Serie Un Dios Trino
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Estamos en una serie que se llama "Un Dios trino." Dios en tres personas. Cada una de estas personas es Dios y es un solo Dios. La semana pasada estudiamos Dios Padre y cómo se relaciona con nosotros. Hoy estaremos estudiando Dios Hijo y cómo impacta eso en nuestras vidas.
A lo largo de la Biblia vemos que desde el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento, Dios estableció el monoteísmo: que se adorara solamente a un Dios. La palabra "trinidad" explícitamente no aparece en la Biblia, pero sí implícitamente. Van a ver varios pasajes donde habla acerca de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, todo en el mismo pasaje.
Tertuliano en el primer siglo establece que esta doctrina se debería llamar la doctrina de la trinidad, porque es Dios en tres personas. Los estudiosos han querido encontrar figuras que nos ayuden a entender, pero han llegado a la conclusión de que ninguna figura ha podido representar la trinidad. Nuestra mente es finita y tenemos un Dios infinito. Todas estas analogías no han podido y no pueden representar que Dios es tres personas, cada persona es Dios y tenemos un solo Dios.
Es importante que nosotros como cristianos conozcamos de la trinidad, porque en nuestra vida diaria lo que nos toca es conocer a Dios. Pero no podemos conocer a Dios si no entendemos la trinidad. No podemos conocer de nuestro Dios si no entendemos que son tres personas en uno.
Desde el principio Jesús era Dios. La Biblia nos establece que desde el principio Jesús es establecido y es mencionado como Dios.
En el principio ya existía el verbo, el logos, Jesucristo. En el principio ya existía el verbo y el verbo estaba con Dios. Esa preposición es importante porque habla de unidad, habla de acompañamiento. Y el verbo estaba con Dios y el verbo era Dios. Él estaba con Dios en el principio. Por medio de él todas las cosas fueron creadas. Sin él, nada de lo creado llegó a existir. (Juan 1:1)
Juan empieza este libro estableciendo que el verbo Jesucristo estaba con Dios, pero luego dice, "Y el verbo era Dios." Estaba con Dios Padre, pero también Jesucristo es Dios. Y por medio de él todas las cosas fueron creadas. Jesús estuvo en la creación.
En él estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad. Esta luz resplandece en las tinieblas y las tinieblas no han podido extinguirla. (Juan 1:4-5)
Desde el principio Jesús era Dios. Dios Hijo es plenamente Dios. Jesucristo es plenamente Dios.
Jesús luego afirma que él es Dios. Y ese fue el problema con los judíos y por eso lo persiguieron y por eso lo crucificaron.
Jesús acababa de sanar al paralítico en el estanque de Betesda, pero lo hace en sábado, el día que no trabajaba. Entonces vienen y le reclaman a Jesús.
Pero Jesús le respondía: Mi padre aún hoy está trabajando y yo también trabajo. Así que los judíos redoblaban sus esfuerzos para matarlo. Redoblaban sus esfuerzos para matarlo, pues no solo quebrantaba el sábado, sino que incluso llamaba a Dios su propio padre con lo que él mismo se hacía igual a Dios. (Juan 5:17-18)
Jesucristo les vino a decir, "Yo soy el hijo de Dios. Yo vengo a salvar a la humanidad."
El Padre y yo somos uno. Una vez más, los judíos tomaron piedras para arrojárselas, pero Jesús les dijo: Yo les he mostrado muchas obras irreprochables que proceden del Padre. ¿Por cuál de ellas me quieren apedrear? No te apedreamos por ninguna de ellas, sino por blasfemia. Porque tú, siendo hombre, te haces pasar por Dios. (Juan 10:30-33)
Jesucristo les dijo, "Yo soy Dios." Y ellos no entendían, ellos lo miraban como hombre. Sí, Jesucristo, siendo Dios, se hizo hombre. Pero aquí estaba diciéndoles, "Yo soy Dios." Jesucristo es Dios.
Él estuvo en la creación. Él fue parte de la creación. Hay quienes se levantan y dicen que Jesucristo fue creado, que fue la primera creación de Dios. Eso no es cierto. Lo que vemos es que Jesucristo estuvo en la creación. Dios Hijo estuvo en la creación.
