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Dios es Tu Padre

Conociendo a Dios como Padre

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Church
Misión Carismática InternacionalCharismaticBogotá, Colombia
Date
Saturday 6th June 2026
Read time
8 min
Language
Spanish

Scriptures

John 14:6John 8:32Romans 8:15Romans 8:17Psalms 2:7-8Matthew 11:28-30

Tags

Categories

Predicaciones CristianasEnseñanzas para Células

Bible Characters

JesusPaulMary

Key Takeaways

  • Knowing Jesus as Savior is the beginning, but the ultimate mission of Jesus is to reveal God the Father to you.
  • God the Father has three major gifts for those who receive His revelation: identity (knowing who you are as His child), inheritance (receiving blessings and territorial promises), and provision (unlimited resources from the Eternal Father).
  • Absence of an earthly father deeply affects your adult identity and relationships; God invites you to experience His fatherhood to heal these wounds.
  • When you call upon God as 'Abba, Father' (Papito), you access unlimited provision, protection, and power—unlike limited human fathers.
  • God the Father invites you to 'launch yourself into His arms' with complete trust, knowing He will protect you, fight your battles, and surprise you with His goodness.

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In this sermon

Conociendo a Dios como Padre

Jesús es el Camino, pero Hay una Meta Mayor

Jesús dijo: "Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí." Este verso es fundamental porque nos muestra que nuestro Maestro y Salvador nos dio ejemplo a seguir. Él tuvo una noche de oración para escoger a sus doce apóstoles. Se levantaba de madrugada para buscar la presencia del Padre. Donde había necesidad, Él la suplía—alimentaba a la viuda, sanaba a los enfermos, resucitaba a los muertos.

Jesús nos muestra el camino a través de su palabra y nos da la verdad: "Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres." ¿Cuál es esa verdad? Que Jesús es el Hijo de Dios, que murió, fue sepultado y resucitó al tercer día, y que da vida eterna a todo el que cree.

Pero Jesús tenía una misión más importante: mostrarnos al Padre. No es suficiente conocer a Jesús como camino; hay una meta mayor. Cuando aceptamos a Jesús en nuestro corazón, debemos experimentar que somos parte de la gran familia de Dios y que somos sus hijos.

El Problema de la Paternidad Ausente

Los mayores problemas del ser humano provienen de la falta de la paternidad de Dios. Durante los últimos 50 o 60 años, el flagelo de los divorcios ha dejado hijos "volando sin dirección." La figura del padre—ese hombre cariñoso, cercano, proveedor, que corrige correctamente, que anima, que da ejemplo y que afirma en la fe—se ha ido desvaneciendo a través de las generaciones.

Esta ausencia afecta profundamente la identidad adulta. Un trauma, la falta del padre, un abuso, una manipulación o una carencia hace que tengas muchas dudas sobre tu propia identidad.

La Revelación del Padre: Un Encuentro que Cambia la Vida

Cuando mi esposo se convirtió a los 18 años, no solo conoció a Jesús—tuvo una experiencia sobrenatural donde el Padre Celestial le habló. Con incertidumbre sobre su futuro y habiendo perdido a su padre humano a los 10 años, entró en oración. En ese momento, sintió una revelación en su espíritu: "Hijo, aquí estoy disponible para ti. Estoy extendiendo mis brazos. Yo soy el Padre, tu verdadero padre."

Él describe que una luz alumbró su habitación y desde ese momento vino una seguridad, una firmeza de que serviría al Señor como pastor. Esa revelación del Padre lo sostuvo a través de la oposición familiar y lo llevó a una vida de propósito que ahora abarca los cinco continentes.

Derek Prince: La Revelación Tardía

El maestro Derek Prince vivió de una familia militar donde no había muestras de afecto. A los 9 años, le daba vergüenza besar a su madre porque eso no existía en su hogar. A los 70 años, después de 50 años de ministerio, tuvo una batalla espiritual donde vio un brazo que lo perseguía desde su infancia—una opresión simbolizada en un gorro oscuro.

Pero al mismo tiempo, vio otro brazo defendiéndolo: el brazo del Padre Celestial. En esa libertad, Prince llegó a una conclusión poderosa: "Todas esas experiencias que uno tiene de niño te afectan en tu vida adulta."

Había escrito libros y predicado sobre la paternidad de Dios, pero la experiencia no la había tenido. Tenía conocimiento bíblico, pero no la experiencia. Debes tener tanto el conocimiento como la experiencia.

Tres Beneficios de Conocer al Padre

1. Identidad

En esta generación hay tanta confusión—personas que no saben quiénes son, que dudan de su identidad básica. Cuando tienes la revelación de la paternidad de Dios, viene una seguridad de quién eres. Es como si tuviera un piso sólido bajo tus pies.

Sabes que eres hijo, que eres amado, y que tienes el apellido correcto. El hijo tiene confianza, amistad, provisión, pero lo más importante: el hijo recibe la herencia.

2. Herencia

Romanos 8:17 dice: "Y si hijos, también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo."

La herencia viene a través de la palabra de Dios. El Salmo 2:7-8 declara: "Yo publicaré el decreto. Jehová me ha dicho, mi hijo eres tú. Yo te engendré hoy. Pídeme y te daré por herencia las naciones de la tierra."

No debes pedir solo cosas materiales—debes pedir territorio, naciones. Cuando un joven tiene seguridad en su identidad y sabe que es hijo del Padre, puede orar con visión mayor. Mi esposo ore para que Colombia fuera su herencia, que hubiera gobierno justo y prosperidad. En Ecuador, oramos para que cesara el conflicto, y en menos de ocho días, el presidente bajó los aranceles a cero.

