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Favor de por vida

Una vida entera llena de su presencia

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Preacher
Ruddy Gracia
Church
Segadores de VidaNon-DenominationalSouthwest Ranches, United States
Date
Friday 29th May 2026
Read time
15 min
Language
Spanish

Scriptures

1 Kings 91 Kings 3:3Isaiah 46:4Psalms 30:5Psalms 23:6Revelation 14:13

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Vida cristianaPresencia de Dios

Bible Characters

SolomonDavidElijahJesusPaulPeterJohn

Key Takeaways

  • Dios desea aparecerse y manifestarse en tu vida todos los días, no solo en épocas o momentos especiales.
  • Debemos tener testimonios frescos de lo que Dios hace hoy, y no quedarnos estancados en el 'maná viejo' del pasado.
  • Cada vez que buscas a Dios, lo encuentras; el problema nunca está en Dios sino en nosotros, que somos los variables.
  • Una vida llena de la presencia de Dios se produce por la oración, la integridad, la guía de mentores y las obras de obediencia hechas para él.

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In this sermon

Una vida entera llena de su presencia

Quiero hablarles de algo que toqué levemente tiempo atrás, pero sobre lo cual el Espíritu Santo ha estado inquietándome al extremo. En Primera de Reyes, capítulo 9 y versículo 1, vamos a leer algo muy, pero muy interesante. Esta es la segunda visita que recibe el rey Salomón de Dios.

"Cuando Salomón hubo acabado la obra de la casa de Jehová y de la casa real y de todo lo que Salomón quiso hacer, Jehová apareció a Salomón la segunda vez, como le había aparecido en Gabaón. Y le dijo Jehová: Yo he oído tu oración y tu ruego que has hecho en mi presencia. Yo he santificado esta casa que tú has edificado para poner mi nombre en ella para siempre; y en ella estarán mis ojos y mi corazón todos los días."

Es muy importante que entiendas ese término, porque cuando Dios dice todos los días es todos los días.

"Y si tú anduvieres delante de mí como anduvo David tu padre, en integridad de corazón y en equidad, haciendo todas las cosas que yo te he mandado, y guardando mis estatutos y mis decretos, yo afirmaré el trono de tu reino sobre Israel para siempre."

Hay un término sinónimo a "todos los días" y es para siempre. Y cuando Dios dice para siempre, es para siempre. Yo siempre digo que hay dos palabras que solamente Dios puede usar: nunca y siempre. Cuando la gente dice "nunca", de repente a Dios le da la gana de cambiar ese nunca por una hora. Solo Dios puede decir nunca o siempre, porque él es el único que tiene control de todas las cosas.

Dios no da episodios, da una vida entera

Constantemente cometemos un error cuando leemos sobre la vida de un hombre o de una mujer de Dios en la Biblia: creemos que Dios únicamente hizo cosas maravillosas una vez.

Leemos sobre Abraham y no nos damos cuenta de que Dios estuvo haciendo milagros en su vida hasta el último día. Lo mismo con Moisés: Dios lo acompañó con milagros, proezas y maravillas a tal extremo que al final fue Dios mismo quien lo enterró. Eso lo dice la Biblia.

Vemos a David, vemos a Salomón, y a veces —porque leemos los pasajes aislados o porque la vida de ellos no está en su totalidad en la Biblia— pensamos que Dios de vez en cuando hizo una que otra cosa. Y eso no es cierto. Dios los acompañó desde la cuna hasta la tumba. Es por eso que dice la Biblia: "Yo no te dejaré hasta el final de los tiempos."

El deseo de Dios no es darte algunos episodios de bendición, sino de mantenerte bendecido hasta el último día de tu vida.

El pasaje que acabamos de leer es impresionante porque dice que esta era la segunda vez que Dios se le aparecía al rey Salomón. ¿Sabes lo que quiere decir eso? Que Dios se le iba a seguir apareciendo; que esto no fue un suceso que pasó una vez y ahí terminó. El Dios que se le aparece a Salomón vuelve y se le aparece. En muchos momentos el Señor volvió y obró un milagro, abrió una puerta, sanó una enfermedad, libertó un cautiverio, hizo caer bendición sobre ellos.

