Fe Que Sirve
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Una fe que sirve es aquella a través de la cual tú descubres al Señor y cada día amas más al Señor. Esa es una fe que realmente sirve, es una fe que está funcionando.
Hoy vamos a estudiar la vida de Nehemías, un personaje sumamente inspirador. Si tú quieres extractar principios de liderazgo en la escritura, te recomiendo leer todo el libro de Nehemías. Tiene solo 13 capítulos, pero es emocionante. Allí vemos como Nehemías, siendo un copero del rey, se ve inspirado y motivado a ir a ayudar a Jerusalén.
Nehemías era copero del rey Artajerjes. Tenía una posición segura en la capital del reino, una buena remuneración económica. Sin embargo, cuando escuchó las noticias de que la muralla de Jerusalén seguía destruida y sus puertas habían sido quemadas, su corazón fue movido.
La muralla había estado en ruinas durante 141 años desde que fue destruida por orden de Nabucodonosor II en el año 586 antes de Cristo. Nadie se había atrevido a reconstruirla.
Cuando Nehemías recibió las noticias:
"Y me dijeron, el remanente, los que sobrevivieron a la cautividad allá en la provincia están en gran aflicción y oprobio. La muralla de Jerusalén está derribada y sus puertas quemadas a fuego. Cuando oí estas palabras, me senté y lloré. Hice duelo algunos días y estuve ayunando y orando delante del Dios del cielo." (Nehemías 1:3-4)
Nehemías no permaneció indiferente. Se puso a orar durante aproximadamente cuatro meses. Mientras tanto, Dios estaba trabajando en el corazón del rey.
Un día, el rey notó que Nehemías estaba triste y le preguntó qué le pasaba. Nehemías le contó la verdad: que la ciudad de sus padres estaba muy mal, que los muros estaban derribados. Entonces le pidió al rey permiso para ir a reconstruirla.
"Entonces el rey me dijo, '¿Qué es lo que pides?' Así que oré al Dios del cielo y respondí al rey, si le place al rey y si tu siervo ha hallado gracia delante de usted, envíeme a Judá a la ciudad de los de los sepulcros de mis padres para que yo la reedifique." (Nehemías 2:4-5)
El rey no solo le dio permiso, sino que le dio cartas de autoridad, recursos y protección para realizar la obra.
Cuando Nehemías llegó a Jerusalén, evaluó la situación. Vio piedras caídas, puertas destruidas, una ciudad marcada por años de abandono. Pero donde otros veían solamente ruinas, Nehemías vio una oportunidad.
Reunió al pueblo y los animó a levantarse. La estrategia fue genial: a cada familia le asignó edificar el muro que estaba frente a su casa.
"Entonces reuní a los nobles y a los oficiales del pueblo y los invité a servir juntos y les dije, 'Reconstruyamos los muros.'" (Nehemías 2:17-18)
Sacerdotes, comerciantes, artesanos, gobernantes, padres, hijos—todos comenzaron a trabajar juntos. Cada familia asumió una parte. Algunos repararon puertas, otros levantaron torres. Piedra tras piedra, sección tras sección, el milagro empezó a gestarse a través de la participación colectiva.
Lo extraordinario sucedió: la muralla que había permanecido en ruinas durante 141 años fue reconstruida en solamente 52 días. Cuando todos esos pequeños esfuerzos se unieron, apareció nuevamente una muralla que protegía la ciudad.
Pero la oposición llegó. Sambalat, Tobías y otros enemigos se burlaron de ellos, los amenazaron e intentaron detener la obra. Estos opositores empezaron a regar rumores, publicaban en sus redes sociales amenazas: "Les vamos a caer, los vamos a atacar. Cuando menos sientan, les vamos a ir a atacar."
El pueblo se desanimó y se cansó.
"Cuando vi su temor, me levanté y dije a los nobles, a los oficiales y al resto del pueblo, no les tengan miedo. Acuérdense del Señor que es grande y temible y luchen por sus hermanos, sus hijos, sus hijas, sus mujeres y sus casas." (Nehemías 4:14)
Nehemías hizo algo extraordinario. En lugar de rendirse, armó a todo el pueblo. Les dijo: "Bueno, señores, estamos en peligro. Todos ahora vamos a edificar con una espada en el cinto y con una trompeta cerca. Y si alguien sufre un ataque, suena la trompeta y llegamos todos a pelear."
Nehemías no se intimidó por la oposición. Entendía que cuando tú te dispongas a servir a Dios, el enemigo se va a oponer. Satanás odia cuando la gente se compromete a hacer algo bueno para Dios.
Yo quisiera invitarte a que medites por qué es importante el servicio en la vida del cristiano, si ya somos salvos. El servicio va a mostrar cuánto amamos al Señor. Por eso hoy decimos: Si amo, sirvo.
Recuerden cuando Jesús encuentra a Pedro después de que lo ha negado. Jesús le pregunta: "¿Pedro, ¿me amas?" Y Pedro responde: "Sí, Señor." Entonces Jesús le dice: "Pastorea mis corderos."
Mostramos el amor que tenemos al Señor cuando nos importan sus cosas.
