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Quiero continuar con la enseñanza acerca de la prueba de nuestra fe. ¿Cuántos de ustedes en este momento están pasando por una prueba? Levanten la mano. Las pruebas son diferentes para cada persona. Estamos en una temporada de prueba, vivimos en un tiempo de prueba.
Dios me habló hace un mes y me dijo que desde julio hasta diciembre traería una purificación en su iglesia, y la manera que Dios purifica su iglesia es a través del fuego.
Primera de Pedro 1:7 nos dice:
"La prueba de nuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, se haya hallado en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo."
Nuestra fe va a pasar por fuego. La fe tiene tres aspectos importantes: tiene que ser confesada, tiene que ser probada, y tiene que actuar. Para que sea fe genuina, tiene que hablarse y manifestarse.
Escuchamos en el mundo ahora que todo está siendo sacudido. Dios lo habló en el libro de Hageo, capítulo 2, verso 6: "Sacudiré todas las naciones." Ha habido 5200 terremotos en un año. La tierra está siendo sacudida como un ebrio. Esto apunta a que Cristo viene pronto.
Cuando Dios tiene en mente confiarte finanzas, unción, favor, y gracia, siempre vamos a pasar por pruebas. Dios no manda las pruebas, pero las permite. Así como Satanás le pidió a Dios, "Déjame probar a Pedro", y Dios lo permitió. Jesús le dijo a Pedro: "Simón, Simón, yo oro que tu fe no te falle." No oró que las pruebas no vinieran. Las pruebas van a venir, pero Él oró por su fe.
La profeta Glenda compartió un testimonio antes de morir. Ella fue al cielo y vio que Jesús estaba orando. Cuando le preguntó por qué oraba, el Señor le respondió: "Estoy orando para que la fe no le haga falta a mi pueblo."
Cuando una persona pierde su fe, pierde todo. Lo primero que viene es lo que llamamos depresión, una falta de esperanza. La persona se levanta sin esperanza por el futuro. Cuando pierdes tu fe, pierdes el deseo de vivir. El enemigo está detrás de tu fe. Quiere que dejes de creer en Cristo, que te rindas.
Pero yo te digo hoy: no te rindas. Sigue creyendo. La promesa está en camino. Dios lo dijo. Dios lo hará.
Has escuchado cuando alguien dice, "Esta persona perdió su casa, perdió su carro, perdió su negocio." Antes de perder cosas, la persona pierde la fe. Lo que mantiene lo que tienes es tu fe. Si pierdes tu fe, no hay manera de sostener lo que tienes. "El justo por la fe vivirá."
El enemigo está detrás de tu fe. No te des por vencido. No tires la toalla. Sigue creyendo. No dejes que la depresión te tome la mente.
Quiero llevarlos en un proceso de lo que es la prueba de tu fe. La Biblia dice en Romanos 5:3-5:
"No solo esto, sino que también nos regocijamos en nuestras tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia y la resistencia carácter probado, y el carácter probado esperanza, y la esperanza no avergüenza porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado."
La pregunta que muchos me hacen es: ¿Qué hago cuando estoy pasando pruebas? La respuesta es: regocíjate. La palabra regocijarse significa estar extremadamente feliz.
Hay algo en la iglesia de Jesús que hemos perdido: el gozo. No nos regocijamos cuando estamos pasando problemas. Pero la Biblia dice que cuando te regocijas, esa es una manera de salir de la tribulación. Cuando estás pasando una tribulación, si te pones a quejarte, tu tribulación se va a prolongar. Puedes prolongar la tribulación, pero nunca cortarla.
¿Cuántos de ustedes tienen una prueba? Una prueba en finanzas, en su familia, en su salud, en el trabajo. Dios siempre nos va a mantener en una posición de creer, porque es la única manera de trabajar tu carácter.
La tribulación produce resistencia, perseverancia, resiliencia. Nada más produce en nuestro espíritu el ser fuerte y resistente como las pruebas. Otra palabra es aguante.
Abraham esperó 25 años por la promesa. Eso toma una perseverancia, una resiliencia increíble. El proceso de toda promesa toma tiempo. Dios te da una promesa: "Yo soy tu sanador. Yo te voy a sanar. Yo te voy a prosperar." Pero entre que la promesa se cumpla, Dios trabaja con tu carácter.
Moisés le dijo al Señor: "Yo prefiero ir si tu presencia va conmigo y que no me des la promesa." Porque el Dios que te dio la promesa es más importante que la promesa misma.
