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Encuentra tu propósito en la Selección Eterna

Efesios 1:3-8

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Church
Centro Cristiano de GuayaquilEvangelicalGuayaquil, Ecuador
Date
Wednesday 8th July 2026
Read time
8 min
Language
Spanish

Scriptures

Ephesians 1:3-8Luke 2:521 Corinthians 1:30Ephesians 4:13

Tags

Categories

Doctrinal TeachingCharacter DevelopmentSpiritual Growth

Bible Characters

JesusJohn the BaptistPaul

Key Takeaways

  • Tu posición en Cristo Jesús es sellada y eterna; eres hijo adoptado de Dios, y nadie puede quitarte ese apellido.
  • La santidad no es una lista de normas externas sino una transformación interna que fluye hacia afuera, reflejando el carácter de Jesús.
  • Jesús es la definición y la meta de la santidad; crecemos hacia su semejanza a lo largo de nuestras vidas.
  • La santidad es tanto posición (instantánea) como proceso (continuo de crecimiento espiritual).
  • Tu relación con el Padre es fundamental para crecer en santidad; dedica tiempo a conocerlo y a ser vulnerable con él.
  • El Espíritu Santo glorifica a Jesús en tu vida; su fruto es el carácter de Cristo—amor, gozo, paz y las demás virtudes.

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In this sermon

Tu Posición y Proceso en la Selección Eterna

Esta mañana exploraremos una realidad transformadora: la selección eterna de Dios. A medida que el mundial nos mantiene atentos, quiero que reflexionemos sobre cómo Dios nos ha escogido y para qué propósito.

En el fútbol, todos especulan sobre lo que pasará. Los expertos dicen que saben, pero nadie sabe nada hasta que pita final. Como dice Salmos, "frustraré los expertos." Dios humilla al arrogante y levanta a quien pone su confianza en él. Así es el Reino de Dios también.

Bendecidos y Escogidos

Pablo escribe a los santos y creyentes en Efeso—gente común que trabaja, paga impuestos, vota. Si eres creyente en Cristo Jesús, Pablo te designa como santo. Leamos Efesios 1:3-8:

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. Porque Dios nos escogió en Cristo antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de él. En amor nos predestinó para adopción como hijos para sí, mediante Jesucristo, conforme a la buena intención de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, que gratuitamente ha impartido sobre nosotros en el amado. En él tenemos redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados según la riqueza de su gracia.

En apenas cuatro versículos hay suficientes minerales y nutrientes para sustentarte todo un año. Esto revolucionará tu manera de pensar y vivir.

Mira qué increíble: el Señor del universo—eterno, sin comienzo ni fin, grande y temible—es también nuestro Papá. Si estás en Cristo Jesús, el Padre ya te ha bendecido. Ya te lo ha entregado. Ya te lo ha desatado.

Pero hay más: fuimos escogidos desde antes que el universo fuese formado. No solo somos bendecidos; somos parte de su selección eterna. No para flotar sin propósito, sino porque nuestro Creador tiene intención. Fuimos escogidos para ser adoptados como hijos.

La Verdad de la Adopción

Jesús es el único ser humano que es "carne de su carne, hueso de su hueso," nacido milagrosamente del Padre a través del Espíritu Santo. El resto de nosotros—sin importar nuestra sangre, nuestro origen, nuestro apellido—somos adoptados por el Señor.

Vivimos en un mundo que le encanta figuretear. Uno se cree más, otro se cree menos. Pero ante los ojos del Padre, todos fuimos atraídos por la sangre de Cristo. A todos se nos ha dado el espíritu de adopción, y podemos clamar: "¡Abá, Papá!"

Nunca dejemos de asombrarnos por esa realidad. No solo fuimos adoptados; como hijos, ahora tenemos privilegios. Todos los privilegios del Padre son tuyos. Pero recuerda: con los privilegios vienen las responsabilidades. Si quieres el apellido, fantástico. Pero llevar su nombre implica una responsabilidad que te toca a ti.

¿Qué Significa Realmente Ser Santo?

Fuimos destinados para ser santos y sin mancha delante de él. Pero esta palabra ha sido distorsionada.

Hay dos distorsiones principales en Latinoamérica:

Primera distorsión: Después que alguien muere, una cúpula evalúa su vida y decide si fue santo. Eso no está en la Palabra de Dios; es tradición humana.

Segunda distorsión: La santidad es una lista de normas externas—cómo vestirse, dónde ir, qué hacer. Algunos predican que el maquillaje y las joyas vienen del infierno (ignorando Isaías, donde Dios embellece a su novia con joyas). Otros dicen que si estabas en un cine cuando el Señor regresara, irías al infierno.

Pero aquí está la verdad: la santidad no es algo impuesto externamente; nace de adentro.

En tiempos de Jesús, Juan el Bautista vivía ayunando con miel y langostas. Jesús iba a todas las fiestas y decía, "Póngale y póngale doble. Viva el cumpleañero." Ambos eran usados por Dios, pero eran muy diferentes. La gente se preguntaba: "¿Cómo están del mismo equipo siendo tan distintos?"

Porque vino Juan, ni comía ni bebía y dicen, tiene un demonio. Y vino el hijo del hombre que come y bebe. Y dicen, Este es un comelón y bebedor de vino, amigo de publicanos y pecadores. Pero la sabiduría es justificada por sus hijos. (Mateo 11)

También vemos el peligro opuesto: alguien que ayuna constantemente pero tiene relaciones rotas con su familia. O alguien que vive en la iglesia 24 horas pero no es saludable, no es un buen padre ni esposo. La sabiduría es justificada por sus frutos. ¿Qué estás produciendo?