David es un tremendo ejemplo. Cuando era un muchacho de unos 15 o 16 años y vio al gigante Goliat, preguntó: "¿Quién es ese filisteo incircunciso, pagano, que se atreva a desafiar al ejército de Dios?" El amor por el nombre de Dios motivó a David a ser un vencegigantes.
Ahora vemos a Nehemías. Él tenía su vida resuelta. Trabajaba para el rey, era parte del equipo de seguridad del rey Artajerjes. Seguramente tenía muy buena remuneración económica. Además de eso, estaba en la capital del reino. Pero Nehemías no se quedó satisfecho. Tenía un amor por el nombre del Señor que lo motivó a dejar ese buen trabajo para ir a hacer algo en lo cual no era experto—dirigir un país, reconstruir unos muros.
Nehemías se hizo famoso en el reino de Dios, no por su trabajo de copero del rey, no por ser un buen bartender, sino por ser un voluntario en la obra del Señor.
Cuando Nehemías preguntó: "¿Cómo está Jerusalén? ¿Cómo va el proyecto de repoblar Jerusalén?", sus hermanos le dieron malas noticias sobre la aflicción, el oprobio y la destrucción.
Hay tres maneras o motivaciones para servir:
Ese es el nivel más alto en cuanto a servicio.
Un teólogo guatemalteco nos dice: "El servicio es tanto vertical como horizontal—hacia Dios, honrándolo en todo y hacia el prójimo. Si servimos a Dios, indefectiblemente le serviremos al hombre. Y si le servimos al hombre, demostraremos que servimos a Dios."
Cuando tú sirves, estás manifestando que tienes un tremendo amor por Dios. Y lo contrario sería también cierto: si no sirves, podría ser que eso denota que no te importan las cosas de Dios.
Como pastor de la iglesia, quiero invitarte a que cultives ese amor por Dios. Antes de empezar en Iglesia Vida Real, el Señor me dio eso en una palabra profética. Me dijo: "Te voy a levantar para que siembres mi amor de manera profunda en los corazones."
Quiero que en Iglesia Vida Real todos estemos sirviendo—no para ganarnos la salvación, sino porque amamos a Dios, porque nos importan las cosas de Dios. Un verdadero hombre de Dios, una verdadera mujer de Dios, no puede permanecer indiferente ante las necesidades.
Dios te va a inquietar. Te quiero invitar a que ores y le preguntes: "Señor, ¿cuál es la divina insatisfacción que estás poniendo en mi corazón? ¿A qué me estás llamando?" Porque hay algo a lo cual Dios te está inquietando, en lo cual te tienes que involucrar.
Nehemías pudo haber dicho: "Ay, qué pena lo que está pasando en Jerusalén. Que Dios haga algo." Pero él decidió hacer algo.
¿Y qué es lo primero que hizo? Se puso a orar. Oró aproximadamente cuatro meses, y mientras él estaba orando, Dios estaba preparando algo.
Tim Keller decía: "La fe sin acción es una fe muerta, pero también la acción sin oración es activismo muerto." No se trata de hacer lo primero que se te ocurre, sino oír qué es lo que Dios te está invitando a hacer.
También dice: "Orar es aceptar que somos y siempre seremos totalmente dependientes de Dios para todo."
Un día Nehemías estaba sirviendo al rey y el rey le dice: "Te veo triste. ¿Qué te pasa?" Eso pudo haber sido un reclamo del rey. Pudo haberlo despedido. Pero no. Dios había estado trabajando en el corazón del rey.
Nehemías le dice: "Le voy a decir la verdad. La ciudad de mis padres está muy mal. Tiene los muros derribados. Eso es lo que me tiene muy acongojado."
"Entonces el rey me dijo, '¿Qué es lo que pides?' Así que oré al Dios del cielo y respondí al rey, si le place al rey y si tu siervo ha hallado gracia delante de usted, envíeme a Judá a la ciudad de los de los sepulcros de mis padres para que yo la reedifique. Entonces el rey me dijo, estando la reina sentada junto a él, '¿Cuánto durará tu viaje y cuándo volverás?' Y le agradó al rey enviarme y yo le di un plazo fijo." (Nehemías 2:4-6)
Nehemías procuró una oportunidad y estaba listo cuando el rey le preguntó: "¿Y qué pides?" Él le dijo: "Quiero permiso laboral, quiero que me den cartas para que me den madera, quiero ir a reconstruir Jerusalén."
En Iglesia Vida Real, en este momento se puede dar toda la adoración que estamos viendo en los puntos en San Cristóbal, en Punto Norte, en Quetzaltenango, en Chiquimula, en Esquintla, en Villanueva, en todos los puntos, gracias a la cantidad de ministros biocupacionales—gente que como Nehemías se dispone parcialmente a servir al Señor.
Si vemos los tres intentos de repoblar Jerusalén: uno fue por Sorobabel, que tenía sangre real. Luego Esdras, que era un sacerdote. Pero Nehemías era un laico. Él no trabajaba de tiempo completo, pero encontró un espacio y le pidió al rey permiso para ir y hacer esta reconstrucción.
Nehemías llega a Jerusalén, hace una evaluación y convoca a los nobles, a los oficiales y al resto del pueblo. Les dice: "Reconstruyamos los muros." Y aquí Nehemías hace una estrategia genial. A cada familia le asignó edificar el muro que estaba frente a su casa, y todas las familias se involucraron.
