El proceso del propósito
- Preacher
- Ruddy Gracia
- Church
- Segadores de VidaNon-DenominationalSouthwest Ranches, United States
- Date
- Wednesday 27th May 2026
- Read time
- 16 min
- Language
- Spanish
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El proceso del propósito
Quiero hablarles hoy de el proceso del propósito. Vamos al libro de Salmos, capítulo 107, versículo 23. Mira lo que dice la Palabra:
Los que descienden al mar en naves, y hacen negocio en las muchas aguas, ellos han visto las obras de Jehová, y sus maravillas en las profundidades. Porque habló, e hizo levantar un viento tempestuoso, que encrespa sus ondas. Suben a los cielos, descienden a los abismos; sus almas se derriten con el mal. Tiemblan y titubean como ebrios, y toda su ciencia es inútil.
Esto está hablando de un proceso difícil, está hablando de tormentas. Pero sigue:
Entonces claman a Jehová en su angustia, y los libra de sus aflicciones. Cambia la tempestad en sosiego, y se apaciguan sus ondas. Luego se alegran, porque se apaciguaron; y así los guía al puerto que deseaban.
Eso es poderoso. La alegría no está en medio del proceso, pero sí es prometida al final del mismo. Con este plan, así los guía Dios al puerto que deseaban.
No te asustes del proceso
Existe una razón por la cual, cuando llevas a un familiar de emergencia, te sacan del quirófano. En las series de medicina, tú llegas con la persona herida y lo primero que te dicen es: "Quédate afuera." ¿Y sabes por qué? Porque tú no entenderías el proceso por el cual quieren salvar la vida de tu familiar. En el momento en que le abran el pecho, tú vas a pegar un grito y vas a decir: "¡Lo están matando!" No, lo están tratando de salvar.
En lo espiritual no debe ser así. Tú no debes estar en pánico todo el tiempo durante el proceso que Dios tiene para tu vida. ¿Por qué? Porque Él te ha revelado en la Biblia que vas a atravesar por un proceso difícil para tener un final feliz.
No te confundas cuando vengan las pruebas. No pienses que todo mal es precisamente malo. Hay procesos divinos que te llevan a un final feliz. Hay procesos difíciles con el fin de que llegues al lugar que Dios tiene para ti.
Yo no me puedo cansar de predicar y ministrar sobre el proceso, porque hay una gran mayoría de cristianos en las iglesias que, cuando están siendo procesados, se amargan contra Dios. Y esto termina por hacer el proceso mucho más difícil de lo que debe ser.
El concepto del diseño
Existe un concepto bíblico: el concepto de diseño. Cada uno de nosotros fue diseñado para algo. Y como hemos sido diseñados para algo, vamos a tener un lugar para que ese algo valga.
En otras palabras, el concepto de destino divino sí existe. El profeta dijo: "Desde el vientre de mi madre yo fui llamado a ser profeta." Por lo tanto, entiende esto: para que Dios te lleve a ese lugar, tiene que procesarte. Sin proceso no llegas.
Tú no naces sabiéndolo todo. No naces derecho. Dios tiene que moldearte como una vasija de barro para poder usarte. El que no es moldeado no es usado.
Un deseo que traes desde el vientre
Desde que naces traes contigo un deseo que tú mismo no puedes procesar, porque es espiritual. Tienes un deseo que no puedes poner en imágenes ni en palabras.
¿Han visto cómo los niños desde pequeños comienzan a perfilarse en lo que terminan siendo? La personalidad del niño se empieza a mostrar porque ellos tienen un deseo que viene en el espíritu. Es como una programación genética que viene desde el vientre. Donde tú eres formado, ahí se mete el deseo.
Dios te quiere llevar al puerto de tu deseo. Pero para llevarte ahí, te tiene que formar, y en la formación de las cosas hay dolor. Mira lo que dice el Salmo 139, versículo 13. Esta revelación la tuvo David:
Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras... Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas.
Agárrate de esto: "Me formaste y escribiste todo lo que después tenía que ser formado." Me formaste para formar una vida que ya estaba escrita. El plan ya está escrito.
