El lugar de la confrontación
Reunión Miércoles en Su Presencia
- Church
- El Lugar de Su PresenciaCharismaticBogotá, Colombia
- Date
- Wednesday 6th August 2025
- Read time
- 16 min
- Language
- Spanish
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El lugar de la confrontación
En Lucas 22:31 Jesús le dijo a Pedro:
Satanás ha pedido zarandear a cada uno de ustedes como si fueran trigo. Pero yo he rogado en oración por ti, Simón, para que tu fe no falle.
¿Sabían ustedes que el trigo, antes de ser molido, tiene que ser zarandeado? Es decir, tiene que ser descascarillado. Y eso mismo Dios tiene que hacer con nosotros antes de usarnos: nos tiene que zarandear.
Por eso él le dio permiso a Satanás para que se metiera en la vida de Pedro, con la intención de que él reconociera ciertas áreas en su vida que tenían que ser confrontadas. Y eso mismo va a hacer Dios con cada uno de nosotros.
Somos salvos por gracia. Por eso podemos venir a la iglesia tal como somos —borrachos, mujeriegos, inseguros, como sea—, porque es un lugar de gracia. Pero también es un lugar de confrontación. El Espíritu Santo no te va a dejar como estás; te va a confrontar. Y de eso se trata hacer discípulos: formar nuestro carácter.
"No nos dejes caer en tentación"
En la oración modelo que el Señor nos dio, decimos lo que dice Mateo 6:13: "No nos metas en tentación." Otra traducción dice: "No nos dejes caer en tentación." Esto da la idea de que Dios es el que nos tienta, pero no es así.
Santiago 1:13 dice que Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie. Entonces, Dios no nos tienta, pero sí nos lleva al lugar de la tentación, como hizo con Jesús. En Mateo 4:1 dice que el Espíritu Santo llevó a Jesús al desierto para que allí lo tentara el diablo.
Por eso una buena traducción de Mateo 6:13 es la de la Nueva Traducción Viviente: "No permitas que cedamos ante la tentación." En otras palabras: que cuando seamos tentados, tú no permitas que caigamos.
El plan de Dios no es que pequemos, sino que ahí, en el lugar de la tentación, reconozcamos cuáles son nuestras luchas, nuestras debilidades, el pecado que está en cada uno de nosotros, y le pidamos al Señor que nos ayude.
El corazón engañoso
Santiago 1:14 dice que cada uno es tentado cuando sus propios malos deseos lo arrastran y lo seducen. Y nuestro problema es que hay pecados en cada uno de nosotros que aún nosotros desconocemos. Por eso David oró: "Líbrame de los pecados que son ocultos."
Jeremías 17:9 dice que el corazón humano es lo más engañoso que hay. Es tan engañoso que ni siquiera yo lo conozco. Pero Jesús dijo en Mateo 15:19 que del corazón es donde salen los malos pensamientos, el asesinato, el adulterio, toda inmoralidad sexual, el robo, la mentira, la calumnia, la injuria.
Y en Deuteronomio 8:2 dice que el Señor nos lleva al desierto y nos pone a prueba para revelar el carácter. De eso se trata el lugar de la confrontación.
Sé que 2 Corintios 5:17 dice que si alguno está en Cristo es una nueva creación. Pero una cosa es lo que somos en Cristo —perdonados, declarados justos, vencedores, sanos, bendecidos— y otra es lo que realmente somos:
- Somos santos, pero a veces pecamos.
- Somos sanos, pero a veces nos enfermamos.
- Somos ricos, pero a veces nos metemos en deudas estúpidas.
- Somos nuevas creaciones, pero seguimos teniendo instintos animales o deseos carnales.
Las tres tentaciones de Jesús
Jesús también fue confrontado.
1. La tentación en el ayuno
Primero fue confrontado en el ayuno que tuvo en el desierto. ¿Y cómo somos tentados en medio de un ayuno o una dieta? Pues con hambre. Me imagino que cuando Jesús vio esas piedras se imaginó un delicioso roscón con bocadillo.
En ese momento vino el diablo y, según Mateo 4:3, le dijo: "Si eres hijo de Dios, di a esas piedras que se conviertan en pan." ¿Cuál fue la tentación? Usar el poder del Espíritu Santo que él tenía para suplir una necesidad.