Si tú estás involucrado en alguno de los ministerios, tú estás reconstruyendo el muro.
¿Qué debe denotar ese servicio? Amor por el Señor. Yo quisiera que hoy te pusieras un termómetro y dijeras: "¿Cómo está mi amor por el Señor? ¿Me importa eso?"
Cuando amamos, estamos dispuestos a hacer cualquier cosa. Nehemías llega a Jerusalén y a pesar de que es un proyecto muy noble, le salen opositores. Aparecen tres líderes de los opositores: Sambalat, Tobías y Jesén el árabe. Estos empiezan a soliviantar al pueblo, a regar rumores con tal de que no siguiera el proyecto.
La muralla fue edificada hasta la mitad porque el pueblo tuvo ánimo, pero después se cansaron. Los opositores empezaron a regar rumores y a publicar en sus redes sociales: "Les vamos a caer, los vamos a atacar. Cuando menos sientan les vamos a ir a atacar." Esto desanimó al pueblo.
Cuando tú te dispongas a servir a Dios, vas a empezar a sentir oposición. Y si empiezas a conectar los puntos, vas a empezar a decir: "Qué raro, cuando quise servir se arruinó algo en la casa, me empezaron problemas en el trabajo."
Eso es lo que el enemigo quiere—que tú concluyas: "Ah, mejor no sirvo porque cuando quiero servir al Señor se me vienen muchos problemas." Esa es la conclusión que el enemigo quiere que saques.
Pero Nehemías nos da ejemplo de qué es lo que hay que hacer. Cuando vio el temor de la gente, se levantó y les dijo: "No les tengan miedo. Acuérdense del Señor que es grande y temible y luchen por sus hermanos, sus hijos, sus hijas, sus mujeres y sus casas."
"Cuando vi su temor, me levanté y dije a los nobles, a los oficiales y al resto del pueblo, no les tengan miedo. Acuérdense del Señor que es grande y temible y luchen por sus hermanos, sus hijos, sus hijas, sus mujeres y sus casas. Sucedió que cuando nuestros enemigos se enteraron que conocíamos sus propósitos y que Dios había desbaratado sus planes, entonces todos nosotros volvimos a la muralla, cada uno a su trabajo." (Nehemías 4:14-15)
En lugar de decir: "Ya vieron que no se puede, yo traté de que hiciéramos algo, pero la gente no quiere," Nehemías armó a todos. Les dijo: "Bueno, señores, estamos en peligro. Todos ahora vamos a edificar con una espada en el cinto y con una trompeta cerca. Y si alguien sufre un ataque, suena la trompeta y llegamos todos a pelear."
Nehemías no se intimidó. Cuando tú intentas hacer algo por Dios, Satanás se va a oponer, y tú tienes que decidir si vas a hacer caso del temor o si vas a seguir adelante por el Señor.
Toda cosa buena que quieras hacer va a ser intimidante. Todo proyecto bueno que quieras hacer va a ser intimidante.
Yo tuve que sacar de mi vocabulario esa palabra "miedo" porque antes me preguntaban: "Mire pastor, ¿no quieres que hagamos un punto en Villanueva?" Ah, me da miedo. Hasta que entendí y saqué de mi vocabulario esa palabra. Y es por eso que ahora digo: "Vamos a orar y si Dios quiere, a pesar de que se mide difícil, lo vamos a hacer porque Dios está con nosotros."
Y eso te lo invito a que tú lo apliques en todos los aspectos de tu vida. No tomes decisiones asesorado por el temor. Toma las decisiones que Dios te manda hacer, y vas a ver entonces milagros.
Pablo, estando en prisión, escribió a la iglesia de los filipenses y les dijo:
"Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que, o sea, que vaya a veros o esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio y en nada intimidados por los que se oponen." (Filipenses 1:27-28)
Pablo estando en prisión les dice a los filipenses: "Si salgo, quiero ir a verlos. Que estén firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio y en nada intimidados. Aunque no salga de prisión, que me vengan esas noticias."
Nosotros necesitamos decir: "No me dejo intimidar por el enemigo."
Algo que vemos en Nehemías es que él se volcó a que esto pasara. Una ilusión es que todos los que estamos en Iglesia Vida Real tengamos ese mismo espíritu de Nehemías, que digamos: "Amo al Señor y quiero ver lo mejor en su casa."
Nehemías no solo reconstruyó el muro, no solo hizo una reforma social, sino que también reinstauró la adoración en Jerusalén.
"Aquel día fueron designados hombres a cargo de las cámaras destinadas a almacenes de las contribuciones, de las primicias y los diezmos, para que de los campos de las ciudades recogieran en ellas las porciones dispuestas por la ley para los sacerdotes y levitas. Pues Judá se regocijaba por los sacerdotes y los levitas que servían. Ellos ministraban en la adoración de su Dios y en el ministerio de la purificación junto con los cantores y los porteros." (Nehemías 12:44-45)
Nehemías reinstaura la adoración y le dice al pueblo: "Traigan sus diezmos porque estos levitas tienen que estar aquí adorando al Señor."
¿Quiénes han experimentado que cuando estamos en la adoración Dios hace milagros? Cuando estamos adorando al Señor viene la presencia del Señor.