Colosenses 1:15 es un pasaje muy importante. Este es un poema que Pablo pone en este único libro de Colosenses:
Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. (Colosenses 1:15)
Alguos se confunden porque dicen, "Él es el primogénito. Él es lo primero que Dios creó." La palabra primogénito en el original griego es prototocos. No está hablando de que fue creado, está hablando de rango, está hablando de eminencia, está hablando de que es superior. Es decir, que él estuvo en la creación, que él fue parte de la creación, que él hizo la creación. Por él se dio la creación.
Por medio de él fueron creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, poderes, principados o autoridades. Todo ha sido creado por medio de él y para él. Jesucristo es anterior a todas las cosas que por medio de él forman un todo coherente. (Colosenses 1:16)
Jesucristo no pudo haber sido una parte creada porque él estuvo y por él fueron creadas todas las cosas.
Además, el Padre no juzga a nadie, sino que todo juicio lo ha delegado en el Hijo, para que todos honren al Hijo como lo honran a él. El que se niega a honrar al Hijo no honra al Padre que lo envió. (Juan 5:22-23)
Tenemos que entender que si honramos a Dios Padre, también debemos de honrar a Dios Hijo. Dios es tres personas, cada una de estas personas es Dios y tenemos un solo Dios.
Dios Hijo es plenamente Dios, pero también Dios Hijo se hizo plenamente humano. Él siendo Dios, vino a esta tierra a habitar para salvarnos.
Y el verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. (Juan 1:14)
Un detalle importante: la palabra original para "habitó" es tabernaculizó. La palabra original da esa expresión. Es como puso su tienda de campaña que usaban en ese tiempo cuando alguien habitaba. ¿Se recuerda en el Antiguo Testamento cuando crearon el lugar santo y el lugar santísimo? Era el tabernáculo porque ahí moraban, ahí se establecían. Entonces dice, "Se mudó a esta tierra, tabernaculizó, habitó entre nosotros. Jesús siendo Dios, vino a morar entre nosotros."
Dice Juan, "Contemplamos su gloria. Lo vimos. No nos pueden engañar porque nosotros lo vimos. Nadie puede decir que no vino porque nosotros lo vimos. Contemplamos su gloria. Gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad."
Jesús vino y cumplió la promesa. El profeta Isaías había hablado de Jesucristo.
Por eso el Señor mismo les dará una señal. La doncella concebirá y dará a luz un hijo y lo llamarán Emanuel. (Isaías 7:14)
La virgen concebirá y dará a luz un hijo y lo llamarán Emanuel, que significa Dios con nosotros. (Mateo 1:23)
Emanuel quería decir Dios con nosotros. Jesús vino a habitar entre nosotros representando a Dios Padre.
Cristo, siendo Dios, se despojó de sí mismo. Vino a habitar entre nosotros para despojarse de él, para pagar el precio, para humillarse.
La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús. Siendo por naturaleza Dios, no consideró ser igual a Dios como algo a que aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos. (Filipenses 2:5-7)
Siendo Dios Jesucristo, tomó la naturaleza de ser humano, tomó la naturaleza de siervo y se hizo semejante a los seres humanos. Y al manifestarse como hombre, Dios Hijo fue plenamente humano.
Al manifestarse como hombre se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte y la muerte de cruz. (Filipenses 2:8)
Subraye y marque cada una de estas palabras, porque cada una de estas palabras dice tanto. No fue obediente hasta la muerte, sino hasta la muerte de cruz, que representa la muerte más dolorosa, la muerte más vil que podía haber.
La humillación voluntaria del Hijo no fue una pérdida de su deidad, sino un velo temporal de su gloria para poder identificarse con nosotros y morir en nuestro lugar.
Dios hijo fue divino, pero también fue humano. Dios hijo es plenamente Dios, pero también fue plenamente humano.
La encarnación no es Dios fingiendo ser hombre, sino es Dios genuinamente convirtiéndose en hombre sin dejar de ser Dios.
Jesús fue tan humano como nosotros, pues tuvo sed, tuvo hambre, tuvo sueño y sufrió verdaderamente.
En el Antiguo Testamento, un sacerdote tenía que entrar y pagar el precio de los pecados una vez al año. Entraba al lugar santísimo. Pero Jesucristo fue ese sumo sacerdote.
