad.

Entonces dije: "Señor, esto está tremendo. A todos les da tierra, y tú eres para mí." En pocas palabras, Dios está diciendo: "No necesitas hacer eso, porque yo te voy a bendecir."

Quiero que sepas que cuando tú tienes a Dios, eres rico, y a veces no lo sabes. Hasta ahora no nos ha faltado nada. Apretados, pero en victoria.

Aprende a ver como Dios ve

Esmirna tenía que aprender a ver como Dios ve. Hay una lucha frecuente en muchos de nosotros por entender cuál es nuestra verdadera posición como hijos. Algunos no nos creemos hijos sino bastardos, no llevamos el nombre de Dios en nuestra vida y no entendemos lo que somos y lo que tenemos.

Tú eres una persona bendecida porque eres hijo de Dios. Suficiente razón. Pero a veces no lo crees, y por eso vas a orar dudando, y no pides como tendrías que pedirlo. Dios te ha entregado tesoros. Cree lo que te ha entregado. La obra de la cruz es una obra completa, y es tiempo de sacudirse y espabilar.

Esmirna tiene que dejar de pensar en lo que le falta y creer lo que realmente tiene. Entonces te pregunto: ¿quién eres tú en Cristo? Tendríamos que sacar todos los días nuestra identidad, nuestra cédula de lo que somos en Cristo:

  • Somos salvos, somos hijos de Dios, perdonados.
  • Sí, en tu juventud hiciste locuras; sí, hasta abortaste. Pero hoy, en Cristo, eres perdonado.
  • Tú eres santo, ahora eres templo del Espíritu Santo.
  • Hay un propósito en tu vida. Eres heredero del Señor, llamado amigo de Dios, comprado con la sangre de Jesucristo.

Deja de pensar en lo que no tienes, porque eres rescatado y libre en Cristo. Deja de darle tanto reconocimiento a Satanás, porque Satanás está vencido, está debajo de tus pies.

La Biblia dice que somos bendecidos en Dios y que en todo nos va bien. Cuando entro a un local desocupado a almorzar, creo que ese negocio es bendecido por el Dios que habita en mí, y lo declaro. Les digo a los meseros: "Hoy le va a ir bien." Me preguntan por qué. "Porque yo soy hijo de Dios y Él los va a bendecir."

Nadie te puede separar del amor de Dios. Tu vida está escondida en Cristo. Él comenzó una obra en ti. No te dio un espíritu de temor, sino de poder, de amor y de dominio propio. En ti está uno que es más poderoso que el que está en el mundo.

La riqueza según Dios

Esmirna, deja de sentir y entiende que tú eres rico. ¿Cómo hacemos para que lo creas? Reconoce quién es el que te habla y qué piensa de ti. Cuando entiendes lo que Dios te está hablando, te lo apropias:

Yo soy tu hijo amado en quien tienes complacencia. Me lo creo.

Y así me digan "usted no parece", a mí qué me importa lo que usted piense: yo me lo creo, soy hijo amado. Asume tu posición.

Hay cristianos que todo el tiempo están pensando en lo difícil de las pruebas, pero la Biblia dice:

Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas lo librará Jehová.

Disfruta lo que eres en Cristo y no pienses en lo material. Algunos piensan que lo material es lo que determina quiénes somos, y no es así. Para Dios la riqueza no la determinan las posesiones, sino la relación con Él.

Hay una necesidad palpable de escuchar a Dios cada mañana, todos los días. ¿Para qué? Para silenciar las voces externas y aprender a escuchar su voz.

Laodicea: la iglesia que se creía rica

Esmirna tiene un contraste, y es la iglesia de Laodicea. Era una ciudad grande, reconocida por su riqueza. Se llamaba así en honor a la esposa del rey seléucida Antíoco II.

Laodicea se convirtió en un centro bancario, donde la gente subía a pedir préstamos con el objetivo de tener estatus. Era famosa porque allí producían colirio, unas gotas que traían sanidad a las afecciones oculares. Los laodicenses vivían en el ocio y en el lujo. También producían una lana de color negro usada por las personas de clase alta.

Habían templos, baños termales, estadio y gimnasio. La iglesia de Laodicea, como todas, fue llamada a ser santa, a no dejarse influenciar del mundo. Pero comenzó a adoptar el carácter de la sociedad que la rodeaba. Se volvieron materialistas. Siendo una iglesia próspera, descuidaron su relación con Dios y comenzaron a flaquear en su fe. Fue corrompida por el materialismo, los afanes y la vanidad de la vida.

Leamos Apocalipsis 3:14:

Escribe al ángel de la iglesia de Laodicea. Esto dice el Amén, el testigo fiel y verdadero, el soberano de la creación de Dios: Conozco tus obras. Sé que no eres ni frío ni caliente. Ojalá fueras lo uno o lo otro. Por tanto, como no eres ni frío ni caliente, sino tibio, estoy por vomitarte de mi boca. Dices: "Soy rico, me he enriquecido y no me hace falta nada", pero no te das cuenta de cuán infeliz y miserable, pobre, ciego y desnudo eres tú. Por eso te aconsejo que de mí compres oro refinado por el fuego para que te hagas rico, ropas blancas para que te vistas y cubras tu vergonzosa desnudez, y colirio para que te lo pongas en los ojos y recobres la vista... Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, cenaré con él y él conmigo.