Satanás odia eso. Por eso, de cuando en cuando aparece algún Sambalat en las redes sociales diciendo: "El diezmo no es bíblico. No, no lleve sus diezmos. El pastor lo está robando." Tristemente ha habido malos líderes, lo reconozco.
¿Sabes qué sucedió aquí? Nehemías se va a servir a Artajerges. Aproximadamente 10 años después, regresa a Jerusalén y descubre que se ha deteriorado la adoración. ¿Qué ha sucedido? Uno de los opositores se llamaba Tobías emparentó con el sumo sacerdote Eliab y se fue a instalar a la bodega del templo. La inferencia es que se fue a robar todo lo que la gente traía.
Cuando la gente vio que Tobías, aquel enemigo del pueblo, vivía en la bodega del templo, dejó de traer los diezmos. ¿Qué pasó? Los levitas tuvieron que ir a sembrar para comer y se vino abajo la adoración.
"También descubrí que las porciones de los levitas no se les habían dado porque los levitas y los cantores que hacían el servicio se habían ido cada uno a su campo. Por tanto, reprendí a los oficiales y les dije, '¿Por qué está la casa de Dios abandonada?' Entonces reuní a los levitas y los establecí en sus puestos. Entonces todo Judá trajo el diezmo del cereal, del vino nuevo y del aceite a los almacenes." (Nehemías 13:10-12)
Nehemías hace como una comitiva para administrar esos recursos. Dice: "Y puse al frente de los almacenes al sacerdote Celemías, al escriba Sadoc y a Pedaías, uno de los levitas. Además de estos estaban Hanán, hijo de Sakur, hijo de Matanías, porque se les consideraba de confianza y su responsabilidad era repartir las raciones a sus parientes."
Nehemías dice: "Estos diezmos que la gente trae son para que los levitas y los cantores estén adorando al Señor. Entonces, no lo va a manejar una persona, lo van a manejar cuatro personas consideradas dignas de confianza."
Nehemías dice:
"Acuérdate de mí por esto, Dios mío, y no borres las obras de misericordia que he hecho por la casa de mi Dios y sus servicios." (Nehemías 13:14)
Es parte de nuestra responsabilidad cristiana dar respuestas coherentes a un mundo que nos observa en constante escrutinio. Una de las preguntas más frecuentes es: "¿Qué hacen con el dinero que la gente ofrenda en tu iglesia?"
Desde su fundación, en Iglesia Vida Real hemos procurado hacer un uso estratégico de los fondos que se reciben como ofrendas y diezmos, teniendo una junta financiera compuesta en su mayoría por donantes que lo atestigua y supervisa.
Hace unos años recibimos la visita de representantes de SFA, una organización estadounidense que certifica a las organizaciones cristianas sin fines de lucro que deseen dar testimonio de transparencia.
Por tal razón, instituciones como Vida Real, AMG, Casa del Alfarero, Engadi, entre otras, respondieron a esta invitación y así surge CONFIABLE—Concilio de Organizaciones no lucrativas, Financieramente Íntegras, Auditables, Bíblica y Legalmente Establecidas.
El objetivo es que las organizaciones cristianas no lucrativas puedan obtener la certificación de ser una organización confiable.
La certificación es obtenida como resultado de un seguimiento riguroso del cumplimiento de siete estándares de administración responsable:
Los estándares son necesarios porque la confianza no se exige, se gana.
Oremos para que el sello CONFIABLE inspire a muchas organizaciones cristianas a garantizar a los donantes que los ministerios a los que contribuyen utilizan los fondos de manera eficiente y ética.
Hoy quisiera preguntarte: ¿Cómo está tu amor por el Señor?
¿Te importa el nombre del Señor? ¿Te importa lo que a Dios le importa? Y si te importa, te quiero invitar a que te involucres en servir.
Puede ser que tú ya sepas dónde debes servir. Puede ser que tú ya estés sirviendo y has estado un poco desanimado y con esta serie puedas decir: "Sí, voy a seguir sirviendo al Señor."
O puede ser que a raíz de esta serie Dios va a poner en ti una divina insatisfacción y vas a decir: "No puedo ser un turista cristiano en Vida Real. Tengo que involucrarme y servir con todos mis dones y talentos. ¿Por qué? Porque es para el Señor. Porque es nuestro amor para el Señor."
Como Jesús le dijo a Pedro: "¿Me amas?" "Sí, Señor, te amo." Entonces: "Pastorea mis corderos."
Entonces:
Señor, yo quiero ser como Nehemías. ¿Dónde me quieres sirviendo? ¿Qué quieres que haga por ti, Señor? Yo lo quiero hacer con pasión, como lo hizo Nehemías, para tu honra y gloria.
Si aún no has tenido un encuentro verdadero con Jesús, si estás indiferente ante las necesidades, puede ser que lo que necesites sea un verdadero encuentro con Jesús y entender su gracia para tu vida.
Nehemías es tipo de Jesús, porque Nehemías deja el palacio para ir a servir a los necesitados. Y así Jesús dejó su gloria para venir a buscarnos. Nehemías va y limpia el templo. Jesús también limpia el templo.
Cuando tú conoces a Jesús, cuando él es tu Señor, tienes una pasión, un deseo de servirlo—ya sea como biocupacional o como un ministro de tiempo completo.