No maldigas el problema. No te quejes. Levanta la mano y dale gracias. Gracias porque te va a sacar del problema. Gracias porque te va a llevar a otro nivel.
La perseverancia produce un carácter probado. Cuando aprendes a esperar, a aguantar, a soportar—pero escúchame—no es esperar con una cara larga. Longanimidad significa esperar por largo tiempo bajo una tonelada de presión, pero con una cara feliz.
¿Cuál es el carácter? Tu carácter es quién eres realmente cuando estás bajo presión. Cuando todo está bien, nunca pruebas a una persona. Pero en el momento que viene la prueba, la presión, ahí ves cuál es el carácter verdadero.
Hace poco había un pastor que yo había adoptado en la familia de El Rey Jesús. Pero después fuimos a una reunión, hicimos una cosecha mundial en ese país, y después mandó su renuncia diciendo que no quería estar bajo esta iglesia. ¿Cuál fue la razón? "Primero, no me dieron la posición que merecía. Número dos, no me pusieron en la foto."
Personas así, cuando se les da algo, cualquier cosa los ofende, los quiebra. Eso les roba la fe. Usted tiene que tener carácter. Quiere un carácter que pase la prueba, que venga lo que venga, y que usted no deje a Jesús.
Hay problemas de documentos migratorios, pero nunca deje a Jesús. Hay problemas en la familia, jamás deje de servir. Tendrá problemas en las finanzas, pero nunca deje de dar. ¿Por qué? Porque confía en Dios, no en la gente.
Vine a decirte que tengas un carácter probado, que no te ofenda el éxito de otro. Hay cosas en tu carácter que solo vienen cuando hay una prueba. Cuando no hay prueba, tu carácter nunca es probado. No me digas que tienes un carácter amoroso hasta que traiga alguien que sea como una lija para ti.
La prueba produce esa perseverancia, donde usted se para y pasa la prueba, donde es fuerte y nada lo mueve. Dios te dice algo, no dejas botadas las cosas, no dejas botado el servicio.
Si alguien te dice que esa iglesia es de locos y tú lo crees, ese es tu carácter inmaduro. Porque si eres maduro, aunque fuese así, dices: "Yo quiero estar entre los locos bendecidos. Yo quiero estar entre los locos que están prosperados."
Cuando fuimos a Pakistán, estuvimos 10 días y era una presión tan grande. Todos los días había una amenaza de muerte contra nosotros. Los policías que nos guardaban no tenían pistolas, tenían tanquetas. Esa gente se pone bombas en el cuerpo y explota. Era tanta presión. Si yo me llevo a gente cuyo carácter no es maduro, el primer día agarran el avión y se regresan. Dios está levantando gente con un carácter que pueden pararse en la prueba sin importar lo que esté pasando.
Soporte la prueba. No tire la toalla. Alabe a Dios. Gócese. Regocíjese, regocíjese, regocíjese.
La tribulación produce perseverancia. Y esa perseverancia produce un carácter probado, un carácter aprobado, un carácter que ha pasado la prueba.
Lo que usted no venza en eso se convierte. Si no vences el miedo, te conviertes en miedoso. Si no vences el problema financiero, te vas a volver pobre. Si no vences la ansiedad, te vuelves ansioso. Yo te reto en esta noche para que seas un vencedor.
Yo vencí la deuda. El Señor me habló y me dijo: "Edifícame un templo libre de deuda." Yo le creí. Paré en esa fe. Creí en Dios sobrenatural. ¿Qué pasó? Si no hubiese vencido esa deuda, me hubiera convertido en un endeudado.
Así que te digo hoy: sea usted un vencedor. ¿Cómo? Párese en la prueba. No sea un debilucho. No sea un debilucho.
Cuando veo gente tan inmadura, tan inmadura, nunca son contables, nunca se someten, siempre hablan de ellos mismos. El cristianismo no se trata de usted. El cristianismo se trata de Jesús. Sálgase de esa cueva. Párese en esta prueba. Soporte la prueba.
Hay un reto. Mira el reto y dile: "Ese gigante me lo como." Ese gigante me lo como. Voy a enfrentarlo. Dile que está a tu lado: ese gigante me lo como.
Su tribulación le va a producir perseverancia. Siga, siga hacia adelante. No se dé por vencido. No se dé por vencido. Siga creyendo. Siga creyendo.
La perseverancia produce capacidad de levantarte. Significa la capacidad de levantarse después de una dificultad y seguir adelante. Hay retos, hay problemas, hay circunstancias, hay crisis en el mundo. Aquí en El Rey Jesús, vienes para ser empoderado.
