← Back to sermons

Quédate con Nosotros

El Encuentro en el Camino a Emaús

Watch on YouTube →
Preacher
Jeremy Ulmer
Church
Centro Cristiano de GuayaquilEvangelicalGuayaquil, Ecuador
Date
Wednesday 15th July 2026
Read time
9 min
Language
Spanish

Scriptures

Luke 24:13-16Luke 24:21Luke 24:25-27Luke 24:29Luke 24:32-34

Tags

Categories

Luke 24Emmaus RoadEasterPost-ResurrectionGospel

Bible Characters

JesusMoses

Key Takeaways

  • El encuentro con Cristo resucitado cambia la dirección y el propósito de nuestras vidas.
  • La esperanza no nace de circunstancias diferentes, sino de ver a Cristo más claramente.
  • Cuando reconocemos a Jesús en nuestras historias, somos enviados a ser testigos de su resurrección en nuestras ciudades.
  • Dios nos busca en nuestro desánimo; nunca estamos solos en nuestro camino.
  • El mensaje central de la fe cristiana es simple: Cristo está vivo, y por eso siempre hay esperanza.

Need another language?

Checking translation support for this browser...
In this sermon

El Encuentro en el Camino a Emaús

Introducción: La Selección Eterna

Como iglesia estamos en una serie llamada "la selección eterna." No importa a qué selección le estés haciendo barra en el mundial, la selección eterna que va a durar más que la gloria de cualquier trofeo es lo que realmente importa. La gloria eterna a la cual estamos viviendo es nuestra al ser parte de su selección eterna en Cristo Jesús.

Hoy tenemos el privilegio de recibir al pastor Jeremy Ulmer desde Mississippi con sus equipos de los Estados Unidos. Es un honor estar aquí con ustedes, y aunque yo hablo inglés del sur y ustedes hablan español, confiamos en el Espíritu Santo para milagros lingüísticos en este día.

El Contexto: Dos Discípulos Desanimados

Vamos a leer de Lucas, capítulo 24, del versículo 13 al 16. La verdad es portable—somos de diferentes lugares, idiomas y culturas, pero la gente es igual. Celebramos, lloramos, esperanzados, pero cada uno de nosotros necesita a Cristo Jesús.

"Aquel mismo día donde dos de los discípulos iban a una aldea llamada Emaús, que estaba como a 11 km de Jerusalén, conversaban entre sí acerca de todas estas cosas que habían acontecido. Y mientras conversaban y discutían, Jesús mismo se acercó y caminaba con ellos, pero sus ojos estaban velados para que no lo reconocieran."

Imagínese este cuadro. Dos discípulos en un camino empolvado, 11 km de Jerusalén. Sus sueños han sido derrotados. Aquel que habían creído que iba a cambiar todo ha sido crucificado. Estaban hablando de todo lo que había ocurrido—los milagros, la cruz, los rumores de la tumba vacía—tratando de hacer sentido de la historia que habían creído.

Cristo Se Acerca a los Quebrantados

Me encanta esto porque el Cristo resucitado no gastó su tarde demostrándose a los reyes. Él gasta su tarde caminando con gente quebrada. El evangelio no se trata de que nosotros estemos encontrando a Dios, sino de que Dios nos encuentra a nosotros.

  • Adán pecó; Dios lo buscó.
  • El padre corrió hacia el hijo pródigo.
  • El pastor buscó a la oveja perdida.
  • Ahora vemos a Jesús caminando con dos discípulos desanimados.

¿Por qué? Porque ese es quién es él. Se acerca al de corazón quebrado. Quizás Cristo se está acercando a tu vida por más tiempo del que te has dado cuenta.

La Pregunta que Abre el Corazón

Jesús les hace una pregunta muy sencilla: "¿De qué están hablando?" (Lucas 24:17-24). Jesús ya sabe de dónde estaban, sabe a dónde van. Sabe lo que ocurrió el viernes, sabe qué ocurrió el domingo. Les pregunta no porque está buscando información, sino porque les está dando una invitación a decirle lo que está en su corazón.

Jesús nunca teme preguntas honestas. No está amenazado por nuestras dudas, nunca está intimidado por nuestras decepciones. A veces la fe comienza cuando dejamos de pretender que todo está lindo y bonito.

Los discípulos le dicen: "Tú eres el único visitante en Jerusalén que no sabe lo que ha ocurrido." Están explicando la resurrección al resucitado. Están diciéndole al autor de la historia cómo la historia acaba de finalizar. Pero no es increíble que nosotros hacemos lo mismo. Le decimos a Dios: "¿Qué imposible es nuestra situación?" como si él nunca hubiera visto lo imposible antes.

