Testimonio y enseñanza sobre autoridad espiritual y crecimiento del Reino
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Antes de venir a Colombia, el Señor me habló claramente en una conferencia en Estados Unidos. Me dijo: "Te estoy enviando a Colombia con Marcela, y cuando lleguen van a nombrar el ministerio Misión Sudamérica. Este va a dar cobertura a iglesias, escuelas de ministerio, institutos, y a toda clase de obra que te voy a mostrar."
La visión de Misión Sudamérica se moviliza a través de los cinco ministerios: apóstoles, profetas, maestros, pastores y evangelistas. Estos son los cinco sentidos del cuerpo de Cristo, así como nuestro cuerpo físico tiene cinco sentidos.
Llegué con Marcela y comenzamos discipulando a una sola persona: Cintia Pigoroá, esposa del pastor Harold. Cintia evangelizaba a su amiga Becky, Becky evangelizaba a Miriam, y así el grupo fue creciendo con las familias. Durante meses le preguntaba al Señor: "¿Cómo va a empezar la iglesia?" Y Jesús me respondió: "Te estoy enviando. Solamente obedéceme y ama a la gente. Ama a toda la gente sin excepción de personas."
El Señor me dijo que la cosecha es tan grande que ustedes no pueden hacerlo solos. "Te voy a enviar otras parejas y otros solteros que yo he preparado, que he formado, que no tienen paternidad, que no están en una confederación de iglesias como la que he creado contigo con Comunidad de Fe."
En aquellos días, el Señor me daba 1 Crónicas 12:17-18. Cuando vinieron hombres valientes de las once tribus a David para unirse a su causa, tenían destrezas, habilidades, capacidades y entrenamiento militar. Pero la única prueba que David les hacía era: "¿Estás conmigo? ¿Me vas a ayudar a cumplir lo que Dios me ha llamado a hacer?"
David no preguntaba: "¿Qué tan lejos puedes correr? ¿Qué tan largo puedes pelear?" Solo quería saber si tenían el corazón para ayudarle a cumplir su llamado. Y cada día Dios añadía más personas a David hasta que llegó a ser el gran ejército de Dios.
Dios me dijo que así me iba a enviar personas que tienen Su corazón y el corazón de Dios, para ayudarnos a cumplir lo que Dios nos ha dado hacer como Misión Sudamérica.
Ezequiel 20:35-37 dice: "Tal como llevé a tus antepasados por el desierto de Egipto a Canaán, yo de nuevo te voy a llevar al desierto para tratar contigo cara a cara."
El propósito del desierto es un encuentro con Dios cara a cara. Dios tiene que acorralarte hasta una esquina donde no hay salida, no hay puerta, no hay nada. Estás solo con Dios.
Dios tiene que apagar el televisor, la parábola, el cine, el aire acondicionado, el carro. Tiene que llevarte a un desierto donde no hay nada. Entonces buscas abajo, pero no hay carillo, no hay éxito, no hay comida. "¿Dónde voy a comprar la ropa?" Finalmente miras arriba: "Dios, ¿qué vamos a hacer ahora? No hay comida, no hay agua, no hay nada."
Y Dios dice: "Confía en mí. Yo voy a proveer todas tus necesidades."
La dimensión de autoridad viene con la dimensión de responsabilidad. Las iglesias en cada sector o barrio de la ciudad son responsables por sus barrios, porque Dios ha puesto ciertas iglesias allá con autoridad. Ustedes pueden hacer una lista de las áreas donde tienen responsabilidad.
1 Timoteo 2:2 dice: "Oren por el rey o el presidente y todos que están en autoridad." La iglesia en Colombia es responsable por el gobierno de Colombia. No solamente la Comunidad Cristiana de Fe en Cali, sino toda la iglesia en la nación es responsable por qué tipo de gobierno existe.
Dios nos va a dar una vida de paz y piedad cuando oramos por los que están en poder y autoridad. Si no hay paz en la nación, si estamos en guerra, si falta justicia, entonces la iglesia no está tomando el llavero de Dios en la oración de atar y desatar. Esto requiere la dimensión de la iglesia en la nación, todos unidos y juntos, tomando autoridad sobre la nación.
Efesios 6:17 dice: "Tomen la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios."
Cada día cuando te levantes, no levantes con las manos vacías. Tú no levantas, tocas la alarma, "ya es hora de levantarme," y vuelves a sonar en diez minutos. No. Yo siempre pongo diez minutos antes para orar, y se vuelve a arrancar en diez minutos. "Otra día, por Dios, gracias, Señor, por este día."
Muchas veces el cristiano, cuando levanta por la mañana, mete la mano bajo la cama y se saca su espada de carne. Empieza con el celular: "Mira, tengo cinco llamadas. Si no los llamo, voy a perder este negocio. Tengo mucha ansiedad."