Cuatro Cosas sobre la Santidad

1. La santidad es un asunto de transformación interna

El Señor no está interesado en conductas impuestas externamente, sino en una transformación interna que fluya hacia afuera. No me interesa solo lo que hace una joven de 15 años; me interesa su creencia sobre sí misma, porque eso es lo que le lleva a actuar como lo hace.

Jesús dijo: "Serán mis testigos." Serán—del verbo ser. No tienes que hacer nada para ser; eres. Y cuando el Espíritu Santo genuinamente viene sobre ti, será indiscutible que algo ha ocurrido. Recibirás poder, y la manera que vives, que tratas, que te llevas transmitirá algo de él.

2. La definición de santidad es Cristo Jesús

Si la santidad no es impuesta por hombres ni por buenas obras, ¿qué es? Jesús es la definición de santidad. Punto.

Efesios 4:13 dice: "Hasta que todos lleguemos a la medida de la estatura de la plenitud de Jesús." ¿Cuál es la meta? ¿Cuál es el objetivo? ¿A qué estamos apuntando?

No es mi abuelita piadosa. No es mi padre bueno. La medida es Cristo Jesús.

3. La santidad es posición y proceso

Cuando nace un bebé, está tu ADN en él desde el primer momento, aunque no lo veas. Un día verás las características de tu padre en cómo se para tu hijo. Escucharás la risa de tu madre a través de la voz de tu hija.

Así es con Dios. Cuando naces en Cristo Jesús, tu posición cambia al instante. Tu apellido es sellado. Nadie te lo quita. Dios fue al registro civil, puso su sangre, y dijo: "Eres mío." Sea que te despertaste de mal genio, sea que sientas la unción o nada en absoluto—no importa. Eres hijo. Saca tu cédula. Ahí está el apellido.

Pero la santidad también es un proceso. Lucas 2:52 dice que Jesús "creció en favor, gracia y estatura ante Dios y ante los hombres." Aún siendo Dios, se sometió al proceso humano. Así tú debes crecer. Algunos necesitamos más estatura que otros.

Tu posición es santidad. Tu proceso, tu destino es convertirte más en Cristo Jesús.

4. La santidad no se define por lo externo

No es el tamaño de tu Biblia debajo del brazo. No es usar faldas largas (gloria a Dios por tus faldas, son lindas, pero la falda no te da la santidad del alma). No es usar tenis o corbata y saco. No es si tu iglesia es vanguardia o tradicional.

La santidad es impartida por el Amado. Él la injerta en ti.

La Obra de la Santificación

La santidad es obra de tres cosas:

Primera: Obra de la cruz

Sin la cruz, sin la obra perfecta de Cristo Jesús, no hay santidad. Primera de Corintios 1:30 dice: "Por obra suya están en Cristo Jesús, el cual se hizo para nosotros sabiduría de Dios y justificación y santificación y redención."

Justificación significa que estás bien delante del Señor. Cuando te arrodillas y sientes que eres indigno, que te caerá un rayo—no. Estás justificado ante el trono, ante el Padre santo y perfecto, porque pones tu confianza en su Hijo Cristo y en lo que hizo en la cruz. La justicia y perfección del Hijo te es impartida. El Padre te ve a través de los lentes de Jesús. ¿Lo mereces? No, nunca lo vamos a merecer. Pero eso es justificación.

Santificación es obra de la cruz y es obra del Espíritu.

Segunda: Obra del Espíritu Santo

Jesús dijo del Espíritu: "Él me glorificará." La función del Espíritu Santo es glorificar al Hijo. Si el Espíritu te está llenando pero no te estás pareciendo más a Jesús, me pregunto: ¿cuál espíritu es el que te está llenando? Porque no es el Espíritu Santo.

El fruto del Espíritu—amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, templanza—es el carácter de Jesús. No es estar lleno del Espíritu y tener cara de estar chupando un limón. El fruto es el carácter: ser fiel, lleno de gracia, lleno de verdad.

Tercera: Redargüimiento y convicción

Juan 16 dice: "Cuando el Espíritu venga, convencerá al mundo del pecado, de la justicia y del juicio que viene."

La palabra es "redarguir." No es condenación. Cuando te sientes condenado, dices: "¿Para qué seguir? Ya estoy condenado." Pero el redargüimiento es una presencia pesada pero dulce que dice: "Hijo, te amo. Si sigues en esta senda, no va a terminar bien para ti. Si no me entregas este patrón de conducta, te va a destruir a ti, a tu hogar. Ven a mí."

Profundiza tu Relación con el Padre

Haría una conexión muy cercana entre el Hijo y el Padre. Si quieres crecer en santidad, profundiza tu relación con el Padre. Sé más vulnerable con él. Toma tiempo.

Jesús, aún siendo el Maestro, se levantaba temprano—antes que saliera el sol—para estar a solas con su Papá. Si él lo hizo, ¿cuánto más nosotros?

Jesús dijo: "Yo no hago nada que el Padre no me demuestre hacer. No digo nada que el Padre no me diga qué y cómo decirlo." Había una cercanía. Esa es la meta: caminar juntos con el Padre, siendo hijos que reflejan al Padre.

Todo comienza y termina con Cristo. Él es el Alfa, es la Omega. Y es su Espíritu el que nos atrae.