La Esperanza Perdida

Ellos le dicen la historia: hablan de Jesús, sus milagros, su muerte. Todo lo que dicen es cierto, pero después dicen una oración que quiebra el corazón:

"Nosotros teníamos esperanza."

Esas tres palabras quizás sean las más tristes de toda la historia. Esperanza se vuelve algo del pasado. Quizás alguien aquí hoy sabe exactamente cómo es eso:

  • Teníamos la esperanza que nuestro matrimonio iba a sobrevivir.
  • Teníamos la esperanza que nuestro hijo iba a regresar a casa.
  • Teníamos la esperanza que la vida iba a ser diferente.

Pero aquí está lo hermoso: esas eran las palabras de ellos, pero no son la palabra de Dios. Porque a la medida que decían, "Nosotros teníamos esperanza," la misma esperanza viva está de pie al lado de ellos. Sencillamente no la han reconocido todavía.

Estaban mirando al pasado, pero perdieron lo que estaba justo ante sus ojos. El mismo Cristo estaba parado a su lado. Cuántas veces lo he hecho yo—repaso lo que pasó ayer perdiendo lo que Dios está haciendo hoy. Nunca se confunda: el silencio de Cristo no es la ausencia de Cristo. A veces está haciendo su mayor obra aún cuando ni lo reconocemos.

El Corazón Ardiente: Cuando Jesús Abre las Escrituras

Jesús hace algo asombroso. No hace otro milagro, no les da un discurso. Simplemente les abre la palabra. Porque antes de cambiar sus circunstancias cambia su manera de verlas. Y es exactamente ahí donde nace la esperanza.

"Entonces Jesús les dijo: Oh insensatos y tardo de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho. No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas para entrar a su gloria. Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les explicó lo referente a él en todas las escrituras." (Lucas 24:25-27)

Si yo pudiera escuchar una sola prédica de toda la historia, esta sería. No el Sermón del Monte, no la de Pedro en el día de Pentecostés. Esta no tiene púlpito, no hay micrófono, no hay muchedumbre. Solo son tres caminando un camino empolvado y Jesús les comienza a compartir.

Jesús no solo enseña la Biblia; les demuestra que él es el centro de la Biblia. Cada promesa gira alrededor de él. Cada sacrificio apunta a él. Cada profecía apunta a él. La Biblia tiene un solo héroe y se llama Cristo Jesús.

Por eso me encanta predicar las escrituras, porque si soy fiel al predicarlo, siempre terminarás predicando a Cristo Jesús.

El Momento del Reconocimiento

Mientras caminaba Jesús, poco a poco ellos comenzaban a conectar las piezas. Comenzaron de pronto a entender la cruz. Las promesas de Dios comenzaron a entenderlas, no porque sus circunstancias han cambiado, sino porque finalmente entendieron quién era Jesús.

Llegan a Emaús y Jesús se hace como que va a ir más lejos. Me encanta esa parte. Porque Jesús nunca se fuerza, nunca se empuja sobre la vida de alguien. Él espera a una invitación. Y los discípulos dicen:

"Quédate con nosotros, porque está atardeciendo y el día ha declinado."

Ésa es una de las mejores oraciones que aún podemos hacer hasta el día de hoy: Jesús, quédate con nosotros.

Los Ojos Se Abren

Jesús se sienta a la mesa. Lucas lentifica la historia casi como en cámara lenta para ver cada movimiento. Jesús toma el pan, lo bendice, lo quiebra, se los da, y después Lucas dice:

"Sus ojos fueron abiertos."

Lucas no nos dice que Cristo cambió. Cristo era el mismo salvador. Cada paso del camino, lo único que cambió era lo que finalmente podían ver. Ese es el milagro.

Nada cambió con la excepción de la persona que vieron. Roma seguía siendo Roma. El camino seguía empolvado. Las preguntas no tenían todas las respuestas, pero una vez que vieron a Cristo, todo se veía diferente.

Quizás ese es el milagro que alguno de ustedes necesita en esta mañana. No unas circunstancias diferentes, no una vida diferente, no una vida más fácil, no cada pregunta contestada. Quizás tu mayor necesidad el día de hoy es sencillamente verlo a Cristo con más claridad. Porque cuando verdaderamente lo ves:

  • El temor pierde su poder.
  • La esperanza nace.
  • La paz regresa—no porque la vida se volvió fácil, sino porque has descubierto aquel quien estuvo caminando al lado tuyo todo momento.

