Su Poder, Su Gloria y Él
- Preacher
- Cash Luna
- Church
- Comunidad Cristiana Agua VivaCharismaticLima, Peru
- Date
- Tuesday 9th June 2026
- Read time
- 16 min
- Language
- Spanish
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Su Poder, Su Gloria y Él
La Búsqueda Verdadera de Dios
Quiero que nos acompañes al Salmo 63. En 1994 fuimos visitados con Sonia por el poder del Espíritu Santo de una manera impresionante. Su presencia fue tan pesada sobre nosotros que nos hundíamos en la cama. Y después de ese día todo cambió.
Cuando empecé a experimentar del Espíritu Santo, toda la onda era hablar en otras lenguas. El que no hablaba en otras lenguas no tenía el Espíritu Santo. Como en todos los moveres hay abusos, entonces oraban por uno para que recibiera el Espíritu Santo y hablara en otras lenguas. Algunos usaban trucos: te ponían manos, te decían, "Repita conmigo, alabanza, alabanza, alabanza." Y uno repetía hasta que la lengua se te trababa, y ya estabas lleno del Espíritu Santo.
Pero eran grandes inútiles que no podíamos con nada después de eso, porque era una imitación de una llenura del Espíritu Santo que no estaba ocurriendo. Me recuerdo muy bien que yo sí tenía un anhelo muy grande de eso. Visité cuántos grupos, cuántas iglesias donde se derramaba el Espíritu Santo. Me recuerdo que llegué a una vigilia de jóvenes y una chica estaba imponiendo manos, pero empujaba a todo el mundo. Cuando llegó conmigo puse un pie detrás y me puse así. Me empujaba y no me caía, y me decía, "¿Por qué resistes al Espíritu Santo?" Le dije yo, "Estoy recibiendo a ti, le dije. ¿Cuál es tu necedad que me tenga que caer?"
Hay de todo en la viña del Señor. Pero la pregunta es si empezó ahí o realmente empezó antes. Quizás empezó cuando con hambre y sed de Dios uno clama a él, uno busca su presencia. Yo me recuerdo que literalmente dejaba en el piso pequeñas pozas de lágrimas de estarle pidiendo a Dios una gota de unción.
Decía, "Señor, con una gota de unción puedo hacer mucho." Le dije, "Si no me das unción, la verdad yo tengo la capacidad de ir a dar clases a cualquier universidad de lo que quieran, administración finanzas, ingeniería lo que usted pida. Pero para eso no necesito unción, solo conocimiento. Pero para el ministerio o hay unción o solo vamos a tener buenos conferencistas. Y nosotros queremos la manifestación de Dios en nuestras vidas y en las iglesias."
El Ungido y lo que lo Hace Ungido
Estuve meditando en que el nombre de Jesús fue llamado Jesús, que es el Salvador, pero él fue Jesús Cristo, el ungido. La pregunta es si vamos a ser nosotros ungidos.
¿Qué hizo que Jesús llegara a ser Jesús? No fue la unción. Cuando lo ungieron ya era sabio. Cuando lo ungieron ya era humilde. Cuando lo ungieron ya tenía carácter. Cuando lo ungieron tenía visión. Cuando lo ungieron ya tenía propósito. Cuando lo ungieron sabía su destino.
Entonces si vas a ser ungido, pues él pone la unción. Pero tú tienes que poner la persona porque somos colaboradores con Dios. Él pone una cosa, pero él te dice, "¿Qué vas a poner tú? Yo te doy la unción, pero ¿qué vas a poner tú para que yo lo unja?"
No hay peor cosa que un necio ungido, que piensa que con la unción se le va a quitar la necedad. Y no funciona así esta onda.
El Hambre y la Sed de Dios
Dios, Dios mío, eres tú. De madrugada te buscaré. Mi alma tiene sed de ti. Mi carne te anhela. (Salmo 63:1)
David dijo, "Te buscaré." Y luego dice, "Mi alma tiene sed de ti. Mi carne te anhela." Son dos cosas diferentes. Lo que quiero decir es que Dios llena nuestro corazón, nuestra alma, pero toca nuestro cuerpo.
¿Qué vivía David como para decir, "Mi carne te anhela? No solo mi alma, no solo el conjunto de emociones que llevo adentro, todo mi ser te anhela de cabeza a los pies."
Jesús no nos sanó, no nos salvó con su espíritu. Jesús nos sanó con su cuerpo. Hoy están acá. Para aquellos que son mega espirituales, les quiero decir que la salvación la hizo Jesús por medio de algo material que fue su cuerpo.