Deje de quejarse. No le eche la culpa a la iglesia. No le eche la culpa a los hermanos. Tome usted la responsabilidad y dele a Jesús la alabanza.
De 10 debilidades de carácter que usted y yo tengamos, Dios dijo que va a lidar contigo directamente en seis, y cuatro va a usar a gente para lidar contigo. Dios te va a traer gente tan difícil. Tienes dos opciones: irte o amarlas, vencer eso, amarlas.
Esa perseverancia le produce un carácter probado, y el carácter probado es la base de la esperanza. Si tú pasas la prueba, se te añade a tu carácter una virtud de Dios que no tenías. Dios añade a tu carácter lo que tú vences. Eres mejorado, eres fortalecido.
Cuando tienes un carácter que ha pasado una prueba, no tiraste la toalla, no te ofendiste, no culpaste a otro. Te paraste en esa prueba sin importar cuál sea la prueba. Esto es lo que va a pasar: la esperanza es una expectativa continua en la bondad de Dios.
Ya pasé este test. Ya salí de esta prueba. Te viene una esperanza. ¿Cuál es? Yo sé, yo sé que Dios va a sacar algo bueno de eso, algo bueno. Dios es bueno. Yo salgo de esta y voy al futuro. Mira el futuro. Me veo en el futuro mejor de lo que me veo ahora.
Cuando pasas la prueba, tendrás un carácter probado. Quisieron sacarte de la iglesia y tú dijiste: "Aquí trazo la línea. Esta es mi casa. Todos los demás se pueden ir, pero yo no me voy. Yo me paro en esta."
Si has estado viendo hoy y has tomado la decisión de aceptar a Jesús en tu corazón, quiero que repitas esta oración conmigo. Si no has dicho que aceptaste a Cristo en tu corazón, repite:
"Padre celestial, yo reconozco que soy un pecador. Me arrepiento de todos mis pecados. Confieso con mi boca que Jesucristo es el hijo de Dios y creo con todo mi corazón que Dios el Padre lo resucitó de los muertos."
Dios te bendiga. Si este video ha sido de bendición para ti, compártelo con un amigo. Suscríbete a nuestro canal para que no te pierdas otro video o transmisión en vivo. Te amamos y te bendecimos.
Quiero continuar con la enseñanza acerca de la prueba de nuestra fe. ¿Cuántos de ustedes en este momento están pasando por una prueba? Levanten la mano. Las pruebas son diferentes para cada persona. Estamos en una temporada de prueba, vivimos en un tiempo de prueba.
Dios me habló hace un mes y me dijo que desde julio hasta diciembre traería una purificación en su iglesia, y la manera que Dios purifica su iglesia es a través del fuego.
Primera de Pedro 1:7 nos dice:
"La prueba de nuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, se haya hallado en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo."
Nuestra fe va a pasar por fuego. La fe tiene tres aspectos importantes: tiene que ser confesada, tiene que ser probada, y tiene que actuar. Para que sea fe genuina, tiene que hablarse y manifestarse.
Escuchamos en el mundo ahora que todo está siendo sacudido. Dios lo habló en el libro de Hageo, capítulo 2, verso 6: "Sacudiré todas las naciones." Ha habido 5200 terremotos en un año. La tierra está siendo sacudida como un ebrio. Esto apunta a que Cristo viene pronto.
Cuando Dios tiene en mente confiarte finanzas, unción, favor, y gracia, siempre vamos a pasar por pruebas. Dios no manda las pruebas, pero las permite. Así como Satanás le pidió a Dios, "Déjame probar a Pedro", y Dios lo permitió. Jesús le dijo a Pedro: "Simón, Simón, yo oro que tu fe no te falle." No oró que las pruebas no vinieran. Las pruebas van a venir, pero Él oró por su fe.
La profeta Glenda compartió un testimonio antes de morir. Ella fue al cielo y vio que Jesús estaba orando. Cuando le preguntó por qué oraba, el Señor le respondió: "Estoy orando para que la fe no le haga falta a mi pueblo."
Cuando una persona pierde su fe, pierde todo. Lo primero que viene es lo que llamamos depresión, una falta de esperanza. La persona se levanta sin esperanza por el futuro. Cuando pierdes tu fe, pierdes el deseo de vivir. El enemigo está detrás de tu fe. Quiere que dejes de creer en Cristo, que te rindas.
Pero yo te digo hoy: no te rindas. Sigue creyendo. La promesa está en camino. Dios lo dijo. Dios lo hará.