En lugar de eso, levántate y di: "Voy a tomar la espada de Dios primero. Voy a declarar dos o tres versículos: 'Gracias, Señor, por este día. Tu palabra dice que me vas a bendecir entrando y saliendo en Deuteronomio 28. Yo tomo estos versículos para mí hoy. Declaro que estos trabajos, estas citas, este negocio está bendecido por ti. Te someto este trabajo en el nombre de Cristo Jesús. Voy confiado que estás conmigo.'"\n Declara que lo que necesites decir y hacer va a salir de tu corazón y de tu boca como espada en esta reunión, con amor.
Isaías 10:27 dice: "La unción divina de Dios destruye completamente el yugo." No hay otro yugo quebrado que no pueda volver a ser puesto en tu vida. Si hay cualquier yugo de opresión en tu vida, la unción del Espíritu Santo puede destruirlo.
Tú puedes cantar en lenguas en la iglesia. Puedes ser muy gozoso durante la hora de la reunión, pero en tu vida diaria, ¿dónde está el gozo del Señor? ¿Dónde está el deseo de alabar al Señor? ¿Dónde está esta experiencia donde tu propio corazón y espíritu estaba alabando al Señor sin tener que hacerlo conscientemente?
Cuántos han estado en el Espíritu por días donde no uno está tratando de cantar y alabar al Señor, sino el espíritu está alabando automáticamente. Esto es lo que Dios quiere en tu vida diaria.
Después de haber recibido a Cristo, debemos mostrar buenas obras. Si quieres hacer buenas obras, hazlo motivado por amor a Dios. Dios me salvó con Su amor tan grande y Su gracia tan grande en mi vida. Yo quiero mostrarle mi gratitud por servirle toda mi vida, haciendo Su voluntad y realizando obras buenas según Su voluntad.
Esta es la actitud que Dios quiere en nuestras obras en nuestra vida cristiana. Hay muchas personas que por temor de Dios, porque tienen temor, piensan que están obligadas a hacer algo bueno para ganar la salvación. Pero la Biblia muestra claramente que no podemos ganar la salvación por obras; es por la gracia del Señor y fe en Él.
Juan 3:34 dice que el Espíritu Santo estaba dado a Jesús sin límites. Jesús recibió la plenitud de la totalidad del Espíritu Santo. A nosotros nos es dado por medida porque no tenemos la capacidad como individuos de recibir toda la plenitud del Espíritu y la gloria de Dios.
Por esto Dios ha repartido todo en el cuerpo de Cristo, no en cada cristiano o miembro en particular. Cada uno recibimos según lo que Dios tiene para nosotros para hacer.
Jesús dio dos órdenes: "Id a todo el mundo y predicad el evangelio." Pero también dijo: "Esperen primero. Antes de ir, esperen en Jerusalén para recibir la promesa de mi Padre: el bautismo del Espíritu Santo para tener el poder para hacer la obra."
Hay dos experiencias del Espíritu Santo. Nivel uno: todos tienen que nacer de nuevo por el Espíritu Santo. Esto debe pasar antes de ir al nivel dos: recibir la plenitud del poder del Espíritu Santo.
Deuteronomio 28 trata de bendición y maldición. Dios dijo a Israel: "Si haces lo que agrada a Dios, serás prosperado en el campo, en la casa, en el hogar, con los hijos, en la salud y en todas las cosas."
"Pero si no, entonces todas estas cosas van a venir sobre ti si sales de mi palabra y de lo que quiero para tu vida."
La Biblia tiene este concepto bien marcado: prosperado y bendecido, o pobre y maldecido.
Hay un cristiano que está viviendo con derechos de prosperidad, pero viviendo bajo una ley invisible que está funcionando en su contra porque no cumple con los requisitos de estar en la antigravedad, de subir y pasar por encima de todas sus limitaciones. Trata de ceder su lugar en Cristo Jesús por un pensamiento.
Una fortaleza empieza con una sola piedra: un pensamiento. El enemigo va añadiendo piedra a piedra en tu mente, construyendo un muro de pensamientos que todos tienen la misma afinidad.
Esto es lo que la medicina llama obsesión: estar pensando en una sola cosa. El enemigo construye una fortaleza en tu vida a través de tu mente, a través de un pensamiento que viene y vuelve, vuelve y vuelve, hasta construir muchas piedras alrededor de ti hasta que ya estás encerrado.
Siembras un pensamiento y coseches una palabra. Siembras palabras negativas, palabras de maldición, y vas a cosechar acciones. Siembras acciones continuamente durante meses y vas a construir un hábito. Sigues sembrando este hábito otros seis meses y ya estás grabando un carácter en tu vida.