"No necesito nada"

En todos los mensajes que Jesús da a las iglesias, hay algo positivo. Pero cuando llegamos a Laodicea, no hay nada que resaltar. Todo lo que hacen es al revés de lo que debía hacer una iglesia.

¿Por qué esa frase "dices: soy rico"? Años antes, Laodicea había sufrido un terremoto donde perdieron muchas edificaciones. Roma dijo: "Les vamos a ayudar a reconstruir, les vamos a dar dinero." Y ellos respondieron: "Somos ricos y nos hemos enriquecido y no nos hace falta nada. No necesitamos a Roma."

Esa se volvió su frase para decirle también a Dios: "Yo soy rico, no necesito nada de ti. Todo me lo he ganado a pulso." Es una iglesia orgullosa, que confía en sí misma, ciega espiritualmente.

Piensa: ¿cuántas veces te has creído más que otros por lo que tienes —un buen automóvil, una buena casa, una buena preparación académica, tu buena familia? Y Dios pregunta: ¿acaso eso es lo que vale? Laodicea no veía a Dios como el centro de su vida.

La ironía del mensaje

Me gusta mucho lo que dice este mensaje:

  • Laodicea producía lana, y Jesús le dice: "Eres desnuda."
  • Fabricaba gotas para los ojos, y Jesús le dice: "Eres ciega."
  • Se enorgullecían de su riqueza, y Jesús le dice: "Son miserables."

¿Por qué? Porque la riqueza para Dios no es como el mundo la ve. Ellos no habían puesto a Dios primero, sino la bendición de Dios; nunca entendieron el sentido de comunidad ni que Dios fuera el centro de sus vidas.

Les confieso algo: a mí me asusta esta iglesia. No porque no quiera leer el capítulo donde está, sino porque nos puede pasar que, siendo cristianos, seamos ciegos y no veamos como Dios ve. Hay tanta influencia del mundo que a veces parecemos más de allá que de acá.

Me preocupa sobreestimarme y realmente ser miserable. Me afana creerme mucho y no ser nada. Laodicea se estaba enfrentando a agradar al emperador o agradar a Dios. Y por el tipo de mensaje, ya sabemos lo que eligieron. Pero la Biblia dice que no se puede servir a dos señores.

Dos iglesias, una misma necesidad

Estas dos iglesias no ven lo que Dios ve. Cada una tiene una posición diferente, pero ambas ignoran lo que realmente son. Si pensáramos quién tiene la situación más compleja, diríamos que Esmirna es más favorable. Pero ambas necesitan intimidad con Dios y aprender a escucharlo.

Muchas veces, cuando tenemos intimidad con Dios, solo hablamos como cotorras, pero no aprendemos a escuchar. La intimidad toma tiempo. Algunos han dejado de preguntarle a Dios y prefieren preguntarle a la inteligencia artificial, porque se demora segundos en la respuesta. Pero la inteligencia artificial jamás te dirá lo que Dios ve ni lo que Él quiere hacer en nosotros.

Las dos iglesias necesitan colirio para aprender a ver y entender lo que realmente son. Dios las invita a cambiar su estilo de vida.

Si Dios te escribiera una carta

¿Qué pasaría si hoy Dios te escribiera una carta? Estoy seguro de que, como se presentó a estas iglesias, diría quién es Él: "Yo, tu padre, el Dios de la eternidad, el todopoderoso, te escribo esto. Conozco tus obras."

¿Y qué más te diría? Espero que todo lo que diga te levante el ánimo. Pero tal vez nos esté diciendo que tenemos que vivir un evangelio diferente, porque Él nos ha llamado a vivir como Él quiere, no como yo creo que tengo que vivir.

Oración final

Señor, te damos gracias por tu palabra, porque es viva y eficaz, más cortante que espada de dos filos. Gracias porque conoces a cada persona de este lugar. Desde que estábamos en el vientre de mamá sabes nuestro nombre y nuestras características. Por eso nos dices: "Conozco tus obras. Yo sé quién eres tú."

Señor, muchos aquí hemos pensado que somos pobres, que oramos y no hay respuestas, y la fe se ha deteriorado. Pero hoy tú dices: "Yo te conozco a ti, y tus oraciones no han sido echadas fuera de mí. Conozco el tono de tu voz, tus súplicas, y yo sé lo que necesitas."

Pero otros nos creemos o vivimos como Laodicea: orgullosos, sabemos Biblia, tenemos recursos, y en nuestra arrogancia hemos dicho: "No necesito nada, yo puedo solo." Y lo peor no es decírselo a una persona, sino decírtelo a ti.

Todo pensamiento que me aparta de ti se va de mi vida en el nombre de Jesús. Toda distracción, toda palabra del enemigo que me quiere dañar, se va de este lugar. Declaramos que estamos escuchando la voz del Rey.

Y declaramos en este lugar, Señor, que somos ricos porque te tenemos a ti, y al tenerte a ti es lo necesario en esta vida. Declaramos tu bendición sobre cada persona esta noche, en el nombre de Jesús. Amén.