Dios no quiere darte un episodio. Él quiere darte una serie que dure toda la vida, donde todos los días él esté tratando contigo.

El maná que cesó

La Biblia dice que Dios hacía llover el maná, pero cuando llegaron a la tierra prometida, ellos comenzaron a cultivar y a comer, y cesó el maná. ¿Por qué? Por alguna idea loca. Ellos dijeron: "Ya me imagino que Dios no quiere hacer llover maná." Y así cancelaron un milagro diario.

Pero la realidad es que todos los días, por el resto de tu vida, el Señor quiere estar presente en tu familia y en tu negocio.

Su favor dura toda la vida

Te lo puedo probar por la Biblia. David, en el Salmo 30:5, dice:

"Porque un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida."

Dios no quiere extenderte misericordia, gracia y favor un solo día. Él lo quiere hacer todos los días. ¿O no has leído que sus misericordias son nuevas cada mañana? Dios no se cansa. Él no se cansa ni se arrepiente. Él quiere darte favor.

Pero la gran mayoría de la gente no lo entiende así. Piensan en milagros esporádicos, situaciones esporádicas, cuando realmente él quiere que toda tu vida sea un ejemplo de su gloria, su favor y su presencia.

¿Qué dice el Salmo 23:6?

"Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida."

David entendía que todos los días de su vida Dios quería derramar bien y misericordia; que el mismo Dios que lo libró de Goliat un día lo podía librar de otros gigantes; que el mismo Dios que lo libró de Saúl lo podía librar de cualquier otro enemigo. Su fe se extendía desde la cuna hasta la tumba.

La gente vive por épocas: "Ahora tengo más fuego, ahora tengo más bendición." No. Eso está supuesto a pasar siempre, 24 horas al día, 7 días a la semana. Dios quiere tener una sombrilla de favor sobre tu familia.

Isaías 46:4, en la traducción libre, dice:

"Yo seré su Dios durante toda su vida, hasta que tengan canas por la edad. Yo los hice y cuidaré de ustedes. Yo los sostendré y yo los salvaré."

La Reina Valera dice: "Yo os llevaré, yo os soportaré y yo os guardaré."

Testimonios frescos, no maná viejo

Cuando yo estaba en la universidad bíblica, me encontré con un libro escrito por Frida Lindy, la esposa de Gordon Lindsay, el fundador de la universidad. Ese libro era una copia de su diario, y ella decía: "Lunes: oré y el Señor trajo a mi puerta a un familiar que hacía años no veía. Martes: un sobrino mío estaba enfermo, oré y el Señor lo sanó. Miércoles: el servicio no podía darse por lluvia, pero la lluvia se detuvo." Y así iba día por día, hablando de cómo el maná del cielo caía sobre su casa.

Yo me pregunté: "¿Será posible esto? Como que no fue lo que a mí me dijeron." Me dijeron que te pasaba una cosa un día, cuando estabas en ayuno o en oración especial. Luego agarré otro libro, El diario maravilloso de John G. Lake, un predicador impresionante, y lo mismo: lunes pasó esto, martes pasó esto, miércoles pasó esto. Y se me encendió la llama: quizás el Señor quiere obrar milagros todos los días de la vida de un hombre y de una mujer.

Entonces me di cuenta por qué algunas de estas personas vivían una vida tan emocionante, por qué no andaban llorando ni quejándose todo el tiempo: porque entendían que el Dios que hizo el milagro el martes lo puede hacer el miércoles, el jueves y el viernes.

Yo soy alérgico a la gente que siempre cuenta el mismo testimonio, que me habla del testimonio de hace cuatro o seis años. Algunos se quedan estancados en el mismo testimonio de su salvación de hace 25 años. Eso es maná viejo. ¿Y sabes lo que le pasa al maná viejo? Gusanos. Usted tiene que tener testimonios frescos, cosas que han pasado hoy en tu vida.