Sigues con este carácter sembrándolo y vas a cosechar un destino.
Antes de venir a Colombia, el Señor me habló claramente en una conferencia en Estados Unidos. Me dijo: "Te estoy enviando a Colombia con Marcela, y cuando lleguen van a nombrar el ministerio Misión Sudamérica. Este va a dar cobertura a iglesias, escuelas de ministerio, institutos, y a toda clase de obra que te voy a mostrar."
La visión de Misión Sudamérica se moviliza a través de los cinco ministerios: apóstoles, profetas, maestros, pastores y evangelistas. Estos son los cinco sentidos del cuerpo de Cristo, así como nuestro cuerpo físico tiene cinco sentidos.
Llegué con Marcela y comenzamos discipulando a una sola persona: Cintia Pigoroá, esposa del pastor Harold. Cintia evangelizaba a su amiga Becky, Becky evangelizaba a Miriam, y así el grupo fue creciendo con las familias. Durante meses le preguntaba al Señor: "¿Cómo va a empezar la iglesia?" Y Jesús me respondió: "Te estoy enviando. Solamente obedéceme y ama a la gente. Ama a toda la gente sin excepción de personas."
El Señor me dijo que la cosecha es tan grande que ustedes no pueden hacerlo solos. "Te voy a enviar otras parejas y otros solteros que yo he preparado, que he formado, que no tienen paternidad, que no están en una confederación de iglesias como la que he creado contigo con Comunidad de Fe."
En aquellos días, el Señor me daba 1 Crónicas 12:17-18. Cuando vinieron hombres valientes de las once tribus a David para unirse a su causa, tenían destrezas, habilidades, capacidades y entrenamiento militar. Pero la única prueba que David les hacía era: "¿Estás conmigo? ¿Me vas a ayudar a cumplir lo que Dios me ha llamado a hacer?"
David no preguntaba: "¿Qué tan lejos puedes correr? ¿Qué tan largo puedes pelear?" Solo quería saber si tenían el corazón para ayudarle a cumplir su llamado. Y cada día Dios añadía más personas a David hasta que llegó a ser el gran ejército de Dios.
Dios me dijo que así me iba a enviar personas que tienen Su corazón y el corazón de Dios, para ayudarnos a cumplir lo que Dios nos ha dado hacer como Misión Sudamérica.
Ezequiel 20:35-37 dice: "Tal como llevé a tus antepasados por el desierto de Egipto a Canaán, yo de nuevo te voy a llevar al desierto para tratar contigo cara a cara."
El propósito del desierto es un encuentro con Dios cara a cara. Dios tiene que acorralarte hasta una esquina donde no hay salida, no hay puerta, no hay nada. Estás solo con Dios.
Dios tiene que apagar el televisor, la parábola, el cine, el aire acondicionado, el carro. Tiene que llevarte a un desierto donde no hay nada. Entonces buscas abajo, pero no hay carillo, no hay éxito, no hay comida. "¿Dónde voy a comprar la ropa?" Finalmente miras arriba: "Dios, ¿qué vamos a hacer ahora? No hay comida, no hay agua, no hay nada."
Y Dios dice: "Confía en mí. Yo voy a proveer todas tus necesidades."
La dimensión de autoridad viene con la dimensión de responsabilidad. Las iglesias en cada sector o barrio de la ciudad son responsables por sus barrios, porque Dios ha puesto ciertas iglesias allá con autoridad. Ustedes pueden hacer una lista de las áreas donde tienen responsabilidad.
1 Timoteo 2:2 dice: "Oren por el rey o el presidente y todos que están en autoridad." La iglesia en Colombia es responsable por el gobierno de Colombia. No solamente la Comunidad Cristiana de Fe en Cali, sino toda la iglesia en la nación es responsable por qué tipo de gobierno existe.
Dios nos va a dar una vida de paz y piedad cuando oramos por los que están en poder y autoridad. Si no hay paz en la nación, si estamos en guerra, si falta justicia, entonces la iglesia no está tomando el llavero de Dios en la oración de atar y desatar. Esto requiere la dimensión de la iglesia en la nación, todos unidos y juntos, tomando autoridad sobre la nación.
Efesios 6:17 dice: "Tomen la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios."
Cada día cuando te levantes, no levantes con las manos vacías. Tú no levantas, tocas la alarma, "ya es hora de levantarme," y vuelves a sonar en diez minutos. No. Yo siempre pongo diez minutos antes para orar, y se vuelve a arrancar en diez minutos. "Otra día, por Dios, gracias, Señor, por este día."
Muchas veces el cristiano, cuando levanta por la mañana, mete la mano bajo la cama y se saca su espada de carne. Empieza con el celular: "Mira, tengo cinco llamadas. Si no los llamo, voy a perder este negocio. Tengo mucha ansiedad."