Yo también soy confrontado en muchas ocasiones para usar el poder que tengo. Soy confrontado cuando comparo mi casa sencilla con las mansiones de otros pastores. El sueño que teníamos con mi esposa era tener una casa en medio de un bosque, con jardines, con una quebrada. Me puse a buscar y encontré unas casas en los Bosques del Marqués, divinas, pero cuestan entre 3.000 y 5.000 millones, y los gastos de administración pasan de 3 millones mensuales. Yo podría usar el poder que tengo para triplicar mi sueldo y comprarme una casa así.
Pero en estas dos semanas que he estado sentado en mi oficina, en mi casa, me doy cuenta de que todo eso ya lo tengo. Mi casa es sencilla, pero está pegada a un bosque. Todos los días veo los árboles; en las mañanas me despiertan los pájaros. Tengo una cancha de tenis y una de básquetbol, un lago a cien metros. No pago administración, tengo vigilancia, no tengo deudas ni preocupaciones y estoy a diez minutos de la iglesia.
Por eso, cuando el diablo me tienta con esas comparaciones, le digo lo que Jesús dijo en Lucas 12:15: "La vida no se mide por cuánto tienen." Y lo de Mateo 4:4:
La gente no vive solo de pan, sino de cada palabra que sale de la boca de Dios.
2. La tentación en el pináculo del templo
La segunda confrontación de Jesús fue en el punto más alto del templo. Esto fue algo que pasó en su imaginación, una lucha mental. El diablo le dijo: si quieres ser famoso, lo único que tienes que hacer es tirarte, como Superman —que en esa época no existía—, y todos te van a conocer.
Y usó la Biblia, porque el diablo usa la Biblia: le dijo que hay un versículo donde dice que Dios mandará a sus ángeles para protegerte. Pero Jesús también usó un versículo, y si tú quieres ganarle al diablo, tienes que conocer la Biblia. Jesús le dijo en Mateo 4:7:
Las Escrituras también dicen: "No pondrás a prueba al Señor tu Dios."
3. La tentación en la cima del monte
La tercera confrontación fue en la cima del monte. Una vez más fue algo en su mente. Desde allí el diablo le mostró los reinos y la gloria del mundo, y le dijo que todo eso se lo daría si lo adoraba. Obviamente Jesús no lo hizo.
La hoguera de la humillación pública
¿Saben qué es lo ideal? No ser avergonzados públicamente, sino reconocer las luchas que todos tenemos en nuestro tiempo a solas con Dios, en el secreto con él. Porque si no lo hacemos, vamos a tener que ser exhibidos en lo que yo llamo la hoguera de la humillación pública.
Ahí fue donde Pedro fue confrontado: en una fogata que los guardias habían encendido en el patio del sumo sacerdote, mientras Jesús era cuestionado adentro. Pedro, en un momento de mucha debilidad, se juntó con el grupo que se calentaba alrededor de esa hoguera. Allí lo señalaron como discípulo de Jesús, pero él lo negó.
¿Por qué lo negó? Porque una de las luchas que Pedro tenía en su interior —una lucha que no quería reconocer— era su orgullo. Se creía mejor que los demás. En Lucas 22:24 dice que los discípulos comenzaron a discutir quién sería el más importante entre ellos.
Otra de las luchas de Pedro era que no se dejaba confrontar: no reconocía sus debilidades y tenía una respuesta para todo. ¿Conocen a alguien así? Pues eres tú, y soy yo. Cuando Jesús les dijo que lo abandonarían, Pedro declaró en Mateo 26:33: "Aunque todos te abandonen, yo jamás te abandonaré." Jesús respondió que esa misma noche, antes de que el gallo cantara, lo negaría tres veces. Pedro insistió: "Aunque tenga que morir contigo, jamás te negaré."
La oportunidad en Getsemaní
Jesús le dio a Pedro una oportunidad para tratar eso en el secreto, y a nosotros nos dará la misma. Lo llevó a Getsemaní. Mientras Jesús hablaba con el Padre, tenía la esperanza de que Pedro orara y le dijera: "¿Qué ve Jesús en mí que yo no puedo ver? ¿Cuáles son mis luchas?"