Por lo tanto, ya que en Jesús, el Hijo de Dios, tenemos un gran sumo sacerdote que ha atravesado los cielos, aferrémonos a la fe que profesamos, porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado. (Hebreos 4:14-15)
Jesucristo fue ese sacerdote que se hizo hombre para compadecerse de usted y de mí, para entendernos, porque no podía salvar a la humanidad si no se despojaba, si no bajaba a la tierra.
Así que acerquémonos confiadamente ante el trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitamos. (Hebreos 4:16)
Usted puede acercarse al trono de la gracia. Usted puede acercarse porque él tiene compasión de nosotros. Porque Jesucristo siendo Dios se hizo hombre.
Dios hijo vino a revelarnos al Padre. Podemos conocer a Dios Padre por medio de Dios Hijo.
Jesús está despidiéndose de sus discípulos y les dice, "Tengo que ir con mi padre. Tengo que regresar con mi padre."
Señor, dijo Felipe, muéstranos al Padre y con eso nos basta. Pero Felipe, tanto tiempo llevo entre ustedes y todavía no me conoces. El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo puedes decirme, muéstranos al Padre? (Juan 14:8-9)
Más a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios. (Juan 1:12)
Creer en Dios, hijo, nos da el derecho de ser hijos de Dios.
Dios Hijo hizo una obra que solamente él podría realizar. Él pagó el precio que nadie más podía hacer. Dios hijo era el único que podía traer paz.
Usted se recuerda que Isaías también hablando de Jesucristo dice, "Él es el príncipe de paz." Admirable consejero, Dios fuerte. Él es el príncipe de paz.
Usted y yo estábamos en enemistad con Dios, no estábamos en paz, éramos enemigos de Dios. Pero Jesucristo vino, se hizo hombre para establecer la paz entre el hombre y Dios. Podemos estar en paz por medio de Jesucristo.
Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo, hombre. (1 Timoteo 2:5)
Dios Hijo es el único mediador. La palabra mediador viene del griego mesités. En el primer siglo, lo que hacía el mesités era que mediaba entre dos problemas, entre dos personas que tenían un conflicto. Llamaban al mesités y él venía y decía, "Okay, Jorge tiene problema con Luis, vamos a arreglarlo, vamos a solucionarlo." Y él mediaba y lograba resolver el problema porque él mediaba.
Jesucristo se convirtió en el mesités de nosotros. Usted y yo teníamos un problema con Dios. Habíamos pecado, estábamos lejos de Dios, no podíamos acercarnos a Dios. Pero vino el mesités, vino el mediador, vino Jesucristo y dijo, "Yo voy a mediar entre ellos."
La palabra mesit también quiere decir fiador, quiere decir el que representaba o el que daba la cara por alguien. Y entonces vino Jesucristo y dio la cara por nosotros. "Okay, Jorge debe esto. Yo doy la cara, yo pago el precio por lo que él debe. Yo doy mi sangre para que él ya no deba nada."
Jesucristo fue el único mediador. Él es el único mediador. Y dice Jesucristo, hombre, porque Jesucristo tuvo que venir a esta tierra para poder ser el mediador.
Dios Hijo es el único que puede expiar nuestros pecados. Él es el único que puede salvarnos. Él es el único que puede hacernos santos.
Pablo en Romanos dice que Jesucristo fue tratado como pecador. Dios lo trató como pecador para que usted y yo fuéramos justos. Mira cómo la trinidad funciona. Mira por qué es importante que entendamos la trinidad.
Dios Padre dijo, "Yo no me puedo acercar a ellos." Pero Dios hijo dijo, "Yo voy a rescatarlos. Yo voy a salvarlos." Y empezaron a orquestar ese plan. Dios, hijo en conjunto con Dios Padre, vino para reconciliar al hombre con Dios. Vino para que podamos ser llamados hijos de Dios. Vino para que podamos clamar, Abá, Padre.
Porque si Jesucristo, Dios Hijo, no se hubiera hecho hombre, nada de eso hubiera sido posible.
Jesucristo vino y dijo, "Yo les tengo que ir a decir que les quede claro que solo soy yo el que los puede acercar a Dios Padre." Y por eso Juan viene y solo en Juan encontramos cómo describe los siete "Yo soy" de Jesús. Porque Jesús tenía que venirnos a decir, "Yo soy, yo soy." Y cada yo soy de Jesús tiene una reacción nuestra, tiene algo que nosotros debemos de hacer.
