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Estamos en una historia donde fuerzas invisibles trabajan tanto para el bien como para el mal. Amán, sin saberlo, estaba intentando eliminar la línea mesiánica—la descendencia por la cual Dios prometió que vendría Jesús. Si los judíos eran eliminados, no habría salvación, no habría nada que pudiera detener al enemigo. Pero Dios tenía otros planes.
En el libro de Ester, tenemos cuatro personajes principales en esta "telenovela":
Después de tres días de ayuno y oración, Ester no esperó más. No dijo "mañana" o "cuando me sienta lista." Ella actuó. Se puso sus vestiduras reales y se presentó ante el rey, sabiendo que podría morir por entrar sin ser llamada.
Y aquí está lo increíble: cuando el rey extendió el cetro de oro hacia ella, dos cosas sucedieron:
Ester ya tenía un banquete preparado para el rey y para Amán. Piénsalo: no preparas una fiesta sabiendo que el siguiente paso es tu muerte. Ester tenía una fe tan profunda que sabía que Dios cumpliría su propósito.
Ester fue muy inteligente en cómo ejecutó su plan:
Movilizó apoyo espiritual: Mandó a ayunar y orar a todo el pueblo judío, no solo a sí misma. Puso la situación en las manos de Dios.
Se preparó con intención: Se vistió con sus vestiduras reales para llamar la atención del rey. Sabía exactamente lo que estaba haciendo.
Usó el tiempo estratégicamente: Cuando el rey le preguntó por su petición, ella no respondió de inmediato. En su lugar, lo invitó a un banquete. Cuando él fue y volvió a preguntar, ella lo invitó a otro banquete. ¿Por qué? Porque sabía que si el rey asistía una segunda vez, el sí estaba garantizado. Ella había asegurado su petición.
Aprovechó el bienestar: Un hombre con la barriga llena, contento y satisfecho, está más inclinado a decir que sí. Ester entendía la naturaleza humana.
"¿Habrá algo que podría parar a Ester de ir ante el rey después de esos tres días de ayuno?" No. Ella ya lo había decidido.
Amán tenía un plan también, pero era el opuesto:
Está claro por qué el plan de Ester funcionó y el de Amán fracasó. Su esposa y sus amigos no lo confrontaron; alimentaron su ira. Le sugirieron construir una estaca de 25 metros para colgar a Mardoqueo. Y Amán pensó que era una idea brillante.
"Dime con quién te juntas y te diré quién eres."
¿Hay algo que Dios te ha llamado a hacer que estás retrasando porque esperas sentirte listo?
Quizás dices:
Pero imagina cómo sería:
No se trata de sentirse listo. Se trata de aceptar lo que Jesús hizo por ti.
Jesús es el Hijo de Dios que vino a esta tierra y murió por ti y por mí. Fue juzgado injustamente, fue crucificado de la peor manera. Pero resucitó al tercer día para que tú y yo tengamos acceso al Padre.
Dios es el Padre que:
Y aunque cometas errores, Él te va a levantar, te va a perdonar, y te va a seguir amando y guiando.
No esperes a sentirte listo. No esperes a que todo esté perfecto. Toma la mano de Dios ahora mismo y comienza a caminar en el propósito para el cual Él te creó.
Dios tiene un plan perfecto para tu vida. Aunque no lo veas, aunque no lo entiendas en este momento, Dios siempre cumple sus planes para sus hijos. El enemigo querrá derribarte, robarte y destruirte, pero Dios es tu protector. Él cumplirá su propósito en ti.
Camina con sabios y te harás sabio. Júntate con necios y te meterás en dificultades. (Proverbios 13:20)
Estamos en una historia donde fuerzas invisibles trabajan tanto para el bien como para el mal. Amán, sin saberlo, estaba intentando eliminar la línea mesiánica—la descendencia por la cual Dios prometió que vendría Jesús. Si los judíos eran eliminados, no habría salvación, no habría nada que pudiera detener al enemigo. Pero Dios tenía otros planes.
En el libro de Ester, tenemos cuatro personajes principales en esta "telenovela":
Después de tres días de ayuno y oración, Ester no esperó más. No dijo "mañana" o "cuando me sienta lista." Ella actuó. Se puso sus vestiduras reales y se presentó ante el rey, sabiendo que podría morir por entrar sin ser llamada.
Y aquí está lo increíble: cuando el rey extendió el cetro de oro hacia ella, dos cosas sucedieron:
Ester ya tenía un banquete preparado para el rey y para Amán. Piénsalo: no preparas una fiesta sabiendo que el siguiente paso es tu muerte. Ester tenía una fe tan profunda que sabía que Dios cumpliría su propósito.
Ester fue muy inteligente en cómo ejecutó su plan:
Movilizó apoyo espiritual: Mandó a ayunar y orar a todo el pueblo judío, no solo a sí misma. Puso la situación en las manos de Dios.
Se preparó con intención: Se vistió con sus vestiduras reales para llamar la atención del rey. Sabía exactamente lo que estaba haciendo.
Usó el tiempo estratégicamente: Cuando el rey le preguntó por su petición, ella no respondió de inmediato. En su lugar, lo invitó a un banquete. Cuando él fue y volvió a preguntar, ella lo invitó a otro banquete. ¿Por qué? Porque sabía que si el rey asistía una segunda vez, el sí estaba garantizado. Ella había asegurado su petición.
Aprovechó el bienestar: Un hombre con la barriga llena, contento y satisfecho, está más inclinado a decir que sí. Ester entendía la naturaleza humana.
"¿Habrá algo que podría parar a Ester de ir ante el rey después de esos tres días de ayuno?" No. Ella ya lo había decidido.
Amán tenía un plan también, pero era el opuesto:
Está claro por qué el plan de Ester funcionó y el de Amán fracasó. Su esposa y sus amigos no lo confrontaron; alimentaron su ira. Le sugirieron construir una estaca de 25 metros para colgar a Mardoqueo. Y Amán pensó que era una idea brillante.
"Dime con quién te juntas y te diré quién eres."
¿Hay algo que Dios te ha llamado a hacer que estás retrasando porque esperas sentirte listo?
Quizás dices:
Pero imagina cómo sería:
No se trata de sentirse listo. Se trata de aceptar lo que Jesús hizo por ti.
Jesús es el Hijo de Dios que vino a esta tierra y murió por ti y por mí. Fue juzgado injustamente, fue crucificado de la peor manera. Pero resucitó al tercer día para que tú y yo tengamos acceso al Padre.
Dios es el Padre que:
Y aunque cometas errores, Él te va a levantar, te va a perdonar, y te va a seguir amando y guiando.
No esperes a sentirte listo. No esperes a que todo esté perfecto. Toma la mano de Dios ahora mismo y comienza a caminar en el propósito para el cual Él te creó.
Dios tiene un plan perfecto para tu vida. Aunque no lo veas, aunque no lo entiendas en este momento, Dios siempre cumple sus planes para sus hijos. El enemigo querrá derribarte, robarte y destruirte, pero Dios es tu protector. Él cumplirá su propósito en ti.
Camina con sabios y te harás sabio. Júntate con necios y te meterás en dificultades. (Proverbios 13:20)