Pero, ¿saben qué hizo Pedro? Se durmió. Y eso mismo hacemos nosotros: en vez de pedirle al Espíritu Santo que nos revele esas luchas interiores, nos metemos en el celular o en algún juego. Por eso Jesús le dijo:
No pudieron mantenerse despiertos conmigo ni una hora. Estén alerta y oren para que no caigan en tentación.
Cuando en ese lugar de oración le pedimos a Dios que no nos deje caer en tentación, le estamos pidiendo que nos revele nuestros pecados ocultos, nuestras debilidades, esas luchas interiores, esa bestia o instinto animal que tratamos de controlar y que ninguno puede controlar en sus propias fuerzas. Ahí debemos arrepentirnos y pedirle a Dios que nos ayude a ser libres.
Eso era lo que Pedro tenía que hacer en Getsemaní, pero como no lo hizo, su pecado fue exhibido en la hoguera de la humillación pública. Los cuatro evangelios relataron lo mismo.
Por qué este mensaje: el estado del corazón
La razón por la que estoy dando este tema es el resultado un poco negativo de unas pruebas que se les hicieron a unos líderes de la iglesia. ¿Sabían que una muestra del 1 o 2% de una población refleja cómo está la población en su totalidad? Es como cuando uno hace una sopa: una sola cuchara muestra si le falta sal o si está muy salada.
Por eso creo que nos toca seguir trabajando con el carácter. Y para eso le estoy pidiendo a Dios que nos lleve al lugar de la confrontación y nos revele qué hay en el interior de cada uno de nosotros. Quiero ilustrar este mensaje con varias áreas que Dios quiere confrontar.
Áreas que Dios quiere confrontar
1. La agresividad
Para confrontar al agresivo que hay en cada uno de nosotros, Dios va a usar a nuestra esposa: no hay un ser en todo el universo que me saque tanto la piedra como mi esposa. Y si eso no es suficiente, va a usar el tráfico de Bogotá.
Les he contado del momento en que mi esposa me sacó la piedra a tal punto que yo mismo me asombré de mi reacción. Por eso busqué otra ilustración y le pedí permiso a mi hijo para contarles lo que le pasó el año pasado.
Todo sucedió cuando él no dejó que un hombre se metiera en su carril. El tipo empezó a torearlo con su carro, como si lo fuera a estrellar. Mi hijo, que hizo homeschool, nunca practicó deporte ni tuvo bullying, no supo manejar la situación: frenó un poco duro y el tipo lo estrelló. Se bajaron de los carros y, en un video que subieron a redes sociales cuando supieron que era mi hijo, se ve a Daniel con las manos en el bolsillo mientras el hombre lo sigue toreando. Para que no se agarraran, la esposa de Daniel se metió entre los dos; Daniel la empujó y le dijo: "No te metas." El tipo aprovechó para gritar: "¡Le va a pegar! ¡Llamen a la policía!" Y el titular fue: "El hijo de Andrés Corson, pastor de Su Presencia, golpea a su esposa."
Lo que Daniel hizo no estuvo bien, pero él jamás le ha pegado a Nati. Lo estaban toreando y se le salió la piedra. Todo eso —los insultos, su reacción, la vergüenza pública del video— fue humillante y pudo destruirlos como personas y como matrimonio. Pero Daniel lo usó como una confrontación de parte de Dios para formar su carácter, su agresividad y su forma de reaccionar bajo presión.
Sigue aprendiendo a controlar sus impulsos y a mantenerse calmado ante la gente mala y violenta. Ese evento también me ha servido a mí. Tú puedes redimir tu historia si dejas que Dios la use para confrontarte.
2. La mundanalidad
Tenemos que preguntarnos: ¿estoy siendo seducido por el mundo? ¿Me está gustando el traguito, unos pocos drinks, el cigarrillo, la droga, el ambiente y las conversaciones de este mundo?
1 Corintios 6:10 dice que los borrachos no entrarán al cielo. Y en Gálatas 5:19-21 Pablo les dice a los creyentes que cuando siguen los deseos de la naturaleza pecaminosa, los resultados son obvios: borracheras, fiestas desenfrenadas y otros pecados parecidos, y que quien lleve esa clase de vida no heredará el reino de Dios.