Una fe que sirve es aquella a través de la cual tú descubres al Señor y cada día amas más al Señor. Esa es una fe que realmente sirve, es una fe que está funcionando.
Hoy vamos a estudiar la vida de Nehemías, un personaje sumamente inspirador. Si tú quieres extractar principios de liderazgo en la escritura, te recomiendo leer todo el libro de Nehemías. Tiene solo 13 capítulos, pero es emocionante. Allí vemos como Nehemías, siendo un copero del rey, se ve inspirado y motivado a ir a ayudar a Jerusalén.
Nehemías era copero del rey Artajerjes. Tenía una posición segura en la capital del reino, una buena remuneración económica. Sin embargo, cuando escuchó las noticias de que la muralla de Jerusalén seguía destruida y sus puertas habían sido quemadas, su corazón fue movido.
La muralla había estado en ruinas durante 141 años desde que fue destruida por orden de Nabucodonosor II en el año 586 antes de Cristo. Nadie se había atrevido a reconstruirla.
Cuando Nehemías recibió las noticias:
"Y me dijeron, el remanente, los que sobrevivieron a la cautividad allá en la provincia están en gran aflicción y oprobio. La muralla de Jerusalén está derribada y sus puertas quemadas a fuego. Cuando oí estas palabras, me senté y lloré. Hice duelo algunos días y estuve ayunando y orando delante del Dios del cielo." (Nehemías 1:3-4)
Nehemías no permaneció indiferente. Se puso a orar durante aproximadamente cuatro meses. Mientras tanto, Dios estaba trabajando en el corazón del rey.
Un día, el rey notó que Nehemías estaba triste y le preguntó qué le pasaba. Nehemías le contó la verdad: que la ciudad de sus padres estaba muy mal, que los muros estaban derribados. Entonces le pidió al rey permiso para ir a reconstruirla.
"Entonces el rey me dijo, '¿Qué es lo que pides?' Así que oré al Dios del cielo y respondí al rey, si le place al rey y si tu siervo ha hallado gracia delante de usted, envíeme a Judá a la ciudad de los de los sepulcros de mis padres para que yo la reedifique." (Nehemías 2:4-5)
El rey no solo le dio permiso, sino que le dio cartas de autoridad, recursos y protección para realizar la obra.
Cuando Nehemías llegó a Jerusalén, evaluó la situación. Vio piedras caídas, puertas destruidas, una ciudad marcada por años de abandono. Pero donde otros veían solamente ruinas, Nehemías vio una oportunidad.
Reunió al pueblo y los animó a levantarse. La estrategia fue genial: a cada familia le asignó edificar el muro que estaba frente a su casa.
"Entonces reuní a los nobles y a los oficiales del pueblo y los invité a servir juntos y les dije, 'Reconstruyamos los muros.'" (Nehemías 2:17-18)
Sacerdotes, comerciantes, artesanos, gobernantes, padres, hijos—todos comenzaron a trabajar juntos. Cada familia asumió una parte. Algunos repararon puertas, otros levantaron torres. Piedra tras piedra, sección tras sección, el milagro empezó a gestarse a través de la participación colectiva.
Lo extraordinario sucedió: la muralla que había permanecido en ruinas durante 141 años fue reconstruida en solamente 52 días. Cuando todos esos pequeños esfuerzos se unieron, apareció nuevamente una muralla que protegía la ciudad.
Pero la oposición llegó. Sambalat, Tobías y otros enemigos se burlaron de ellos, los amenazaron e intentaron detener la obra. Estos opositores empezaron a regar rumores, publicaban en sus redes sociales amenazas: "Les vamos a caer, los vamos a atacar. Cuando menos sientan, les vamos a ir a atacar."
El pueblo se desanimó y se cansó.
"Cuando vi su temor, me levanté y dije a los nobles, a los oficiales y al resto del pueblo, no les tengan miedo. Acuérdense del Señor que es grande y temible y luchen por sus hermanos, sus hijos, sus hijas, sus mujeres y sus casas." (Nehemías 4:14)
Nehemías hizo algo extraordinario. En lugar de rendirse, armó a todo el pueblo. Les dijo: "Bueno, señores, estamos en peligro. Todos ahora vamos a edificar con una espada en el cinto y con una trompeta cerca. Y si alguien sufre un ataque, suena la trompeta y llegamos todos a pelear."
Nehemías no se intimidó por la oposición. Entendía que cuando tú te dispongas a servir a Dios, el enemigo se va a oponer. Satanás odia cuando la gente se compromete a hacer algo bueno para Dios.
Yo quisiera invitarte a que medites por qué es importante el servicio en la vida del cristiano, si ya somos salvos. El servicio va a mostrar cuánto amamos al Señor. Por eso hoy decimos: Si amo, sirvo.
Recuerden cuando Jesús encuentra a Pedro después de que lo ha negado. Jesús le pregunta: "¿Pedro, ¿me amas?" Y Pedro responde: "Sí, Señor." Entonces Jesús le dice: "Pastorea mis corderos."
Mostramos el amor que tenemos al Señor cuando nos importan sus cosas.