Yo soy la luz del mundo. Todo el que cree en mí no andará en tinieblas. (Juan 8:12)
Yo soy la resurrección y la vida. Todo el que cree en mí, aunque muera, vivirá. (Juan 11:25-26)
¿Sabe a dónde nos vamos cuando nos muramos? Porque Jesucristo, yo soy la resurrección y la vida. Todo el que cree en mí, aunque muera, vivirá.
Yo soy el pan de vida. (Juan 6:35)
Nunca tendrán sed, nunca tendrán hambre. Yo soy el pan de vida. Yo soy el que le da esa vida eterna.
Yo soy la puerta para que entren las ovejas. (Juan 10:7)
En el tiempo de Jesús, las ovejas entraban en una puerta y ahí descansaban. Los pastores venían con las ovejas y donde les agarrara entraban a un corral. El pastor les abría la puerta y entraban. Jesús dijo, "Yo soy la puerta. Entren a mí para que encuentren pastos delicados."
Yo soy el buen pastor, el pastor que da la vida por sus ovejas. (Juan 10:11)
Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie llega al Padre si no es por mí. (Juan 14:6)
Jesucristo vino y dijo, "Les tiene que quedar claro. Yo soy el camino, la verdad y la vida. Yo soy la vida. Separado de mí nada pueden hacer."
¿Se da cuenta? Orquestando Dios Padre con Dios Hijo obrando, Dios Hijo viniendo a salvarnos para que podamos tener acceso con Dios Padre. Dios Padre enviando a Dios Hijo.
Jesucristo vino a esta tierra para que podamos seguir su ejemplo.
Les he puesto el ejemplo para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes. (Juan 13:15)
Para esto fueron llamados porque Cristo sufrió por ustedes, dándoles ejemplo para que sigan sus pasos. (1 Pedro 2:21)
Pablo le dice a los filipenses que su actitud sea como la de Cristo. Sigan su ejemplo. Él estuvo aquí en la tierra. Sigan su ejemplo. Jesucristo vino para moldearnos el carácter. Jesucristo vino para darnos el ejemplo de cómo debemos de comportarnos.
Corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de nuestra fe. (Hebreos 12:1-2)
Jesucristo vino para que usted pueda poner los ojos en él, para que usted pueda seguir su ejemplo y nosotros seguir adelante.
Dios en tres personas, cada una de estas personas es Dios y tenemos un solo Dios.
Quiero pedirle que tenga una actitud de agradecimiento a Jesucristo porque él vino a salvarnos. Porque él fue tratado como pecador para que usted y yo fuéramos tratados como justos. Porque él, siendo justo, fue tratado como pecador para que usted y yo como pecadores fuéramos tratados como justos.
¿Qué sería si él no hubiera venido a esta tierra? ¿Qué sería si él no hubiera derramado su sangre por nosotros? Estaríamos muertos, estaríamos perdidos.
Tal vez usted está aquí y me dice, "Jorge, yo entiendo que Jesucristo vino, pero me siento tan pecador, me siento tan lejos de Dios." Yo quiero decirle una cosa. Jesucristo vino para que usted lo reciba en su corazón. Dice la Biblia que con el corazón se cree, pero que con la boca se confiesa para salvación.
Tal vez usted se siente tan indigno, tan lejos de Dios, pero sabe una cosa, Jesucristo vino para rescatarlo. Jesucristo vino para salvarlo. Y no hay pecado mayor, no hay pecado que Jesucristo no pueda perdonar.
Si hay alguien aquí que le quiera decir hoy, Jesús, el salvador de mi vida. Si usted entiendo con lo que escuché lo que tú hiciste por mí, lo que hiciste para salvarme. Si hay alguien que le quiera decir, "Jesús, el salvador de mi vida, levante una de sus dos manos."
Señor Jesús, hoy reconozco que tú me amas más que nadie. Reconozco que moriste por mí y que resucitaste por mí. Reconozco que siendo Dios te hiciste hombre para salvarme. Perdóname y quiero amarte todos los días de mi vida. Amén.
Dios les ama. Dios no le rechaza.