Cada vez que le busques, lo encontrarás

Salomón termina el templo y dice: "¿Y ahora qué hago? Le vuelvo a buscar, vuelvo a creer, vuelvo a esperar que el mismo Dios que se me apareció en Gabaón se me puede aparecer ahora."

En Primera de Reyes 3:3 leemos:

"Amó Salomón a Jehová, andando en los estatutos de su padre David; solamente sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos."

Salomón iba a Gabaón, el lugar alto principal, y sacrificaba allí mil holocaustos. Y ahí se le apareció Jehová y le dijo: "Pídeme lo que tú quieras que te lo voy a dar."

Pasa un tiempo, Salomón construye el templo, y en el capítulo 9, verso 3, el Señor dice:

"Yo he oído tu oración y tu ruego que has hecho en mi presencia."

O sea: Salomón se tiró a buscar a Dios y se le apareció Dios la primera vez. Se tiró a buscar a Dios otra vez y se le apareció Dios otra vez. ¿Qué te está diciendo este mensaje? Que cada vez que le busques lo vas a encontrar; cada vez que lo necesites él va a estar allí.

La vida sobrenatural del creyente debe ser una vida constante, algo que perdure para siempre. No es un suceso donde en un momento creo más y mañana menos. No: todos los días, todos los días, todos los días.

Una comunión constante, no una vida bipolar

El Señor le hace a Salomón una promesa de constancia en la comunión con él, y le revela algo que todos debemos entender si realmente queremos una vida entera llena de la presencia de Dios. Ese es el título de este mensaje: una vida entera llena de su presencia.

Esa debe ser nuestra mayor aspiración: tener una cercanía con Dios tal cual la tenían Adán y Eva antes de pecar, cuando Dios se paseaba al aire del día por el huerto. Jesús restablece la comunión con Dios para que usted ande caminando en el huerto de su vida con el Rey de reyes y Señor de señores. Todos los días.

La gran mayoría de los cristianos tienen una vida incongruente, bipolar. Un día creen, el otro día no. Un día están en comunión, el otro no. Una semana oraron, la otra no. Un mes diezmaron, el otro no. Y eso no sirve.

Es por eso que los matrimonios fracasan: usted no puede conducir una relación basada en cómo esté el clima hoy o cómo se levantó en el día. Usted tiene que caminar con esa mujer o con ese hombre por convicciones que van más allá de las situaciones de la vida. Por eso el justo tiene que caminar por fe, por las convicciones de su fe y no por vista, porque las circunstancias cambian, pero el compromiso que tenemos para con Dios no puede variar.

Cuatro cosas para una vida de milagros diarios

Hay cuatro cosas que el Señor le revela a Salomón que jugaron un papel clave para que entrara en un pacto de milagros diarios.

1. Las obras

Dios se le aparece a Salomón después de que Salomón obedece y hace lo que Dios le ordenó. La gente dice: "Las obras no son determinantes en la comunión con Dios." Mentira. Las obras sí son importantes.

Usted nació con un propósito, y mientras más metido esté en el propósito de Dios, más pegado va a estar Dios de usted. Las obras que tú haces por Dios y para Dios tienen mucho poder. Ese relajo de que "no hay que hacer nada" no es cierto. Dios te salvó con un propósito. Tú tienes una obra que hacer.

Todos los hombres de Dios tenían una función que desempeñar, un objetivo. Y mientras más usted trabajara en ese objetivo, construyendo con Dios ladrillo a ladrillo, más de su presencia, de sus recursos y de su bendición iba a estar en tu vida.

Apocalipsis 14:13 dice:

"Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen."

Tu obra no se queda en la tierra; tu obra se va contigo eternamente. Lo que usted hace en lo cotidiano se derrumba —son castillos de arena—, pero lo que usted hace para Dios permanece para siempre. Aún después de muerto, tu obra te persigue. Toda la eternidad tendrás un lugar jerárquico de acuerdo a si cumpliste tu objetivo o no. A eso se refiere el Señor cuando dice: "Yo vengo a pagar a cada uno conforme a su obra."