David es un tremendo ejemplo. Cuando era un muchacho de unos 15 o 16 años y vio al gigante Goliat, preguntó: "¿Quién es ese filisteo incircunciso, pagano, que se atreva a desafiar al ejército de Dios?" El amor por el nombre de Dios motivó a David a ser un vencegigantes.
Ahora vemos a Nehemías. Él tenía su vida resuelta. Trabajaba para el rey, era parte del equipo de seguridad del rey Artajerjes. Seguramente tenía muy buena remuneración económica. Además de eso, estaba en la capital del reino. Pero Nehemías no se quedó satisfecho. Tenía un amor por el nombre del Señor que lo motivó a dejar ese buen trabajo para ir a hacer algo en lo cual no era experto—dirigir un país, reconstruir unos muros.
Nehemías se hizo famoso en el reino de Dios, no por su trabajo de copero del rey, no por ser un buen bartender, sino por ser un voluntario en la obra del Señor.
Cuando Nehemías preguntó: "¿Cómo está Jerusalén? ¿Cómo va el proyecto de repoblar Jerusalén?", sus hermanos le dieron malas noticias sobre la aflicción, el oprobio y la destrucción.
Hay tres maneras o motivaciones para servir:
Ese es el nivel más alto en cuanto a servicio.
Un teólogo guatemalteco nos dice: "El servicio es tanto vertical como horizontal—hacia Dios, honrándolo en todo y hacia el prójimo. Si servimos a Dios, indefectiblemente le serviremos al hombre. Y si le servimos al hombre, demostraremos que servimos a Dios."
Cuando tú sirves, estás manifestando que tienes un tremendo amor por Dios. Y lo contrario sería también cierto: si no sirves, podría ser que eso denota que no te importan las cosas de Dios.
Como pastor de la iglesia, quiero invitarte a que cultives ese amor por Dios. Antes de empezar en Iglesia Vida Real, el Señor me dio eso en una palabra profética. Me dijo: "Te voy a levantar para que siembres mi amor de manera profunda en los corazones."
Quiero que en Iglesia Vida Real todos estemos sirviendo—no para ganarnos la salvación, sino porque amamos a Dios, porque nos importan las cosas de Dios. Un verdadero hombre de Dios, una verdadera mujer de Dios, no puede permanecer indiferente ante las necesidades.
Dios te va a inquietar. Te quiero invitar a que ores y le preguntes: "Señor, ¿cuál es la divina insatisfacción que estás poniendo en mi corazón? ¿A qué me estás llamando?" Porque hay algo a lo cual Dios te está inquietando, en lo cual te tienes que involucrar.
Nehemías pudo haber dicho: "Ay, qué pena lo que está pasando en Jerusalén. Que Dios haga algo." Pero él decidió hacer algo.
¿Y qué es lo primero que hizo? Se puso a orar. Oró aproximadamente cuatro meses, y mientras él estaba orando, Dios estaba preparando algo.
Tim Keller decía: "La fe sin acción es una fe muerta, pero también la acción sin oración es activismo muerto." No se trata de hacer lo primero que se te ocurre, sino oír qué es lo que Dios te está invitando a hacer.
También dice: "Orar es aceptar que somos y siempre seremos totalmente dependientes de Dios para todo."
Un día Nehemías estaba sirviendo al rey y el rey le dice: "Te veo triste. ¿Qué te pasa?" Eso pudo haber sido un reclamo del rey. Pudo haberlo despedido. Pero no. Dios había estado trabajando en el corazón del rey.
Nehemías le dice: "Le voy a decir la verdad. La ciudad de mis padres está muy mal. Tiene los muros derribados. Eso es lo que me tiene muy acongojado."
"Entonces el rey me dijo, '¿Qué es lo que pides?' Así que oré al Dios del cielo y respondí al rey, si le place al rey y si tu siervo ha hallado gracia delante de usted, envíeme a Judá a la ciudad de los de los sepulcros de mis padres para que yo la reedifique. Entonces el rey me dijo, estando la reina sentada junto a él, '¿Cuánto durará tu viaje y cuándo volverás?' Y le agradó al rey enviarme y yo le di un plazo fijo." (Nehemías 2:4-6)
Nehemías procuró una oportunidad y estaba listo cuando el rey le preguntó: "¿Y qué pides?" Él le dijo: "Quiero permiso laboral, quiero que me den cartas para que me den madera, quiero ir a reconstruir Jerusalén."
En Iglesia Vida Real, en este momento se puede dar toda la adoración que estamos viendo en los puntos en San Cristóbal, en Punto Norte, en Quetzaltenango, en Chiquimula, en Esquintla, en Villanueva, en todos los puntos, gracias a la cantidad de ministros biocupacionales—gente que como Nehemías se dispone parcialmente a servir al Señor.
Si vemos los tres intentos de repoblar Jerusalén: uno fue por Sorobabel, que tenía sangre real. Luego Esdras, que era un sacerdote. Pero Nehemías era un laico. Él no trabajaba de tiempo completo, pero encontró un espacio y le pidió al rey permiso para ir y hacer esta reconstrucción.
Nehemías llega a Jerusalén, hace una evaluación y convoca a los nobles, a los oficiales y al resto del pueblo. Les dice: "Reconstruyamos los muros." Y aquí Nehemías hace una estrategia genial. A cada familia le asignó edificar el muro que estaba frente a su casa, y todas las familias se involucraron.