Si tienes esa revelación y eres fiel en tu célula, en tu grupo de doce, Dios te prepara para recibir herencias mayores. En dos años abrimos 20 iglesias en Estados Unidos y queremos abrir 20 más.

3. Provisión

Esta es la provisión de Dios mismo—no limitada como la de un padre humano que tiene restricciones financieras, limitaciones de tiempo, limitaciones de poder.

Mi Experiencia Personal: La Muerte de Mi Padre

El día más triste de mi vida fue cuando murió mi papá a los 79 años. Él fue un padre excelente—proveedor, cercano, amoroso. No tengo ni un recuerdo negativo de él. Me arropaba, me decía "te amo", me guió en cada etapa de mi vida. Cuando empezamos la iglesia sin recursos, él fue nuestro codeudor. Fue mi mentor en política.

Cuando murió, literalmente sentí que el piso desapareció. Estaba casada, tenía más de 40 años, pero fue devastador. Pasé tres días llorando sin parar.

Pero en medio del dolor, el Padre Celestial me habló mientras estaba arrodillada orando. Me dijo:

"Hija, tu papá, aunque te amaba, tenía limitaciones. No era eterno. Tenía un día de nacimiento y un día de morir. Si te dijera que pagara todos tus gastos, no podría. No podría darte sanidad si viniera una enfermedad. Pero permíteme ser tu papá."

Yo respondí: "¿Qué? ¿Cómo que me estás haciendo esa invitación?"

Yo recibí Romanos 8:15: "Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: Abba, Padre."

Abba significa "Papito"—como cuando un niño necesita algo dice, "Papito, necesito platica." "Papito, necesito sanidad." El Señor dijo: "Te voy a sorprender."

El Milagro de Resurrección

Pasaron 20 años. En 2023, en Cartagena, mi hija Sara me llamó llorando: "Mami, ora, ora, ora por resurrección."

Su hija, mi nieta, se había ahogado en el jacuzzi. Tenía año y medio y estuvo más de 25 segundos bajo el agua. Llevaba 20 minutos sin vida.

Salí corriendo del restaurante. Mi esposo, con sus experiencias sobrenaturales, tomó autoridad y dijo: "Sarél, te ordeno que vuelvas al cuerpo en el nombre de Jesús."

Pero yo hice una oración diferente. El Espíritu Santo me guió a decir la oración correcta: "Padre, misericordia. Padre, misericordia."

Solo eso. Papito. Lo que viví 20 años atrás cuando pedí conocer al Padre.

En menos de tres minutos, mientras corría al hospital con la niña sin vida, ella comenzó a llorar. Hoy es conocida como "la niña Milagro".

Dos meses después, predicando en Filipinas, el Espíritu Santo me dijo: "¿No te dije que te iba a sorprender?"

Yo pensé: "Si mi padre humano pudiera darle vida a un cuerpo muerto, sería asombroso. Pero ahora tengo un Padre que todo lo puede."

La Invitación: Lánzate a los Brazos del Padre

Mateo 11:28-30 dice: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas, porque mi yugo es fácil y ligera mi carga."

Tu Padre Celestial extiende sus brazos y dice: "Lánzate a mis brazos. Yo te voy a proteger y te voy a dar victoria."

Veo a mis nietas aprender a nadar en la piscina. No dudan en lanzarse porque su papá está ahí. Si el papá no está, no lo hacen.

De la misma manera, yo quiero que te lances a los brazos de tu Padre Dios. Él te dará luz en tu entendimiento, seguridad en tu espíritu. El problema, por grande que sea, es pequeñito para el Señor. El Gigante de gigantes está a tu lado y pelea por ti.

Tomado de la mano del Señor, nadie puede tocarte—ni enfermedad, ni demonio, ni pobreza. El Señor quitará esa carga y te dará una fe que mueve montañas.

La Oración de Aceptación

Si eres alguien que necesita la revelación del Padre, pon tu mano en el corazón y di:

"Padre, necesito esa revelación. He conocido a Jesús como mi Salvador. Él es el camino y me ha dado vida. Pero ahora necesito conocer a mi Padre. Tal vez mi padre humano fue ausente, no me dio provisión emocional ni económica. No me afirmó, no fue amoroso, me abandonó. Es difícil tener una referencia de paternidad, pero Jesús me está mostrando el camino. Te quiero conocer, Señor."

Si eres padre, sé amoroso—un padre que corrige pero ama, que da provisión pero no chantajea, que no controla ni ofende la autoestima. Tu Padre Celestial es el más amoroso. Quiere estar cerca de ti. Quiere que le entregues todas tus cargas.

"Señor, tengo angustia por mis hijos adolescentes. Señor, mira mi esposo cansado. Señor, mira esta enfermedad. Tómala. Tú eres mi sanador, mi libertador, mi proveedor. Pero ante todo, quiero que seas mi Padre. Papito, quiero un Dios cercano. Te necesito, Señor. En un acto de fe, me lanzo a tus brazos."

Declaración Final

Tengo un padre que me ama y me invita a la mesa principal.

Soy heredero y coheredero con Cristo de todas las bendiciones que obtengo a través de la cruz.

Señor, sorpréndeme como lo hiciste con la Pastora Castellanos.

En el día de la aflicción, clamaré a ti. Tú me oirás y me responderás, y yo te daré gloria, alabanza y testificaré que tengo el mejor Padre."