Por eso pregunto: ¿con cuántos traguitos te vas a ir al infierno? Sé que hay cristianos que interpretan estos versículos de manera que se dan permiso para seguir tomando. ¿Pero qué tal que estén equivocados? ¿Qué tal que su interpretación los lleve al infierno? Yo no me voy a arriesgar.
Los que quieren ser mundanos, aunque estudien en un convento de monjas, se van a mundanear, porque el problema es el mundo que está en ellos. Y también terminan en una iglesia mundana.
En Jeremías 35 el Señor le dijo al profeta que llevara a los recabitas al templo y les ofreciera vino. Jeremías puso copas y jarras llenas de vino delante de ellos, pero no aceptaron: "No bebemos vino, porque nuestro antepasado Jonadab nos ordenó nunca beber vino." Entonces el Señor dijo: "Ustedes han obedecido a su antepasado en todos los aspectos. Por lo tanto, siempre tendrán descendientes que me sirvan."
Muchos no se dan cuenta de que el que nos pone a prueba es Dios. Eso no es un permiso para tomar. La Biblia dice que los ojos del Señor recorren la tierra buscando a quiénes se van a mantener en integridad. Por eso van a ver cristianos, predicadores y gente que ustedes admiran tomando traguito o viviendo un cristianismo light. Eso no es un permiso de Dios; es una confrontación.
Yo tuve esta confrontación cuando iniciamos la iglesia. Vi a unos cristianos que admiraba mucho entrando a un bar. Yo podía irme por ese camino, pero sabía que si quería tener éxito, una iglesia grande, ser un hombre de influencia, no podía hacerlo. Santiago 1:12 dice:
Dichoso el que resiste la tentación, porque al salir aprobado recibirá la corona de vida.
3. Las inseguridades
Si no trabajas con tus inseguridades, Dios va a poner a tu lado gente mejor que tú: niñas más bonitas, personas con factor wow, o alguien a quien tu pastor o tu jefe quiera o use más que a ti. Eso es Dios confrontándote. Porque si en vez de reconocer tus envidias, inseguridades y odios en el secreto con Dios empiezas a hacerle la vida imposible a esas personas, todo el mundo se dará cuenta. Esa es la hoguera de la humillación.
Recuerdo a una niña que queríamos mucho cuando empezamos la iglesia. Un día me dijo: "¿Por qué quieres a una niña de danza más que a mí?" No era cierto. En vez de ver esos sentimientos de inseguridad como una confrontación de Dios, empezó a hacerle guerra a esa niña hasta que la pobre se cansó y se fue. Aquellas inseguridades con las que ella nunca trabajó la llevaron a serle infiel a su esposo, destruyeron su matrimonio y finalmente se fue de la iglesia. Eso no habría pasado si hubiera dejado que Dios confrontara esas inseguridades.
Recuerdo también a otra niña con carisma y llamado, una de las primeras adolescentes que puse a predicar aquí un miércoles; fue un mensaje impresionante. Pero se casó con un hombre inseguro que quería ser el protagonista y le cortó las alas. Un día él me dijo: "Cuando usted nos casó, dijo que Dios tenía algo especial para nosotros." Recuerdo exactamente lo que dije, pero esa profecía no era para él, era para su esposa. Hay hombres inseguros que no han dejado que su esposa o sus hijos surjan, y por eso el plan de Dios no se ha cumplido.
No justifiques tus envidias, inseguridades ni sentimientos de odio. Míralos como una confrontación de parte de Dios.
4. El egoísmo
Si no trabajas con tu egoísmo, Dios va a permitir situaciones en las que todos se darán cuenta de lo egoísta que eres. Una de las evidencias del fruto del Espíritu Santo es el altruismo: actuar de manera desinteresada a favor de los demás.
Por eso te pregunto: ¿pones el bienestar de otros por encima del tuyo? ¿El éxito de otros por encima del tuyo? ¿O en el camino le das la vía a otros para que pasen?
5. El amor por el dinero
Dios va a permitir situaciones para mostrar esto: la injusticia de que un igual a ti en el trabajo gane más que tú; la caja fuerte abierta en la oficina de tu jefe —eso no es "ay, Dios me bendijo", es una confrontación—; el dinero que él deja en su escritorio; la chaqueta de la señora de la casa, la cartera, los aretes que tanto te gustan; o el "papayazo" de usar la tarjeta de crédito o los recursos de tu empresa para tu propio beneficio.