El Testimonio Vivo

De la misma manera como aparece, desaparece. ¿Por qué? Porque ahora saben que él está vivo. Y una vez que hayas visto al Cristo resucitado, nunca serás igual.

No se quedan en la mesa. Se levantan. Porque la gente que tiene un encuentro con el resucitado siempre salen de una manera diferente.

"Y se dijeron el uno al otro, ¿no ardía nuestro corazón dentro de nosotros mientras nos hablaba en el camino cuando nos abría las Escrituras? Levantándose en esa misma hora, regresaron a Jerusalén y hallaron reunidos a los 11 apóstoles y a los que estaban con ellos, que decían: Es verdad que el Señor ha resucitado." (Lucas 24:32-34)

Nadie les tenía que mandar que regresaran. Jesús no les dijo, "Ahora vuelvan." Nadie organizó un culto, nadie declaró una campaña, nadie los manipuló. Simplemente se levantaron. Eso es lo que ocurre cuando hay un encuentro genuino con el Cristo vivo. No puedes tener un encuentro con él y seguir caminando de la misma manera.

Hace unas horas estaban caminando lejos de Jerusalén, decepcionados, desanimados. Ahora están corriendo de regreso a contar. El camino no cambió. Jerusalén no cambió. Lo único que cambió eran ellos. Cuando ves a Cristo Jesús, cambia tu dirección.

El Mensaje que Cambia Ciudades

¿Y cuál fue el mensaje? No dijeron: "Les vamos a contar de nuestra linda experiencia." No dijeron: "Tuvimos un día muy emocional." El mensaje era sencillo:

El Señor ha resucitado.

Ese sigue siendo nuestro mensaje. No es que los cristianos tengan vidas perfectas. No es que no luchamos. No es que tenemos todas las respuestas. Nuestro mensaje es claro: Cristo vivo está.

  • Porque vivo está, el pecado es perdonado.
  • Porque vivo está, la muerte ha sido derrotada.
  • Porque vivo está, la esperanza es real.
  • Tu futuro puede ser diferente a tu pasado.

No solo veo a muchos aquí esta mañana. Veo a gente, a multitud de personas que Jesús está reenviando a su ciudad. Mañana regresarás a tu casa, a tu trabajo, a tu escuela, a tus vecinos. Y al igual a esos dos discípulos, llevarás lo mismo que llevaban ellos: las buenas nuevas de que Cristo vivo está.

Así se cambian las ciudades. No porque viene un predicador de otro país. No porque la influencia de una iglesia. Las ciudades cambian cuando gente común tienen encuentro con un Salvador extraordinario y regresan.

Cada persona que lleva a Cristo a su ciudad lleva esperanza viva con ellos:

  • Cada vez que un matrimonio es restaurado, la esperanza tiene nuevo domicilio.
  • Cada vez que el adicto encuentra libertad, la esperanza tiene un nuevo domicilio.
  • Cada vez que alguien experimenta el perdón, la esperanza tiene nuevo domicilio.

Un Llamado a la Esperanza

Quizás hoy estás al comienzo de esa historia. Todavía estás caminando lejos, llevando tu decepción, tratando de entender esta vida. Déjame decirte algo hermoso: Jesús todavía se acerca a ti. Todavía está buscando gente ordinaria, abriendo los ojos de los ciegos, salvando a pecadores.

  • La cruz es para ti.
  • La tumba vacía es para ti.
  • Su gracia es para ti.

Si nunca has confiado en él, hoy día tus ojos pueden abrirse no a la religión, no a una iglesia, sino al resucitado.

Conclusión: El Autor Sigue Escribiendo

Cuando esos discípulos comenzaron a caminar esa tarde, pensaron que su historia había finalizado. Pero no habían llegado al final. Finalmente se habían encontrado con el autor.

Quizás es donde tú estés en este día. Quizás estás viendo un capítulo muy doloroso de tu vida, pensando: así va a terminar mi historia. Te recuerdo hoy: no decidas el fin mientras que el autor sigue escribiendo tu historia.

El mismo Cristo que caminó con esos discípulos sigue caminando con nosotros. Sigue acercándose, hablándonos, abriendo ojos, cambiando corazones, nos envía. Y porque vivo está, siempre hay esperanza.

Mi oración para esta familia, su pastor, esta ciudad es la misma que esos discípulos oraron en ese camino:

Quédate con nosotros, porque donde sea que esté Jesús vive la esperanza.

  • Cuando Cristo se queda, corazones arden.
  • Cuando Cristo se queda, vidas cambian.
  • Cuando se queda Jesús, la gente es enviada con el evangelio.

Que esta sea nuestra oración: Cristo, quédate con nosotros.