Ahí no puedes inventar tratando de hacer la obra que a ti te dé la gana, porque en vano trabajan los edificadores si Jehová no edifica. El problema con mucha gente es que tienen obras de vanidad: obras narcisistas, cosas que llenan el ego, que no sirven para nada. Somos ídolos mudos, objetos inanimados, cuando tratamos de hacer algo que no es lo que Dios nos ordenó; no hay recompensa por ello.

Cantidad de cristianos se pueden pasar una vida entera recibiendo adulación de la gente, pero no la alabanza que viene de Dios. A mí me dicen: "Con la plataforma que tú tienes pudieras hacer esto." Sí, pero no lo voy a hacer, porque no es lo que Dios quiere que yo haga. Yo solamente voy a hacer lo que Dios quiere con la plataforma que él me dio.

Cuando Salomón acabó la obra, Dios se le apareció. El fuego cayó del cielo cuando Elías acabó el altar. Hasta que no entendamos que nuestras obras juegan un papel importante en nuestra relación con Dios, seguiremos siendo cristianos vagos.

2. La oración

El elemento central de la aparición del Señor en la vida de Salomón está conectado a la oración. La Biblia dice: "Clama a mí y yo te responderé."

Tu vida espiritual no va a ir más allá de tu nivel de oración. La oración es dependencia, lo opuesto a la independencia. Es decirle al Señor: "Yo no puedo sin ti; separado de ti nada puedo hacer. Yo dependo de ti."

La oración es humillación, es reconocimiento de nuestra humanidad frente al reconocimiento de su divinidad. Si Jesús necesitó orar, si Pablo, si Pedro, si Juan necesitaron orar, ¿qué nos queda a nosotros? Casi en todos los eventos poderosos donde Dios desciende, hay oración en medio.

3. Los mentores

¿Qué le dice el Señor a Salomón? "Si anduvieres delante de mí como anduvo tu padre." Si usted no tiene un modelo, un coach, un mentor, alguien a quien seguir —como decía Pablo: "Seguidme a mí como yo sigo a Cristo"— usted no sabe para dónde va.

Jesús se llenaba de compasión cuando veía gente como ovejas sin pastor. ¿Y sabe lo que le pasa a una oveja sin pastor? Es el almuerzo o la cena de un lobo.

El tope de tu vida es tu mentor. Lo dice la Biblia: "Bástele al discípulo ser como su maestro." Mucha gente dice: "Yo voy a ser más grande, mucho mejor", y nunca pasa, porque el tope es tu mentor, él es tu modelo. El Señor le dijo a Salomón: "Tienes que conducirte como David, tu padre." Hay un ADN espiritual que permite que nos conduzcamos de la manera correcta.

El peligro de la rebeldía

¿Quieres que te diga la locura más grande de esta generación? La cantidad de ministerios que nacen en rebeldía. Todo ministerio que no ha sido aprobado por la imposición de manos del presbiterio o de una autoridad específica es un ministerio ilegal y de rebelión.

Hoy los ministerios comienzan simplemente porque "yo quiero comenzar y punto". Nadie les impuso manos, nadie los llamó, nadie los ordenó, nadie los instruyó. Exactamente como el rey que trató de ofrecer incienso y quedó leproso, porque usted no puede meterse donde Dios no lo llama.

Imagínese: en el ejército de Estados Unidos usted es sargento, pero un día ve a un capitán, se va a su casa, se compra un uniforme de capitán y llega al otro día a la base vestido de capitán. Cuando el general lo vea, ¿qué le va a hacer? Usted va para el calabozo, porque eso es una violación de la autoridad y la jerarquía. Lo mismo pasa en este ejército: usted no puede salir con una idea de "yo voy a hacer esto" sin ser autorizado.