La unción no la llevamos por dentro. La unción es algo que está encima de ti. La unción es como tu traje, es una investidura, la llevas puesta. Por eso si te tocan, tocan lo que llevas encima, que es el Espíritu Santo, la unción.
Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela en tierra seca y árida, donde no hay agua.
¿Quién no tiene sed en medio de una sequía? Pero, ¿qué sequía hay aquí? Una cosa es tener hambre. Cuando uno tiene hambre, el frijol uno se lo come frío. Pero cuando vives bien, llegas a un restaurante, te sirven unas gambas gigantes, jumbo, una langosta. Eso no es hambre, eso es ser melindroso.
Creo que estamos viviendo una época de tanta agua y tanta presencia de Dios que nos estamos volviendo melindrosos, melindrosos espirituales. Y te digo esto, si yo me paro aquí a predicarte a Juan 3:16, muchos dirían, "Uy, no, es muy sencillo, es muy light. Quiero algo más profundo." El que tiene hambre se quiere comer todo, no quiere dejar caer una palabra al suelo. Pero el melindroso dice, "Eso ya lo oí."
La hambre biológica y la espiritual actúan a la inversa. La biológica cuando comes se quita. La espiritual cuando comes se incrementa. ¿Por qué has perdido el hambre y la sed? Porque has dejado de comer palabra por melindroso.
David, el rey, el que derrotó a Goliat, el cantor de Israel, más allá de ser cantor y ser un campeón, era un hambriento y sediento de Dios. Él rogaba tanto por la presencia de él que después de haber pecado le pide, límpiame con isopo, hazme blanco más que la nieve. Y luego le dice, "Y no quites de mí tu Santo Espíritu, no lo vayas a quitar, por favor, me muero." Y luego dice, "Para ver tu poder y tu gloria."
Poder, Gloria y Su Persona
Diga conmigo fuerte, "Poder y gloria."
A este mensaje le titulé Su Poder, Su Gloria y Su Persona. David dijo, "Quiero ver tu gloria y tu poder, así como te he visto a ti."
¿A quién vio primero? ¿A la gloria, al poder o a Dios? De nuevo, ¿dónde estaba la importancia de David? ¿En la gloria, el poder o en la persona?
La gloria de Dios es hermosa, atractiva y atrayente. De hecho, todos nacimos por la ley de la atracción. Cuando Dios derrama su presencia y su gloria, está usando la ley de la atracción. Una zarza hablando. Un fuego se le sale voz. Fue cautivado Moisés, pero acto seguido Moisés no agarró la zarza y se fue a hablar de la zarza. Se fue a hablar del Dios de la zarza.
En esa trayectoria nosotros nos podemos perder muy sutilmente, poniendo más nuestra mirada en la gloria y su poder que en el Dios de esa gloria y ese poder. Vos no te relacionás con la gloria ni con el poder, te relacionás con la persona.
Y muchos han venido a lo largo de la administración perdiendo su relación con su persona, enfatizando más su gloria y su poder. Pero, ¿cómo cierro esto? Haciendo que tu mirada se ponga en el único digno de ser visto, nuestro Señor, su presencia y el Espíritu Santo como persona.
Por eso en mi libro "En honor al Espíritu Santo" fui claro: no es algo, es alguien. El Espíritu Santo es una persona que habla, que escucha, que siente, que guía, que se entristece, se goza y aún se enfada. Eso es el Espíritu Santo.
David decía, "Quiero ver tu gloria y tu poder, pero como te he visto a ti, como te he visto a ti, te he visto a ti." Por interés en ti, de nuevo, por interés en ti, quiero ver tu gloria y tu poder.
Muchas veces en esta vida donde tropezamos, tratamos de renovar nuestros votos con el Señor, pero por los beneficios que nos trae y no por el mismo Señor. ¿Quiere que lo repita? Muchas veces en este camino donde todos tropezamos o hemos tropezado, queremos renovar nuestro voto con el Señor por los beneficios, más no por él.
¿Me pego más a Dios porque me interesa que la iglesia crezca o por el mismo Dios? ¿Me pego más a Dios para que él se manifieste y tenga más invitaciones o por amor a Dios? Lo hacemos por protagonismo. En esta carrera ministerial, pronto la persona siente que no está, porque no me invitan, no me llaman a predicar, no me llenan un estadio. ¿Qué pasó? ¿Nos está usando Dios o lo estamos usando nosotros a él?