Has escuchado cuando alguien dice, "Esta persona perdió su casa, perdió su carro, perdió su negocio." Antes de perder cosas, la persona pierde la fe. Lo que mantiene lo que tienes es tu fe. Si pierdes tu fe, no hay manera de sostener lo que tienes. "El justo por la fe vivirá."
El enemigo está detrás de tu fe. No te des por vencido. No tires la toalla. Sigue creyendo. No dejes que la depresión te tome la mente.
Quiero llevarlos en un proceso de lo que es la prueba de tu fe. La Biblia dice en Romanos 5:3-5:
"No solo esto, sino que también nos regocijamos en nuestras tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia y la resistencia carácter probado, y el carácter probado esperanza, y la esperanza no avergüenza porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado."
La pregunta que muchos me hacen es: ¿Qué hago cuando estoy pasando pruebas? La respuesta es: regocíjate. La palabra regocijarse significa estar extremadamente feliz.
Hay algo en la iglesia de Jesús que hemos perdido: el gozo. No nos regocijamos cuando estamos pasando problemas. Pero la Biblia dice que cuando te regocijas, esa es una manera de salir de la tribulación. Cuando estás pasando una tribulación, si te pones a quejarte, tu tribulación se va a prolongar. Puedes prolongar la tribulación, pero nunca cortarla.
¿Cuántos de ustedes tienen una prueba? Una prueba en finanzas, en su familia, en su salud, en el trabajo. Dios siempre nos va a mantener en una posición de creer, porque es la única manera de trabajar tu carácter.
La tribulación produce resistencia, perseverancia, resiliencia. Nada más produce en nuestro espíritu el ser fuerte y resistente como las pruebas. Otra palabra es aguante.
Abraham esperó 25 años por la promesa. Eso toma una perseverancia, una resiliencia increíble. El proceso de toda promesa toma tiempo. Dios te da una promesa: "Yo soy tu sanador. Yo te voy a sanar. Yo te voy a prosperar." Pero entre que la promesa se cumpla, Dios trabaja con tu carácter.
Moisés le dijo al Señor: "Yo prefiero ir si tu presencia va conmigo y que no me des la promesa." Porque el Dios que te dio la promesa es más importante que la promesa misma.
No maldigas el problema. No te quejes. Levanta la mano y dale gracias. Gracias porque te va a sacar del problema. Gracias porque te va a llevar a otro nivel.
La perseverancia produce un carácter probado. Cuando aprendes a esperar, a aguantar, a soportar—pero escúchame—no es esperar con una cara larga. Longanimidad significa esperar por largo tiempo bajo una tonelada de presión, pero con una cara feliz.
¿Cuál es el carácter? Tu carácter es quién eres realmente cuando estás bajo presión. Cuando todo está bien, nunca pruebas a una persona. Pero en el momento que viene la prueba, la presión, ahí ves cuál es el carácter verdadero.
Hace poco había un pastor que yo había adoptado en la familia de El Rey Jesús. Pero después fuimos a una reunión, hicimos una cosecha mundial en ese país, y después mandó su renuncia diciendo que no quería estar bajo esta iglesia. ¿Cuál fue la razón? "Primero, no me dieron la posición que merecía. Número dos, no me pusieron en la foto."
Personas así, cuando se les da algo, cualquier cosa los ofende, los quiebra. Eso les roba la fe. Usted tiene que tener carácter. Quiere un carácter que pase la prueba, que venga lo que venga, y que usted no deje a Jesús.
Hay problemas de documentos migratorios, pero nunca deje a Jesús. Hay problemas en la familia, jamás deje de servir. Tendrá problemas en las finanzas, pero nunca deje de dar. ¿Por qué? Porque confía en Dios, no en la gente.
Vine a decirte que tengas un carácter probado, que no te ofenda el éxito de otro. Hay cosas en tu carácter que solo vienen cuando hay una prueba. Cuando no hay prueba, tu carácter nunca es probado. No me digas que tienes un carácter amoroso hasta que traiga alguien que sea como una lija para ti.
La prueba produce esa perseverancia, donde usted se para y pasa la prueba, donde es fuerte y nada lo mueve. Dios te dice algo, no dejas botadas las cosas, no dejas botado el servicio.
Si alguien te dice que esa iglesia es de locos y tú lo crees, ese es tu carácter inmaduro. Porque si eres maduro, aunque fuese así, dices: "Yo quiero estar entre los locos bendecidos. Yo quiero estar entre los locos que están prosperados."