Una oveja agradecida está dispuesta a hacer lo que sea por su pastor o líder, pero algunos se aprovechan de eso para pedirles dinero prestado. Quiero que sepan que eso es algo que descalifica a un líder.
6. Los temores
No me voy a demorar mucho aquí, porque mi hija nos dio un mensaje impresionante sobre esto el fin de semana. Pero quiero que sepan lo que dice Apocalipsis 21:8: los cobardes tendrán su destino en el infierno, en el lago de fuego.
Tienes que trabajar con tus temores: temor a la muerte, al qué dirán, a que tu esposo o esposa te sea infiel, a que te roben o a que alguien te haga daño. La próxima vez que sientas miedo, quiero que lo veas como una confrontación de parte de Dios, y empieces a cantar: "Ya no soy un esclavo del temor." Dios no nos dio un espíritu de temor, y la Biblia dice que el amor de Dios echa fuera el temor.
7. La inmoralidad
Yo me sentía orgulloso de mi integridad moral, hasta que, estando casado con mi esposa, me involucré emocionalmente con una niña de la iglesia. Por no reconocerlo en el secreto, Dios lo sacó a la luz delante de todos. Como ya conocen esa historia, no les voy a contar más, excepto algo que muchos no saben.
Unos meses después volvía de Australia con mi papá y necesitaba hablar con alguien. En el aeropuerto de Los Ángeles alquilé un carro y manejé hasta México —porque no tenía dinero para ir en avión— para hablar con alguien que me había ayudado en el pasado. Le conté todo y le pedí a Dios que usara a esa persona para confrontarme y decirme qué tenía que hacer. No fue fácil, fue humillante, pero todo lo que esa persona me dijo lo he cumplido hasta el día de hoy.
Aunque odio esa situación en mi vida, es lo que me ha protegido. No sería lo que hoy soy si no hubiese sido confrontado, porque Dios lo usó para revelar el instinto animal que había y que todavía está en mí. La Biblia dice:
El que piense estar firme, mire que no caiga.
En 1995 nos reunimos unos hombres de la iglesia —Orlando, Juan Pablo y otros que tristemente ya no están— para rendirnos cuentas de nuestras luchas. Cuando me tocó a mí, dije: "Yo no le voy a ser infiel a mi esposa, pero reconozco que en mí hay un deseo de tener sexo con otra mujer que no es mi esposa." En ese instante el Espíritu Santo me mostró cuándo entró ese pensamiento en mí: a los 17 años vi una película en la que una actriz —un amor platónico que tenía— aparecía en un campamento y tenía sexo con un muchacho. El demonio usó eso para hacerme creer: "Si ella lo hizo, yo también lo puedo hacer." Qué estúpido es uno. Pero el simple hecho de reconocer esa fortaleza mental me liberó.
8. La deconstrucción de la fe
Te pregunto: ¿has llegado a un punto en el que estás cansado de hacer el bien, cansado de vivir en santidad? ¿Estás dudando de tu fe? ¿Estás dejando de leer la Biblia? ¿Has pensado en dejar de venir a la iglesia?
Cuando Jesús confrontó a Pedro, le dijo en Lucas 22:31:
Satanás ha pedido zarandear a cada uno de ustedes como si fueran trigo, pero yo he rogado en oración por ti, Simón, para que tu fe no falle.
Es decir, para que no vayas por el camino de la deconstrucción de la fe.
El Getsemaní de Dios
Quiero que nos pongamos de pie y le pidas al Señor: ¿Qué hay en mí que tiene que ser confrontado? ¿Qué cosas podrían llevarme a explotar, a agarrar a alguien del pescuezo, a hacerle daño a mi esposa o a mi esposo? Señor, ¿qué pensamientos, qué situaciones hay en mí?
Este es el Getsemaní de Dios. Que aquí seamos confrontados para que no salga a la luz nuestro pecado, nuestra debilidad, nuestras luchas. Señor, tú sabes que quizás me gusta el aguardientico, o soy adicto a estos juegos. Te pido que aquí, en el secreto, tú me hables.
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