Y tú dices: "Entonces, ¿por qué no se cumple?" Porque estás dando batalla. Porque entre tu ego, tu orgullo y tus tonterías, el Señor tiene que darte duro para romperte.
Alinearte al diseño de Dios
Dios te forma en el vientre y dice: "Este hombre, esta mujer va a llegar a hacer esto." Y escribe todo tu destino, un plan entero, un diseño. Tú solo llegas a sentirte bien cuando te alineas a ese diseño. Una cuchara no sirve de pala, y una pala no sirve de cuchara.
El problema es que somos tan rebeldes, orgullosos y egocéntricos que queremos hacer lo que nos da la gana, y nos pasamos la vida entera sintiéndonos desdichados. Algunos mueren sin saber lo que hubieran podido ser.
Tu plan apesta. El mejor plan es el de Dios, que ya viene bendecido. Pero para alcanzarlo tienes que ser procesado. Para agarrar el plan de otro, hay que someterse. Hay que quitar ese orgullito, esa egolatría de creerte tan inteligente.
Porque el principio de la sabiduría es el temor a Jehová. Y cuando temes a Dios le dices: "Lo que tú quieras, cuando tú quieras, de la manera que tú quieras. Aunque a mí no me guste, yo me derroto a mí mismo para servirte a ti. Yo tomo la cruz y te sigo."
Pero en vez de morir a nosotros mismos, lo que hacemos es enaltecernos. El "yo soy, yo soy" te está matando. La Biblia dice que, para seguir a Jesús, hay que tomar la cruz. No la de Él, la tuya. "Niéguese a sí mismo." No infles el ego; niégate.
Una construcción no autorizada
¿Cómo nos procesa Dios? A veces a la mala. ¿Y por qué? Porque la idea es romperte. ¿Por qué me quieres romper, Dios? Porque eres una construcción no autorizada.
En la República Dominicana construyeron un edificio muy grande en el Malecón, increíblemente alto. Y de repente el edificio se dobló, después de tener catorce o veinte pisos. Por una falta en los cimientos se dobló. Trataron de enderezarlo: trajeron gente de Francia, de China, de todos lados. Pasaron como dieciocho años y no lo lograron. ¿Saben qué tuvieron que hacer? Lo tumbaron, porque estaba mal hecho.
Señor... ¿y tú sabes que llevas dieciocho años enderezando el disparate que has hecho? Y Dios lo que quiere es tumbarlo, quebrarlo, romperlo, para construir algo nuevo.
Ese deseo tú lo tienes. Lo que pasa es que no logras filtrarlo en tu conciencia, porque viene de tu espíritu. Tú quieres ser, pero no vas a ser de la manera que tratas de ser. Por eso Dios tiene que traer procesos duros.
Lo que Dios hace en la tormenta
El Salmo 107 nos habla de las naves que van al mar. Y en el mar es donde Dios hace su milagro. En el mar se levantan las tormentas, y es Dios quien las levanta: Él habla y se revuelve todo. ¿Será Dios que me está sacudiendo? Sí. ¿Y cuál es el fin? Fíjate en tres cosas que dice el texto:
1. "Sus almas se derriten"
Lo primero que Dios hace es derretir tu alma. ¿Qué hay en tu alma? Tu voluntad: "Yo hago lo que me da la gana, porque yo sé cómo yo sé." Y con la tormenta se derrite el alma. De repente ves las olas de cincuenta pies y dices: "Ay, yo sí soy chiquito." Ahí no hay quién resista, no hay quién te rescate, porque es el mismo Dios que te tiene en la batidora.
2. "Tiemblan y titubean como ebrios"
¿Sabes cómo se siente un borracho? Vulnerable, no se puede valer por sí mismo. Y eso es lo que Dios quiere: que te bajes del caballo, que reconozcas que separado de Él nada puedes hacer.
Sansón llegó a un momento en que estaba tan vulnerable que tuvo que buscarse a alguien que lo guiara, y ese fue el momento en que alcanzó su mayor victoria. Tienes que crear una codependencia con Dios, no con la gente.