Si tú estás involucrado en alguno de los ministerios, tú estás reconstruyendo el muro.
¿Qué debe denotar ese servicio? Amor por el Señor. Yo quisiera que hoy te pusieras un termómetro y dijeras: "¿Cómo está mi amor por el Señor? ¿Me importa eso?"
Cuando amamos, estamos dispuestos a hacer cualquier cosa. Nehemías llega a Jerusalén y a pesar de que es un proyecto muy noble, le salen opositores. Aparecen tres líderes de los opositores: Sambalat, Tobías y Jesén el árabe. Estos empiezan a soliviantar al pueblo, a regar rumores con tal de que no siguiera el proyecto.
La muralla fue edificada hasta la mitad porque el pueblo tuvo ánimo, pero después se cansaron. Los opositores empezaron a regar rumores y a publicar en sus redes sociales: "Les vamos a caer, los vamos a atacar. Cuando menos sientan les vamos a ir a atacar." Esto desanimó al pueblo.
Cuando tú te dispongas a servir a Dios, vas a empezar a sentir oposición. Y si empiezas a conectar los puntos, vas a empezar a decir: "Qué raro, cuando quise servir se arruinó algo en la casa, me empezaron problemas en el trabajo."
Eso es lo que el enemigo quiere—que tú concluyas: "Ah, mejor no sirvo porque cuando quiero servir al Señor se me vienen muchos problemas." Esa es la conclusión que el enemigo quiere que saques.
Pero Nehemías nos da ejemplo de qué es lo que hay que hacer. Cuando vio el temor de la gente, se levantó y les dijo: "No les tengan miedo. Acuérdense del Señor que es grande y temible y luchen por sus hermanos, sus hijos, sus hijas, sus mujeres y sus casas."
"Cuando vi su temor, me levanté y dije a los nobles, a los oficiales y al resto del pueblo, no les tengan miedo. Acuérdense del Señor que es grande y temible y luchen por sus hermanos, sus hijos, sus hijas, sus mujeres y sus casas. Sucedió que cuando nuestros enemigos se enteraron que conocíamos sus propósitos y que Dios había desbaratado sus planes, entonces todos nosotros volvimos a la muralla, cada uno a su trabajo." (Nehemías 4:14-15)
En lugar de decir: "Ya vieron que no se puede, yo traté de que hiciéramos algo, pero la gente no quiere," Nehemías armó a todos. Les dijo: "Bueno, señores, estamos en peligro. Todos ahora vamos a edificar con una espada en el cinto y con una trompeta cerca. Y si alguien sufre un ataque, suena la trompeta y llegamos todos a pelear."
Nehemías no se intimidó. Cuando tú intentas hacer algo por Dios, Satanás se va a oponer, y tú tienes que decidir si vas a hacer caso del temor o si vas a seguir adelante por el Señor.
Toda cosa buena que quieras hacer va a ser intimidante. Todo proyecto bueno que quieras hacer va a ser intimidante.
Yo tuve que sacar de mi vocabulario esa palabra "miedo" porque antes me preguntaban: "Mire pastor, ¿no quieres que hagamos un punto en Villanueva?" Ah, me da miedo. Hasta que entendí y saqué de mi vocabulario esa palabra. Y es por eso que ahora digo: "Vamos a orar y si Dios quiere, a pesar de que se mide difícil, lo vamos a hacer porque Dios está con nosotros."
Y eso te lo invito a que tú lo apliques en todos los aspectos de tu vida. No tomes decisiones asesorado por el temor. Toma las decisiones que Dios te manda hacer, y vas a ver entonces milagros.
Pablo, estando en prisión, escribió a la iglesia de los filipenses y les dijo:
"Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que, o sea, que vaya a veros o esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio y en nada intimidados por los que se oponen." (Filipenses 1:27-28)
Pablo estando en prisión les dice a los filipenses: "Si salgo, quiero ir a verlos. Que estén firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio y en nada intimidados. Aunque no salga de prisión, que me vengan esas noticias."
Nosotros necesitamos decir: "No me dejo intimidar por el enemigo."
Algo que vemos en Nehemías es que él se volcó a que esto pasara. Una ilusión es que todos los que estamos en Iglesia Vida Real tengamos ese mismo espíritu de Nehemías, que digamos: "Amo al Señor y quiero ver lo mejor en su casa."
Nehemías no solo reconstruyó el muro, no solo hizo una reforma social, sino que también reinstauró la adoración en Jerusalén.
"Aquel día fueron designados hombres a cargo de las cámaras destinadas a almacenes de las contribuciones, de las primicias y los diezmos, para que de los campos de las ciudades recogieran en ellas las porciones dispuestas por la ley para los sacerdotes y levitas. Pues Judá se regocijaba por los sacerdotes y los levitas que servían. Ellos ministraban en la adoración de su Dios y en el ministerio de la purificación junto con los cantores y los porteros." (Nehemías 12:44-45)
Nehemías reinstaura la adoración y le dice al pueblo: "Traigan sus diezmos porque estos levitas tienen que estar aquí adorando al Señor."
¿Quiénes han experimentado que cuando estamos en la adoración Dios hace milagros? Cuando estamos adorando al Señor viene la presencia del Señor.