Estamos en una serie que se llama "Un Dios trino." Dios en tres personas. Cada una de estas personas es Dios y es un solo Dios. La semana pasada estudiamos Dios Padre y cómo se relaciona con nosotros. Hoy estaremos estudiando Dios Hijo y cómo impacta eso en nuestras vidas.
A lo largo de la Biblia vemos que desde el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento, Dios estableció el monoteísmo: que se adorara solamente a un Dios. La palabra "trinidad" explícitamente no aparece en la Biblia, pero sí implícitamente. Van a ver varios pasajes donde habla acerca de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, todo en el mismo pasaje.
Tertuliano en el primer siglo establece que esta doctrina se debería llamar la doctrina de la trinidad, porque es Dios en tres personas. Los estudiosos han querido encontrar figuras que nos ayuden a entender, pero han llegado a la conclusión de que ninguna figura ha podido representar la trinidad. Nuestra mente es finita y tenemos un Dios infinito. Todas estas analogías no han podido y no pueden representar que Dios es tres personas, cada persona es Dios y tenemos un solo Dios.
Es importante que nosotros como cristianos conozcamos de la trinidad, porque en nuestra vida diaria lo que nos toca es conocer a Dios. Pero no podemos conocer a Dios si no entendemos la trinidad. No podemos conocer de nuestro Dios si no entendemos que son tres personas en uno.
Desde el principio Jesús era Dios. La Biblia nos establece que desde el principio Jesús es establecido y es mencionado como Dios.
En el principio ya existía el verbo, el logos, Jesucristo. En el principio ya existía el verbo y el verbo estaba con Dios. Esa preposición es importante porque habla de unidad, habla de acompañamiento. Y el verbo estaba con Dios y el verbo era Dios. Él estaba con Dios en el principio. Por medio de él todas las cosas fueron creadas. Sin él, nada de lo creado llegó a existir. (Juan 1:1)
Juan empieza este libro estableciendo que el verbo Jesucristo estaba con Dios, pero luego dice, "Y el verbo era Dios." Estaba con Dios Padre, pero también Jesucristo es Dios. Y por medio de él todas las cosas fueron creadas. Jesús estuvo en la creación.
En él estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad. Esta luz resplandece en las tinieblas y las tinieblas no han podido extinguirla. (Juan 1:4-5)
Desde el principio Jesús era Dios. Dios Hijo es plenamente Dios. Jesucristo es plenamente Dios.
Jesús luego afirma que él es Dios. Y ese fue el problema con los judíos y por eso lo persiguieron y por eso lo crucificaron.
Jesús acababa de sanar al paralítico en el estanque de Betesda, pero lo hace en sábado, el día que no trabajaba. Entonces vienen y le reclaman a Jesús.
Pero Jesús le respondía: Mi padre aún hoy está trabajando y yo también trabajo. Así que los judíos redoblaban sus esfuerzos para matarlo. Redoblaban sus esfuerzos para matarlo, pues no solo quebrantaba el sábado, sino que incluso llamaba a Dios su propio padre con lo que él mismo se hacía igual a Dios. (Juan 5:17-18)
Jesucristo les vino a decir, "Yo soy el hijo de Dios. Yo vengo a salvar a la humanidad."
El Padre y yo somos uno. Una vez más, los judíos tomaron piedras para arrojárselas, pero Jesús les dijo: Yo les he mostrado muchas obras irreprochables que proceden del Padre. ¿Por cuál de ellas me quieren apedrear? No te apedreamos por ninguna de ellas, sino por blasfemia. Porque tú, siendo hombre, te haces pasar por Dios. (Juan 10:30-33)
Jesucristo les dijo, "Yo soy Dios." Y ellos no entendían, ellos lo miraban como hombre. Sí, Jesucristo, siendo Dios, se hizo hombre. Pero aquí estaba diciéndoles, "Yo soy Dios." Jesucristo es Dios.
Él estuvo en la creación. Él fue parte de la creación. Hay quienes se levantan y dicen que Jesucristo fue creado, que fue la primera creación de Dios. Eso no es cierto. Lo que vemos es que Jesucristo estuvo en la creación. Dios Hijo estuvo en la creación.