Hay mujeres codependientes de los hombres y hombres codependientes de las mujeres, y esto es ridículo, porque maldito el hombre que confía en el hombre. A veces así te tiene que procesar Dios: el hombre en el cual estaba tu vida te falla; la persona en quien tanto confiabas se va. De repente te das cuenta de que la única codependencia que necesitas es la que viene de Dios, porque Él es fiel.
El único fiel, el único que no cambia. Bienaventurado el hombre que confía en Jehová. Por eso el que confía en Dios no le teme a nada; nadie lo manipula. El que tiene puesta su confianza en Dios no depende de quién viene y quién va, quién permanece y quién no. Porque no dependes de la gente, dependes de Dios. Y Él siempre está contigo: no se dormirá ni se adormecerá; no te dejará ni te desamparará hasta el fin de los tiempos.
3. "Toda su ciencia es inútil"
Cuando tengas una tormenta del proceso, te das cuenta de que no sabías nada. "Yo pensé, yo calculé..." No, tú no sabes nada. Y aunque la tecnología te diga qué es, no te puede ayudar. Te puede decir cuál es el problema, pero no te puede sanar. El único que sana es Dios. Por eso Dios te mete en la tormenta.
La ilustración de la lavadora
Cuando metes la ropa en la lavadora, tú no dices: "Esa máquina está ahogando mi ropa." No, la está limpiando, ¿para qué? Para que la puedas usar otra vez. Así mismo, cuando Dios te tiene en la batidora, sube y baja, tira y jala, y tú dices: "Señor, ¿dónde estás?" Ahí, ahí. Él es tu lavadora, Él es tu licuadora. Te está sacudiendo porque te quiere romper, quiere quebrar tu ciencia, tu autonomía, tu independencia.
Testigos bíblicos del proceso
Hay prueba de esto en la Palabra:
- Dios lleva a Jonás al naufragio y lo hace tragar por una ballena para llevarlo al lugar de su destino.
- Pablo queda ciego para llegar a ser el instrumento que Dios llamó. Luego naufraga en Malta, y toda la isla se convirtió; así fue llevado a su máximo potencial ministerial.
- La iglesia es esparcida por la persecución para llegar a ser la iglesia poderosa que Dios quería.
- David tuvo que huir a una cueva para llegar a ser rey.
Si tú no entiendes que a través de las tormentas Dios te lleva a tu mejor lugar, vas a vivir cuestionando la fidelidad de Dios.
Muchas cosas que Dios permite que pasen en tu vida son para procesarte. Sin eso, no llegas a ser quien Dios te llamó a ser. ¿Por qué? Porque hay mucho tú, y es necesario que tú mengües para que Él crezca en ti.
Mi propio testimonio
Yo tenía ocho años en el pastorado y era mi propio admirador. Miraba mis videos y decía: "Yo siento la gloria de Dios cuando ese hombre predica"... y era yo. Ocho años y la iglesia no crecía: los mismos cuatro.
Un día le dije al Señor: "Dime de una vez, mándamelo por texto, por email: ¿cómo voy a tener un ministerio grande?" Y me dijo: "Quítate del medio." Demasiado tú y poco Él. Tiene que ser mucho Él y poquito tú. Demasiado ego, muy poca humildad.
Uno tiene que humillarse para ser promovido. Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes. La gente batalla con Dios porque está enamorada de la porquería que construyó: no es más que una piedra que estorba el desarrollo del reino en tu vida.
Cosas que necesitas entender en medio del proceso
Es a la mala que las cosas se enderezan. Cuando llegas con una pierna rota, no te dan un masaje: te ponen algo rígido para que se enderece. Para enderezar un hierro se necesita fuego. Es a la mala. Aquí hay algunas cosas que debes entender en medio de la tormenta:
1. No juzgues demasiado rápido
Dios no te está torturando; te está transformando. No emitas un juicio precipitado. ¿Sabes lo que pasó con Job? Que Job no le atribuyó despropósito alguno a Dios. Quienes lo hicieron fueron sus tres amigos.