Cuando fuimos a Pakistán, estuvimos 10 días y era una presión tan grande. Todos los días había una amenaza de muerte contra nosotros. Los policías que nos guardaban no tenían pistolas, tenían tanquetas. Esa gente se pone bombas en el cuerpo y explota. Era tanta presión. Si yo me llevo a gente cuyo carácter no es maduro, el primer día agarran el avión y se regresan. Dios está levantando gente con un carácter que pueden pararse en la prueba sin importar lo que esté pasando.
Soporte la prueba. No tire la toalla. Alabe a Dios. Gócese. Regocíjese, regocíjese, regocíjese.
La tribulación produce perseverancia. Y esa perseverancia produce un carácter probado, un carácter aprobado, un carácter que ha pasado la prueba.
Lo que usted no venza en eso se convierte. Si no vences el miedo, te conviertes en miedoso. Si no vences el problema financiero, te vas a volver pobre. Si no vences la ansiedad, te vuelves ansioso. Yo te reto en esta noche para que seas un vencedor.
Yo vencí la deuda. El Señor me habló y me dijo: "Edifícame un templo libre de deuda." Yo le creí. Paré en esa fe. Creí en Dios sobrenatural. ¿Qué pasó? Si no hubiese vencido esa deuda, me hubiera convertido en un endeudado.
Así que te digo hoy: sea usted un vencedor. ¿Cómo? Párese en la prueba. No sea un debilucho. No sea un debilucho.
Cuando veo gente tan inmadura, tan inmadura, nunca son contables, nunca se someten, siempre hablan de ellos mismos. El cristianismo no se trata de usted. El cristianismo se trata de Jesús. Sálgase de esa cueva. Párese en esta prueba. Soporte la prueba.
Hay un reto. Mira el reto y dile: "Ese gigante me lo como." Ese gigante me lo como. Voy a enfrentarlo. Dile que está a tu lado: ese gigante me lo como.
Su tribulación le va a producir perseverancia. Siga, siga hacia adelante. No se dé por vencido. No se dé por vencido. Siga creyendo. Siga creyendo.
La perseverancia produce capacidad de levantarte. Significa la capacidad de levantarse después de una dificultad y seguir adelante. Hay retos, hay problemas, hay circunstancias, hay crisis en el mundo. Aquí en El Rey Jesús, vienes para ser empoderado.
Deje de quejarse. No le eche la culpa a la iglesia. No le eche la culpa a los hermanos. Tome usted la responsabilidad y dele a Jesús la alabanza.
De 10 debilidades de carácter que usted y yo tengamos, Dios dijo que va a lidar contigo directamente en seis, y cuatro va a usar a gente para lidar contigo. Dios te va a traer gente tan difícil. Tienes dos opciones: irte o amarlas, vencer eso, amarlas.
Esa perseverancia le produce un carácter probado, y el carácter probado es la base de la esperanza. Si tú pasas la prueba, se te añade a tu carácter una virtud de Dios que no tenías. Dios añade a tu carácter lo que tú vences. Eres mejorado, eres fortalecido.
Cuando tienes un carácter que ha pasado una prueba, no tiraste la toalla, no te ofendiste, no culpaste a otro. Te paraste en esa prueba sin importar cuál sea la prueba. Esto es lo que va a pasar: la esperanza es una expectativa continua en la bondad de Dios.
Ya pasé este test. Ya salí de esta prueba. Te viene una esperanza. ¿Cuál es? Yo sé, yo sé que Dios va a sacar algo bueno de eso, algo bueno. Dios es bueno. Yo salgo de esta y voy al futuro. Mira el futuro. Me veo en el futuro mejor de lo que me veo ahora.
Cuando pasas la prueba, tendrás un carácter probado. Quisieron sacarte de la iglesia y tú dijiste: "Aquí trazo la línea. Esta es mi casa. Todos los demás se pueden ir, pero yo no me voy. Yo me paro en esta."
Si has estado viendo hoy y has tomado la decisión de aceptar a Jesús en tu corazón, quiero que repitas esta oración conmigo. Si no has dicho que aceptaste a Cristo en tu corazón, repite:
"Padre celestial, yo reconozco que soy un pecador. Me arrepiento de todos mis pecados. Confieso con mi boca que Jesucristo es el hijo de Dios y creo con todo mi corazón que Dios el Padre lo resucitó de los muertos."
Dios te bendiga. Si este video ha sido de bendición para ti, compártelo con un amigo. Suscríbete a nuestro canal para que no te pierdas otro video o transmisión en vivo. Te amamos y te bendecimos.