Colosenses 1:15 es un pasaje muy importante. Este es un poema que Pablo pone en este único libro de Colosenses:
Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. (Colosenses 1:15)
Alguos se confunden porque dicen, "Él es el primogénito. Él es lo primero que Dios creó." La palabra primogénito en el original griego es prototocos. No está hablando de que fue creado, está hablando de rango, está hablando de eminencia, está hablando de que es superior. Es decir, que él estuvo en la creación, que él fue parte de la creación, que él hizo la creación. Por él se dio la creación.
Por medio de él fueron creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, poderes, principados o autoridades. Todo ha sido creado por medio de él y para él. Jesucristo es anterior a todas las cosas que por medio de él forman un todo coherente. (Colosenses 1:16)
Jesucristo no pudo haber sido una parte creada porque él estuvo y por él fueron creadas todas las cosas.
Además, el Padre no juzga a nadie, sino que todo juicio lo ha delegado en el Hijo, para que todos honren al Hijo como lo honran a él. El que se niega a honrar al Hijo no honra al Padre que lo envió. (Juan 5:22-23)
Tenemos que entender que si honramos a Dios Padre, también debemos de honrar a Dios Hijo. Dios es tres personas, cada una de estas personas es Dios y tenemos un solo Dios.
Dios Hijo es plenamente Dios, pero también Dios Hijo se hizo plenamente humano. Él siendo Dios, vino a esta tierra a habitar para salvarnos.
Y el verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. (Juan 1:14)
Un detalle importante: la palabra original para "habitó" es tabernaculizó. La palabra original da esa expresión. Es como puso su tienda de campaña que usaban en ese tiempo cuando alguien habitaba. ¿Se recuerda en el Antiguo Testamento cuando crearon el lugar santo y el lugar santísimo? Era el tabernáculo porque ahí moraban, ahí se establecían. Entonces dice, "Se mudó a esta tierra, tabernaculizó, habitó entre nosotros. Jesús siendo Dios, vino a morar entre nosotros."
Dice Juan, "Contemplamos su gloria. Lo vimos. No nos pueden engañar porque nosotros lo vimos. Nadie puede decir que no vino porque nosotros lo vimos. Contemplamos su gloria. Gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad."
Jesús vino y cumplió la promesa. El profeta Isaías había hablado de Jesucristo.
Por eso el Señor mismo les dará una señal. La doncella concebirá y dará a luz un hijo y lo llamarán Emanuel. (Isaías 7:14)
La virgen concebirá y dará a luz un hijo y lo llamarán Emanuel, que significa Dios con nosotros. (Mateo 1:23)
Emanuel quería decir Dios con nosotros. Jesús vino a habitar entre nosotros representando a Dios Padre.
Cristo, siendo Dios, se despojó de sí mismo. Vino a habitar entre nosotros para despojarse de él, para pagar el precio, para humillarse.
La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús. Siendo por naturaleza Dios, no consideró ser igual a Dios como algo a que aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos. (Filipenses 2:5-7)
Siendo Dios Jesucristo, tomó la naturaleza de ser humano, tomó la naturaleza de siervo y se hizo semejante a los seres humanos. Y al manifestarse como hombre, Dios Hijo fue plenamente humano.
Al manifestarse como hombre se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte y la muerte de cruz. (Filipenses 2:8)
Subraye y marque cada una de estas palabras, porque cada una de estas palabras dice tanto. No fue obediente hasta la muerte, sino hasta la muerte de cruz, que representa la muerte más dolorosa, la muerte más vil que podía haber.
La humillación voluntaria del Hijo no fue una pérdida de su deidad, sino un velo temporal de su gloria para poder identificarse con nosotros y morir en nuestro lugar.
Dios hijo fue divino, pero también fue humano. Dios hijo es plenamente Dios, pero también fue plenamente humano.
La encarnación no es Dios fingiendo ser hombre, sino es Dios genuinamente convirtiéndose en hombre sin dejar de ser Dios.
Jesús fue tan humano como nosotros, pues tuvo sed, tuvo hambre, tuvo sueño y sufrió verdaderamente.
En el Antiguo Testamento, un sacerdote tenía que entrar y pagar el precio de los pecados una vez al año. Entraba al lugar santísimo. Pero Jesucristo fue ese sumo sacerdote.