Tienes que sacar a todos los amigos que te dicen: "Dios te está juzgando, Dios te abandonó." A los amigos de Job hay que cerrarles la puerta. ¿Vienes a criticar o vienes a orar? Cuando alguien está en Getsemaní, ponle la mano en el hombro como hizo el ángel, y fortalécelo.
¿Por qué el ángel no sacó a Jesús de Getsemaní? Porque era un proceso. Dios no te puede sacar del lío, porque el lío es lo que te está procesando. Ahora, mientras más rápido atravieses el proceso, más rápido sales de él.
2. No guardes rencor
No guardes rencor ni animosidad hacia personas, situaciones o lugares que fueron parte del proceso divino en tu vida. A veces la gente no te ayuda porque Dios no se lo permite. A veces te cierran la puerta en la cara porque Dios no lo permite.
José dijo: "No fueron ustedes los que me enviaron aquí, sino Dios." Ellos no lo ayudaron porque no podían, porque era un proceso de Dios.
Va a haber gente que no te va a responder la llamada, gente que tú creerás que te está haciendo daño, cuando en realidad te está empujando hacia adelante. No le guardes rencor. Va a haber gente que se irá de tu vida, como los discípulos se fueron en Getsemaní. Y tú tienes que decir: "Gloria a Dios. Sigue trabajando en mí, que te tengo a ti. Si te tengo a ti, lo tengo todo."
3. Controla tus emociones
Cuando estés en el proceso, ten dominio propio. La Biblia dice que Dios nos dio un espíritu de amor, de poder y de dominio propio: poder para controlarte a ti mismo. No tienes que controlar a tu mujer, ni a tu hombre, ni a tus hijos; te tienes que controlar tú en el momento del proceso.
Keep it together. Sé una persona no reactiva. El que reacciona comete errores. No te llenes de temores ni de angustia. David le decía a su propia alma: "¿Por qué te abates, alma mía? Espera en Jehová." Predícate a ti mismo, órate a ti mismo, levántate, libérate.
El pánico no te sirve de nada. Cuando tengas una situación difícil, no te eches a correr. Recuerdo cuando éramos jóvenes de campamento en la República Dominicana. Una noche empezó una lluvia fuerte y salimos afuera a las doce de la noche. Cayó un rayo cerca —vimos el humo y todo— y mi primo salió huyendo cuesta abajo en la oscuridad, por un risco, y casi se mata. Su reacción fue de tanto pánico que no atinó a entender el peligro. ¿A que no saben quién no se lastimó? Yo. Porque cuando ves situaciones así, tienes que tranquilizarte. Tienes que mantenerte firme.
Es como en un avión con turbulencia: el piloto anuncia con calma que todo va a estar bien, y eso da confianza. Una vez volando hacia Bolivia agarramos una turbulencia terrible. La señora a mi lado entró en pánico total; ni las azafatas la podían ayudar. Le dije con calma: "Señora, no se preocupe, que este avión no se cae." Me preguntó: "¿Usted es piloto?" Le dije: "No, soy pastor." Keep it together. Chill out.
4. Suelta el timón de tu barca
No trates de controlar lo incontrolable. Los estoicos —y cito a Marco Aurelio porque su filosofía se alinea mucho con conceptos de la Biblia— decían: "Solo preocúpate por lo que puedes controlar, no por lo que no puedes controlar."
Por eso, no amplifiques tanto tu radio de preocupación. Toda esa gente que vive en teorías de conspiración, buscando al anticristo por todos lados, terminan hablando disparates. ¿Qué tiene eso que ver contigo? Preocúpate por lo que puedes controlar; lo que no puedes controlar, déjalo.
Recuerda en tu proceso que, al final, Dios te va a llevar al puerto que deseas.
5. Pídele a Dios que abra tus ojos
Pídele a Dios que te revele que estás en un proceso. No hablo de que lo veas con ojos físicos, sino con los ojos de la fe.