En lugar de eso, levántate y di: "Voy a tomar la espada de Dios primero. Voy a declarar dos o tres versículos: 'Gracias, Señor, por este día. Tu palabra dice que me vas a bendecir entrando y saliendo en Deuteronomio 28. Yo tomo estos versículos para mí hoy. Declaro que estos trabajos, estas citas, este negocio está bendecido por ti. Te someto este trabajo en el nombre de Cristo Jesús. Voy confiado que estás conmigo.'"\n Declara que lo que necesites decir y hacer va a salir de tu corazón y de tu boca como espada en esta reunión, con amor.
Isaías 10:27 dice: "La unción divina de Dios destruye completamente el yugo." No hay otro yugo quebrado que no pueda volver a ser puesto en tu vida. Si hay cualquier yugo de opresión en tu vida, la unción del Espíritu Santo puede destruirlo.
Tú puedes cantar en lenguas en la iglesia. Puedes ser muy gozoso durante la hora de la reunión, pero en tu vida diaria, ¿dónde está el gozo del Señor? ¿Dónde está el deseo de alabar al Señor? ¿Dónde está esta experiencia donde tu propio corazón y espíritu estaba alabando al Señor sin tener que hacerlo conscientemente?
Cuántos han estado en el Espíritu por días donde no uno está tratando de cantar y alabar al Señor, sino el espíritu está alabando automáticamente. Esto es lo que Dios quiere en tu vida diaria.
Después de haber recibido a Cristo, debemos mostrar buenas obras. Si quieres hacer buenas obras, hazlo motivado por amor a Dios. Dios me salvó con Su amor tan grande y Su gracia tan grande en mi vida. Yo quiero mostrarle mi gratitud por servirle toda mi vida, haciendo Su voluntad y realizando obras buenas según Su voluntad.
Esta es la actitud que Dios quiere en nuestras obras en nuestra vida cristiana. Hay muchas personas que por temor de Dios, porque tienen temor, piensan que están obligadas a hacer algo bueno para ganar la salvación. Pero la Biblia muestra claramente que no podemos ganar la salvación por obras; es por la gracia del Señor y fe en Él.
Juan 3:34 dice que el Espíritu Santo estaba dado a Jesús sin límites. Jesús recibió la plenitud de la totalidad del Espíritu Santo. A nosotros nos es dado por medida porque no tenemos la capacidad como individuos de recibir toda la plenitud del Espíritu y la gloria de Dios.
Por esto Dios ha repartido todo en el cuerpo de Cristo, no en cada cristiano o miembro en particular. Cada uno recibimos según lo que Dios tiene para nosotros para hacer.
Jesús dio dos órdenes: "Id a todo el mundo y predicad el evangelio." Pero también dijo: "Esperen primero. Antes de ir, esperen en Jerusalén para recibir la promesa de mi Padre: el bautismo del Espíritu Santo para tener el poder para hacer la obra."
Hay dos experiencias del Espíritu Santo. Nivel uno: todos tienen que nacer de nuevo por el Espíritu Santo. Esto debe pasar antes de ir al nivel dos: recibir la plenitud del poder del Espíritu Santo.
Deuteronomio 28 trata de bendición y maldición. Dios dijo a Israel: "Si haces lo que agrada a Dios, serás prosperado en el campo, en la casa, en el hogar, con los hijos, en la salud y en todas las cosas."
"Pero si no, entonces todas estas cosas van a venir sobre ti si sales de mi palabra y de lo que quiero para tu vida."
La Biblia tiene este concepto bien marcado: prosperado y bendecido, o pobre y maldecido.
Hay un cristiano que está viviendo con derechos de prosperidad, pero viviendo bajo una ley invisible que está funcionando en su contra porque no cumple con los requisitos de estar en la antigravedad, de subir y pasar por encima de todas sus limitaciones. Trata de ceder su lugar en Cristo Jesús por un pensamiento.
Una fortaleza empieza con una sola piedra: un pensamiento. El enemigo va añadiendo piedra a piedra en tu mente, construyendo un muro de pensamientos que todos tienen la misma afinidad.
Esto es lo que la medicina llama obsesión: estar pensando en una sola cosa. El enemigo construye una fortaleza en tu vida a través de tu mente, a través de un pensamiento que viene y vuelve, vuelve y vuelve, hasta construir muchas piedras alrededor de ti hasta que ya estás encerrado.
Siembras un pensamiento y coseches una palabra. Siembras palabras negativas, palabras de maldición, y vas a cosechar acciones. Siembras acciones continuamente durante meses y vas a construir un hábito. Sigues sembrando este hábito otros seis meses y ya estás grabando un carácter en tu vida.
Sigues con este carácter sembrándolo y vas a cosechar un destino.