La Lección de Elías y Eliseo
Mira lo que dice acá en Segunda de Reyes 2. Aconteció que cuando quiso Jehová alzar a Elías en un torbellino al cielo, Elías venía con Eliseo.
Y dijo Elías a Eliseo, "Quédate ahora aquí, porque Jehová me ha enviado a Betel." Y Eliseo dijo, "Vive Jehová y vive tu alma, que no te dejaré."
Y Elías le volvió a decir, "Eliseo, quédate aquí ahora, porque Jehová me ha enviado a Jericó." Y él le dijo, "Vive Jehová y vive tu alma, que no te dejaré."
Y Elías le dijo, "Te ruego que te quedes aquí porque Jehová me ha enviado al Jordán." Y él dijo, "Vive Jehová y vive tu alma, que no te dejaré."
Este Eliseo era terco. Se llama Santa Terquedad. Fueron pues ambos. Ambos. ¿Con quién caminas tú?
Para una doble porción de alguien se requiere un Eliseo, no cualquiera. Andamos pidiendo dobles porciones sin ni siquiera parecernos a Eliseo. Es que nos encanta la bendición, pero no el precio. Hay gente que me dice, "Pastor, deme unción." ¿Y con qué me quedo yo si te la doy? No te lo voy a dar. Puedo orar para que tengas la tuya. Y hay una diseñada a tu tamaño, a tu temperamento y a tu carácter.
Cuando habían pasado Elías dijo a Eliseo, pide lo que quieras que haga por ti.
Eso no lo dice alguien a cualquier persona. Elías no andaba de oferta en barato y en descuento. Se lo dijo a Eliseo.
A Eliseo, ojo, ministros y pastores, no le digas a cualquiera, querés de lo que tengo o qué querés que yo te haga, porque aquí la cosa era muy delicada. Había que tener un Eliseo para que un Elías hiciera lo que hizo. Un hombre que cuando lo encontró, lo encontró jalando varias yuntas de bueyes trabajando. Un hombre que cuando le dijo, "Me voy a Betel", él dijo, "No te dejo."
Entonces viene él, lo prueba y le dice, "¿Qué querés?" Y él dice, "Te ruego que una doble porción de tu espíritu."
Y él le dijo, "Cosa fácil, cosa difícil has pedido. Si me vieres cuando me fuere quitado de ti, te será hecho así. Más si no, no."
Y aconteció que yendo ellos y hablando, "He aquí un carro de fuego, con caballos de fuego. Apartó a los dos y Elías subió al cielo en un torbellino.
Ahora bien. Viéndolo Eliseo clamaba, "¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de caballo!" Y nunca más lo vio, y tomando sus vestidos, lo rompió en dos partes. Alzó luego el manto de Elías, que se había caído, y volvió y se paró en la orilla del Jordán. Y tomando el manto de Elías, que se había caído, golpeó las aguas y dijo, "¿Dónde está Jehová, el Dios de Elías?"
Y así que hubo golpeado, las aguas se apartaron al uno y al otro lado, y pasó Eliseo.
La Pregunta Crucial
Ahora te voy a hacer una pregunta. El fuego que estaba en medio de Elías y Eliseo, ¿venía del infierno o del cielo? ¿Era del o de Dios?
Decme qué más sobrenatural que aparezcan carros, el carro de fuego con caballos de fuego, se monte un profeta que no vio la muerte y sea llevado al cielo en un torbellino. ¿Qué otra manifestación podríamos pedir de la gloria de Dios superior a esa?
Mira nuestros antepasados. Moisés abrió el Mar Rojo con una vara. Josué derribó a Jericó dándole vueltas. Elías hizo bajar fuego del cielo. Josué paró el sol.
Todo lo glorioso que estamos viendo viene de Dios. Pero por el amor de Dios, ubiquémonos un poco nosotros los mortales, porque aquellos mortales paraban el sol y el tiempo, abrían mares, hacían bajar fuego del cielo.
Hoy en día vemos su manifestación y caminamos como que fuéramos superior a Moisés, superior a Elías, superior a Eliseo. ¿Cómo cierro esto? Ubicándonos. Ubiquémonos.
La Distracción del Fuego
En la ley de la atracción existe la distracción. ¿Cómo así? Si se llega a distraer por el fuego, Eliseo no le dejan el manto. Lo que le dijo es, "Si me podés seguir viendo siempre, a pesar de todo, yo te doy el manto."
Pero si te interesa el carro de fuego y el fuego, no hay manto. Look at me. Jesús te está diciendo, "Look at me." Poní aquí tu mirada, te dice Jesús.