Por lo tanto, ya que en Jesús, el Hijo de Dios, tenemos un gran sumo sacerdote que ha atravesado los cielos, aferrémonos a la fe que profesamos, porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado. (Hebreos 4:14-15)
Jesucristo fue ese sacerdote que se hizo hombre para compadecerse de usted y de mí, para entendernos, porque no podía salvar a la humanidad si no se despojaba, si no bajaba a la tierra.
Así que acerquémonos confiadamente ante el trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitamos. (Hebreos 4:16)
Usted puede acercarse al trono de la gracia. Usted puede acercarse porque él tiene compasión de nosotros. Porque Jesucristo siendo Dios se hizo hombre.
Dios hijo vino a revelarnos al Padre. Podemos conocer a Dios Padre por medio de Dios Hijo.
Jesús está despidiéndose de sus discípulos y les dice, "Tengo que ir con mi padre. Tengo que regresar con mi padre."
Señor, dijo Felipe, muéstranos al Padre y con eso nos basta. Pero Felipe, tanto tiempo llevo entre ustedes y todavía no me conoces. El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo puedes decirme, muéstranos al Padre? (Juan 14:8-9)
Más a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios. (Juan 1:12)
Creer en Dios, hijo, nos da el derecho de ser hijos de Dios.
Dios Hijo hizo una obra que solamente él podría realizar. Él pagó el precio que nadie más podía hacer. Dios hijo era el único que podía traer paz.
Usted se recuerda que Isaías también hablando de Jesucristo dice, "Él es el príncipe de paz." Admirable consejero, Dios fuerte. Él es el príncipe de paz.
Usted y yo estábamos en enemistad con Dios, no estábamos en paz, éramos enemigos de Dios. Pero Jesucristo vino, se hizo hombre para establecer la paz entre el hombre y Dios. Podemos estar en paz por medio de Jesucristo.
Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo, hombre. (1 Timoteo 2:5)
Dios Hijo es el único mediador. La palabra mediador viene del griego mesités. En el primer siglo, lo que hacía el mesités era que mediaba entre dos problemas, entre dos personas que tenían un conflicto. Llamaban al mesités y él venía y decía, "Okay, Jorge tiene problema con Luis, vamos a arreglarlo, vamos a solucionarlo." Y él mediaba y lograba resolver el problema porque él mediaba.
Jesucristo se convirtió en el mesités de nosotros. Usted y yo teníamos un problema con Dios. Habíamos pecado, estábamos lejos de Dios, no podíamos acercarnos a Dios. Pero vino el mesités, vino el mediador, vino Jesucristo y dijo, "Yo voy a mediar entre ellos."
La palabra mesit también quiere decir fiador, quiere decir el que representaba o el que daba la cara por alguien. Y entonces vino Jesucristo y dio la cara por nosotros. "Okay, Jorge debe esto. Yo doy la cara, yo pago el precio por lo que él debe. Yo doy mi sangre para que él ya no deba nada."
Jesucristo fue el único mediador. Él es el único mediador. Y dice Jesucristo, hombre, porque Jesucristo tuvo que venir a esta tierra para poder ser el mediador.
Dios Hijo es el único que puede expiar nuestros pecados. Él es el único que puede salvarnos. Él es el único que puede hacernos santos.
Pablo en Romanos dice que Jesucristo fue tratado como pecador. Dios lo trató como pecador para que usted y yo fuéramos justos. Mira cómo la trinidad funciona. Mira por qué es importante que entendamos la trinidad.
Dios Padre dijo, "Yo no me puedo acercar a ellos." Pero Dios hijo dijo, "Yo voy a rescatarlos. Yo voy a salvarlos." Y empezaron a orquestar ese plan. Dios, hijo en conjunto con Dios Padre, vino para reconciliar al hombre con Dios. Vino para que podamos ser llamados hijos de Dios. Vino para que podamos clamar, Abá, Padre.
Porque si Jesucristo, Dios Hijo, no se hubiera hecho hombre, nada de eso hubiera sido posible.
Jesucristo vino y dijo, "Yo les tengo que ir a decir que les quede claro que solo soy yo el que los puede acercar a Dios Padre." Y por eso Juan viene y solo en Juan encontramos cómo describe los siete "Yo soy" de Jesús. Porque Jesús tenía que venirnos a decir, "Yo soy, yo soy." Y cada yo soy de Jesús tiene una reacción nuestra, tiene algo que nosotros debemos de hacer.