6. Da gracias a Dios por todo
Enfócate en lo que tienes, no en lo que no tienes. Te doy un ejercicio: todas las mañanas, levántate y escribe tres cosas por las cuales agradecer a Dios. ¿Sabes lo que va a pasar? Te pasarás el día entero enfocado en lo que tienes y no en lo que no tienes. Y cuando te enfocas en lo que tienes, tu esperanza crece: si Dios te dio esto, te dará aquello.
Una cosa es lo que tienes y otra cosa es lo que viene, pero las dos te las va a dar Dios. ¿No dice la Biblia que "toda buena dádiva y todo don perfecto desciende del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza ni sombra de variación"?
Quizás no tuviste novio en San Valentín, pero estás con salud. Hay gente que pasó ese día en un hospital. No recibiste flores, pero hay quienes recibieron flores porque se murieron; esas flores no las quieres. Mira dónde estás esta mañana: en la antesala de lo que será la eternidad gloriosa en Cristo Jesús. Dale gracias a Dios. Si te dio lo uno, te dará lo otro.
Espera el final del proceso
Termino con esto: espera el final del proceso.
La primera vez que vi un sonograma —era mi hija Vanessa en el vientre de su mamá— me quedé mirando y solo veía un garabato, una mancha borrosa. En aquel entonces no eran como ahora, en 4D. Yo me desesperaba: "No entiendo, no veo nada." Y el Señor me habló: "No lo puedes ver todavía porque todavía no está listo. Se está procesando."
Tienes que mirar al final del proceso, no al proceso que tienes delante. Sueña con un final feliz. Sueña en medio de la tormenta; sueña con la paz en medio del calabozo; sueña con la libertad; en medio de la fosa de los leones, sueña con el rompimiento.
El instrumento se moldea con fuego
Muchas cosas útiles que usamos los seres humanos llegan a serlo mediante fuertes procesos. Un miembro de la iglesia que trabajaba fabricando instrumentos quirúrgicos me explicó una vez el proceso para hacer un bisturí: desde el material especial que se escoge, hasta las altas temperaturas y la formación llevada a dimensiones microscópicas. Es perfecto hasta lo más microscópico.
Si alguien le preguntara al bisturí cómo fue su proceso, diría: "Me desprendieron de mi hábitat, me golpearon, me cortaron, me limaron, me desbarataron." ¿Y ahora qué haces? Salvo vidas.
Ese momento va a llegar para ti: el momento en que digas: "¿Sabes qué? Todo valió la pena. Porque hoy soy el hombre o la mujer que Dios me llamó a ser, y lo que hago me da satisfacción, entendiendo que tiene una recompensa eterna."
¿Sabes cómo llamó Dios a Pablo? Instrumento. Eso es lo que somos. Y el instrumento tiene que moldearse por fuego, por golpes; tiene que estirarse, bajarse, aislarse. Necesitas entender esto, o en tu proceso vas a resistir el verdadero propósito por el cual naciste.
Los procesos nunca serán divertidos, no están supuestos a serlo. Lo que sí es gozoso, como dice la Biblia, es que llegará un momento en que te alegrarás por el proceso que atravesaste.
El gozo que borra el dolor
En el dolor del parto hay mucha angustia. Pero la Biblia dice que cuando la criatura nace y es puesta en los brazos de la mujer, se le olvida todo el dolor. Cuando la mamá ve a ese bebé, aunque a los demás nos parezca arrugadito, ella dice: "Qué lindo."
Va a llegar un momento en que te gozarás con el proceso, porque el proceso te llevó a un lugar que ni siquiera imaginaste que llegarías.
Conclusión
¿Cuál es el objetivo de esta palabra? Relájate. Si tienes problemas, circunstancias adversas, si estás lidiando con muchas cosas —y no le quito valor a tu proceso— esas cosas te van a llevar a un día mejor, a un nuevo amanecer.
Detrás de tus lágrimas vienen risas. Detrás de tu dolor viene sanidad. Detrás de tu angustia viene paz.
Alguien va a tener que decir amén a esto.
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