La Biblia dice: "Por la rebelión de la tierra se aumentan los príncipes." Y dice que la rebeldía es como pecado de hechicería. Nosotros vemos una bruja y decimos: "Esa va para el infierno." Pero un rebelde en la iglesia está operando en el mismo espíritu de un brujo. Por eso hay profetas —o llamados profetas— que son demonios, porque entraron por su rebelión a las cosas de Dios, entraron en un espíritu erróneo.

¿Y eso es posible? Absolutamente. Pedro, el gran apóstol, en un rato decía: "Tú eres el Hijo de Dios, voy a seguirte", y en otro Jesús le dijo: "Quítate, Satanás", porque estaba retando el propósito de Dios. Cuando alguien, por su rebelión y su ego, comienza a hacer cosas que retan el propósito de Dios en su propia vida, cae bajo espíritus de rebelión.

Todo lo que Eliseo hizo, lo hizo bajo el mandato de Elías. La rebelión termina por enloquecer a la gente. Cuando Saúl decidió hacer las cosas como él quería y no como Dios ordenó, le cayó un espíritu de locura. Cuando Nabucodonosor se llenó de ego, también le cayó un espíritu de locura.

4. El corazón

La cuarta cosa, y para mí la más importante de todas, es el corazón. Mira lo que le dijo el Señor: "Si tú anduvieres delante de mí, como anduvo David tu padre, en integridad de corazón."

Integridad quiere decir:

  • Un corazón indivisible, que no se parte, que no claudica entre opiniones.
  • Un corazón firme ante Dios, basado en principios y no en emociones.
  • Un corazón que no se deja comprar, ni manipular, ni engañar, porque Dios es el centro.
  • Un corazón de carne, no de piedra, que puede sentir por Dios y por la gente.
  • Un corazón que sabe perdonar, tolerar y amar.
  • Un corazón que tiene humildad y no orgullo, ni vanidad, ni vanagloria.

El Señor le dice: "Si tienes el corazón que tuvo tu papá —que según la Biblia era el corazón de Dios mismo—, afirmaré tu trono para siempre. Todos los días vas a ver mi presencia, mis milagros, mi misericordia."

Pero en el versículo 6 dice: "Mas si obstinadamente os apartareis de mí…" La obstinación es terquedad, cuando el corazón se empecina en cosas que Dios no quiere. Entonces él dice: "Yo mismo destruiré tu casa."

Los hombres de la Biblia no tenían un milagro esporádico: constantemente Dios trataba con ellos de manera impresionante, pero ellos tenían que mantenerse como hombres y mujeres dignos de caminar con el Señor.

Constantemente me quiero aparecer a ti

Para mí, una de las cosas más significativas de la Biblia es que Dios se le apareciera una segunda vez a Salomón. Yo le pregunté al Señor: "¿Te le apareciste muchas veces a Salomón?" Y me dijo: "Constantemente." Esto no lo tomes como doctrina, pero yo sé cuándo Dios me habla, y él me lo afirmó y reiteró: "Constantemente yo me aparecí a él, y constantemente me quiero aparecer a ti y a todo aquel que me busca."

Esto es para toda la vida. Dios no se levanta un día aburrido diciendo: "No quiero saber de esa gente." No se levanta diciendo: "Hoy no voy a hacer milagros porque se me acortó el poder." Dios no tiene misericordia un día y otro no. El problema está en nosotros, no en Dios. Él es el mismo todos los días, tiene la misma disposición. Nosotros somos los variables, los fluctuantes.

Nuestro propósito debería ser tener una relación con Dios diaria, real, auténtica, con una manifestación gloriosa, porque eso es exactamente lo que el Señor ilustró con el maná. El maná caía todos los días, y Jesús dijo: "Yo soy el maná que cayó del cielo." Quiere decir que todos los días él quiere aparecerse en tu vida: alimentarte, fortalecerte, hacerte ver cosas que no has visto. Pero depende mucho de nosotros.

La oración, la integridad, la inspiración y guía de nuestros mentores y, sobre todo, las obras de obediencia que hacemos por él, para él y en él, terminan por producir una vida llena de la presencia de Dios.