Temporada 13, Capítulo 23 | El Devocional con Eduardo Cañas
A veces sabemos lo que debemos hacer, pero simplemente no queremos hacerlo. Isa se enfrenta a esta realidad cuando su hermano Max le pide ayuda para reparar el techo de la casa. Su padre salió a buscar materiales y confía en que sus hijos lo ayuden, pero Isa ya tiene planes: una pijamada con sus amigas.
Cuando Max le explica la situación—que la casa tiene goteras y necesita reparaciones urgentes—Isa se resiste. No es su problema, piensa. Ella ya había confirmado sus planes. La situación se complica cuando un cliente llega a la peluquería con piojos, y Isa es la única que puede ayudar, aunque intenta evitarlo.
Isabel se queja de que nadie le preguntó, simplemente decidieron por ella. El agente Gat le responde con una verdad importante:
Entiendo, aunque hay decisiones que se toman no porque sean cómodas, sino porque son necesarias.
Luego comparte una historia bíblica que cambia la perspectiva de Isa. Dios le pidió a Abraham algo casi imposible: confiar en Él incluso sobre lo que más amaba, su único hijo Isaac.
Isaac no era un niño pequeño. Cuando vio a su padre preparar la leña sin traer un cordero para la ofrenda, comprendió lo que estaba pasando. Después de tres días de camino, subió a la montaña con su padre, cargó la leña sobre sus hombros, y cuando llegó el momento, se dejó atar sin huir, sin resistirse.
Porque Isaac confió en lo que su padre le dijo: Dios proveerá. Esa confianza en Dios le dio la fuerza para obedecer.
Isabel pregunta: "¿Por qué debo obedecer a mis padres?"
La respuesta es clara: obedecer a los padres es parte del rol como hijo, y al hacerlo, también se obedece a Dios. La Biblia lo establece así:
Hijos, obedezcan a sus padres porque ustedes pertenecen al Señor, pues esto es lo correcto. Honra a tu padre y a tu madre. Ese es el primer mandamiento que contiene una promesa. Si honras a tu padre y a tu madre, te irá bien y tendrás una larga vida en la tierra.
Obedecer a nuestros padres significa hacerlo incluso cuando no queremos o cuando nos parece demasiado difícil. Muchas veces cuesta muchísimo, pero es lo correcto.
Isabel reconoce su error. Hoy no se portó bien con su papá. Max necesitaba ayuda, pero ella solo pensaba en lo que quería. Lo bueno es que no es tarde para cambiar.
En oración, pide perdón al Señor por deshonrar a sus padres con palabras, acciones y actitudes. Pide que Dios ponga en ella un corazón dispuesto a obedecer y hacer lo correcto, por más que cueste.
Después de orar y cambiar de actitud, Isa regresa a ayudar a Max con el cliente de la peluquería. Juntos logran resolver el problema. Max está asombrado de que haya funcionado.
Al final, Isa reflexiona sobre la lección:
Al igual que mi cabello, a veces nosotros tampoco queremos obedecer, nos resistimos, nos desordenamos y cada quien va por su lado. Pero cuando decides hacer lo correcto, aunque no tengas ganas, todo empieza a tomar su lugar.
La próxima vez que tus papás te pidan hacer algo, recuerda: obedecer es hacer lo correcto, incluso cuando no sea cómodo.
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Temporada 13, Capítulo 23 | El Devocional con Eduardo Cañas
A veces sabemos lo que debemos hacer, pero simplemente no queremos hacerlo. Isa se enfrenta a esta realidad cuando su hermano Max le pide ayuda para reparar el techo de la casa. Su padre salió a buscar materiales y confía en que sus hijos lo ayuden, pero Isa ya tiene planes: una pijamada con sus amigas.
Cuando Max le explica la situación—que la casa tiene goteras y necesita reparaciones urgentes—Isa se resiste. No es su problema, piensa. Ella ya había confirmado sus planes. La situación se complica cuando un cliente llega a la peluquería con piojos, y Isa es la única que puede ayudar, aunque intenta evitarlo.
Isabel se queja de que nadie le preguntó, simplemente decidieron por ella. El agente Gat le responde con una verdad importante:
Entiendo, aunque hay decisiones que se toman no porque sean cómodas, sino porque son necesarias.
Luego comparte una historia bíblica que cambia la perspectiva de Isa. Dios le pidió a Abraham algo casi imposible: confiar en Él incluso sobre lo que más amaba, su único hijo Isaac.
Isaac no era un niño pequeño. Cuando vio a su padre preparar la leña sin traer un cordero para la ofrenda, comprendió lo que estaba pasando. Después de tres días de camino, subió a la montaña con su padre, cargó la leña sobre sus hombros, y cuando llegó el momento, se dejó atar sin huir, sin resistirse.
Porque Isaac confió en lo que su padre le dijo: Dios proveerá. Esa confianza en Dios le dio la fuerza para obedecer.
Isabel pregunta: "¿Por qué debo obedecer a mis padres?"
La respuesta es clara: obedecer a los padres es parte del rol como hijo, y al hacerlo, también se obedece a Dios. La Biblia lo establece así:
Hijos, obedezcan a sus padres porque ustedes pertenecen al Señor, pues esto es lo correcto. Honra a tu padre y a tu madre. Ese es el primer mandamiento que contiene una promesa. Si honras a tu padre y a tu madre, te irá bien y tendrás una larga vida en la tierra.
Obedecer a nuestros padres significa hacerlo incluso cuando no queremos o cuando nos parece demasiado difícil. Muchas veces cuesta muchísimo, pero es lo correcto.
Isabel reconoce su error. Hoy no se portó bien con su papá. Max necesitaba ayuda, pero ella solo pensaba en lo que quería. Lo bueno es que no es tarde para cambiar.
En oración, pide perdón al Señor por deshonrar a sus padres con palabras, acciones y actitudes. Pide que Dios ponga en ella un corazón dispuesto a obedecer y hacer lo correcto, por más que cueste.
Después de orar y cambiar de actitud, Isa regresa a ayudar a Max con el cliente de la peluquería. Juntos logran resolver el problema. Max está asombrado de que haya funcionado.
Al final, Isa reflexiona sobre la lección:
Al igual que mi cabello, a veces nosotros tampoco queremos obedecer, nos resistimos, nos desordenamos y cada quien va por su lado. Pero cuando decides hacer lo correcto, aunque no tengas ganas, todo empieza a tomar su lugar.
La próxima vez que tus papás te pidan hacer algo, recuerda: obedecer es hacer lo correcto, incluso cuando no sea cómodo.
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