Satanás odia eso. Por eso, de cuando en cuando aparece algún Sambalat en las redes sociales diciendo: "El diezmo no es bíblico. No, no lleve sus diezmos. El pastor lo está robando." Tristemente ha habido malos líderes, lo reconozco.
¿Sabes qué sucedió aquí? Nehemías se va a servir a Artajerges. Aproximadamente 10 años después, regresa a Jerusalén y descubre que se ha deteriorado la adoración. ¿Qué ha sucedido? Uno de los opositores se llamaba Tobías emparentó con el sumo sacerdote Eliab y se fue a instalar a la bodega del templo. La inferencia es que se fue a robar todo lo que la gente traía.
Cuando la gente vio que Tobías, aquel enemigo del pueblo, vivía en la bodega del templo, dejó de traer los diezmos. ¿Qué pasó? Los levitas tuvieron que ir a sembrar para comer y se vino abajo la adoración.
"También descubrí que las porciones de los levitas no se les habían dado porque los levitas y los cantores que hacían el servicio se habían ido cada uno a su campo. Por tanto, reprendí a los oficiales y les dije, '¿Por qué está la casa de Dios abandonada?' Entonces reuní a los levitas y los establecí en sus puestos. Entonces todo Judá trajo el diezmo del cereal, del vino nuevo y del aceite a los almacenes." (Nehemías 13:10-12)
Nehemías hace como una comitiva para administrar esos recursos. Dice: "Y puse al frente de los almacenes al sacerdote Celemías, al escriba Sadoc y a Pedaías, uno de los levitas. Además de estos estaban Hanán, hijo de Sakur, hijo de Matanías, porque se les consideraba de confianza y su responsabilidad era repartir las raciones a sus parientes."
Nehemías dice: "Estos diezmos que la gente trae son para que los levitas y los cantores estén adorando al Señor. Entonces, no lo va a manejar una persona, lo van a manejar cuatro personas consideradas dignas de confianza."
Nehemías dice:
"Acuérdate de mí por esto, Dios mío, y no borres las obras de misericordia que he hecho por la casa de mi Dios y sus servicios." (Nehemías 13:14)
Es parte de nuestra responsabilidad cristiana dar respuestas coherentes a un mundo que nos observa en constante escrutinio. Una de las preguntas más frecuentes es: "¿Qué hacen con el dinero que la gente ofrenda en tu iglesia?"
Desde su fundación, en Iglesia Vida Real hemos procurado hacer un uso estratégico de los fondos que se reciben como ofrendas y diezmos, teniendo una junta financiera compuesta en su mayoría por donantes que lo atestigua y supervisa.
Hace unos años recibimos la visita de representantes de SFA, una organización estadounidense que certifica a las organizaciones cristianas sin fines de lucro que deseen dar testimonio de transparencia.
Por tal razón, instituciones como Vida Real, AMG, Casa del Alfarero, Engadi, entre otras, respondieron a esta invitación y así surge CONFIABLE—Concilio de Organizaciones no lucrativas, Financieramente Íntegras, Auditables, Bíblica y Legalmente Establecidas.
El objetivo es que las organizaciones cristianas no lucrativas puedan obtener la certificación de ser una organización confiable.
La certificación es obtenida como resultado de un seguimiento riguroso del cumplimiento de siete estándares de administración responsable:
Los estándares son necesarios porque la confianza no se exige, se gana.
Oremos para que el sello CONFIABLE inspire a muchas organizaciones cristianas a garantizar a los donantes que los ministerios a los que contribuyen utilizan los fondos de manera eficiente y ética.
Hoy quisiera preguntarte: ¿Cómo está tu amor por el Señor?
¿Te importa el nombre del Señor? ¿Te importa lo que a Dios le importa? Y si te importa, te quiero invitar a que te involucres en servir.
Puede ser que tú ya sepas dónde debes servir. Puede ser que tú ya estés sirviendo y has estado un poco desanimado y con esta serie puedas decir: "Sí, voy a seguir sirviendo al Señor."
O puede ser que a raíz de esta serie Dios va a poner en ti una divina insatisfacción y vas a decir: "No puedo ser un turista cristiano en Vida Real. Tengo que involucrarme y servir con todos mis dones y talentos. ¿Por qué? Porque es para el Señor. Porque es nuestro amor para el Señor."
Como Jesús le dijo a Pedro: "¿Me amas?" "Sí, Señor, te amo." Entonces: "Pastorea mis corderos."
Entonces:
Señor, yo quiero ser como Nehemías. ¿Dónde me quieres sirviendo? ¿Qué quieres que haga por ti, Señor? Yo lo quiero hacer con pasión, como lo hizo Nehemías, para tu honra y gloria.
Si aún no has tenido un encuentro verdadero con Jesús, si estás indiferente ante las necesidades, puede ser que lo que necesites sea un verdadero encuentro con Jesús y entender su gracia para tu vida.
Nehemías es tipo de Jesús, porque Nehemías deja el palacio para ir a servir a los necesitados. Y así Jesús dejó su gloria para venir a buscarnos. Nehemías va y limpia el templo. Jesús también limpia el templo.
Cuando tú conoces a Jesús, cuando él es tu Señor, tienes una pasión, un deseo de servirlo—ya sea como biocupacional o como un ministro de tiempo completo.