Yo soy la luz del mundo. Todo el que cree en mí no andará en tinieblas. (Juan 8:12)
Yo soy la resurrección y la vida. Todo el que cree en mí, aunque muera, vivirá. (Juan 11:25-26)
¿Sabe a dónde nos vamos cuando nos muramos? Porque Jesucristo, yo soy la resurrección y la vida. Todo el que cree en mí, aunque muera, vivirá.
Yo soy el pan de vida. (Juan 6:35)
Nunca tendrán sed, nunca tendrán hambre. Yo soy el pan de vida. Yo soy el que le da esa vida eterna.
Yo soy la puerta para que entren las ovejas. (Juan 10:7)
En el tiempo de Jesús, las ovejas entraban en una puerta y ahí descansaban. Los pastores venían con las ovejas y donde les agarrara entraban a un corral. El pastor les abría la puerta y entraban. Jesús dijo, "Yo soy la puerta. Entren a mí para que encuentren pastos delicados."
Yo soy el buen pastor, el pastor que da la vida por sus ovejas. (Juan 10:11)
Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie llega al Padre si no es por mí. (Juan 14:6)
Jesucristo vino y dijo, "Les tiene que quedar claro. Yo soy el camino, la verdad y la vida. Yo soy la vida. Separado de mí nada pueden hacer."
¿Se da cuenta? Orquestando Dios Padre con Dios Hijo obrando, Dios Hijo viniendo a salvarnos para que podamos tener acceso con Dios Padre. Dios Padre enviando a Dios Hijo.
Jesucristo vino a esta tierra para que podamos seguir su ejemplo.
Les he puesto el ejemplo para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes. (Juan 13:15)
Para esto fueron llamados porque Cristo sufrió por ustedes, dándoles ejemplo para que sigan sus pasos. (1 Pedro 2:21)
Pablo le dice a los filipenses que su actitud sea como la de Cristo. Sigan su ejemplo. Él estuvo aquí en la tierra. Sigan su ejemplo. Jesucristo vino para moldearnos el carácter. Jesucristo vino para darnos el ejemplo de cómo debemos de comportarnos.
Corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de nuestra fe. (Hebreos 12:1-2)
Jesucristo vino para que usted pueda poner los ojos en él, para que usted pueda seguir su ejemplo y nosotros seguir adelante.
Dios en tres personas, cada una de estas personas es Dios y tenemos un solo Dios.
Quiero pedirle que tenga una actitud de agradecimiento a Jesucristo porque él vino a salvarnos. Porque él fue tratado como pecador para que usted y yo fuéramos tratados como justos. Porque él, siendo justo, fue tratado como pecador para que usted y yo como pecadores fuéramos tratados como justos.
¿Qué sería si él no hubiera venido a esta tierra? ¿Qué sería si él no hubiera derramado su sangre por nosotros? Estaríamos muertos, estaríamos perdidos.
Tal vez usted está aquí y me dice, "Jorge, yo entiendo que Jesucristo vino, pero me siento tan pecador, me siento tan lejos de Dios." Yo quiero decirle una cosa. Jesucristo vino para que usted lo reciba en su corazón. Dice la Biblia que con el corazón se cree, pero que con la boca se confiesa para salvación.
Tal vez usted se siente tan indigno, tan lejos de Dios, pero sabe una cosa, Jesucristo vino para rescatarlo. Jesucristo vino para salvarlo. Y no hay pecado mayor, no hay pecado que Jesucristo no pueda perdonar.
Si hay alguien aquí que le quiera decir hoy, Jesús, el salvador de mi vida. Si usted entiendo con lo que escuché lo que tú hiciste por mí, lo que hiciste para salvarme. Si hay alguien que le quiera decir, "Jesús, el salvador de mi vida, levante una de sus dos manos."
Señor Jesús, hoy reconozco que tú me amas más que nadie. Reconozco que moriste por mí y que resucitaste por mí. Reconozco que siendo Dios te hiciste hombre para salvarme. Perdóname y quiero amarte todos los días de mi vida. Amén.
Dios les ama. Dios no le rechaza.