En la mañana, en la madrugada, me lleva el Señor aquel día en que multiplicó los panes y los peces y cruzó del otro lado del lago. Y la multitud lo siguió. Y cuando llegó le dijo, "Ustedes me han seguido porque se hartaron. Se hartaron con el milagro que hice, ¿verdad?
Más yo les digo que trabajen por el pan de vida eterna que el Hijo del Hombre les quiere dar. Te podés quedar con la multiplicación de los panes o con el que los multiplicó. ¿Te quedas con el fuego del carro o con el manto que te dejaron?
Eliseo era tan humilde que no solo le vio cada milagro a Elías, sino que además de eso tuvo la fe para hacer cosas más grandes que Elías, el doble que Elías. Pero siempre imitó a Elías.
Elías resucitó una persona acostada sobre la persona. ¿Y qué hizo Eliseo cuando se murió aquella niña? Se fue a acostar igual. Él era tan humilde que no le importaba imitar a alguien.
El Verdadero Propósito de la Unción
El manto que Dios te ha dado, no es para construir una nueva denominación, ni para dividir iglesias, ni para traer gente de otras iglesias. El manto que Dios te dio lo dejó para que martilles y abrace el camino a las nuevas generaciones, a las nuevas personas, a los que vienen contigo, a los que jalan yuntas de bueyes, a los que trabajan sin cesar, a los que te dicen, "No te dejo por nada de este mundo."
Pero no podemos, y perdóname, el manto no lo dejó ni siquiera para crear movimientos. El manto Dios lo dejó para abrir camino a las demás personas. Esa unción que Dios te ha dado es para liberar a los cautivos, para sanar al enfermo, para tener misericordia de ellos, no para valerte de ellos.
Las Dos Preguntas
Los demás dijeron, "¿Dónde está Elías?" Y por eso comencé a decir, "Gracias por el cariño, pero realmente yo sé que al que aman es al Espíritu Santo, porque no es Cash, no es Sergio, no es Doctor Bill, no es Emanuel, no es Rodrigo, no es Juan Diego, es el Dios nuestro."
En ese camino de ministerio que tenemos y les espera algunos: No te alimentes de lo que es tóxico. No te alimentés de logros ni de aplausos. No te alimentés de llenas ni de números. Que te alimente Dios y su presencia. Que tu hambre por Dios sea superior a tu hambre de resultados.
Es mejor dos cánticos en lo privado de tu habitación, que una hora en público saltando por pasarla.
Caminamos ungidos con corazones amargados, sin perdonar lo que dijeron de nosotros o nos hicieron.
Es cuando apartamos nuestra mirada de él y la ponemos en el fuego, en el carro, en la nube, en el lugar de aquel que habita en la nube.
La Manifestación en la Cruz
Cuando Jesús muere en la cruz, en la cruz del Calvario Jesús muere y cuando muere hay un gran terremoto y los muertos se levantan, van y platican hasta con su familia. Decirme qué otra manifestación podemos pedir que tus parientes aparezcan. Pero y si vos habías muerto, sí, pero aquí estoy. Te traigo un mensaje de más allá.
Pero espérame. Los centuriones romanos. No se pusieron a hablar del terremoto ni de los muertos resucitados. Ellos fueron los que dijeron, "Verdaderamente este era hijo de Dios."
Un gran terremoto, y que los muertos resuciten. ¿Qué más atracción podés pedir para que la gente corra a Jesús?
Pero cuando la atracción que él nos da para que vengan se convierten en nuestra distracción para perder nuestra mirada de él, entonces nos estamos perdiendo.
No sabes lo que me costó predicar este mensaje, porque no te quiero desanimar. Yo soy una persona que busco la unción, que busco la manifestación. Salgo de aquí a las noches de gloria de México a ver su gloria, su poder y sus sanidades. Pero si algo te puedo decir yo a lo largo de la vida y de los años, es que nada de lo que Dios manifieste para atraer te debe distraer de él.
El Día de Pentecostés
Y por último, el día de Pentecostés. Pentecostés no significa derramamiento del Espíritu Santo. Pentecostés es el día de las primicias, de la cosecha, de la prosperidad económica del pueblo de Israel.
Están en el aposento, están orando, se derrama el Espíritu Santo. Un estruendo se escuchó. Un viento recio entró. Fuego se apareció en la cabeza de la gente. Unos se asombraron, otros se confundieron, otros se burlaron y unos fueron llenos.
Pero cuando se levanta Pedro a explicar el mensaje, solo dice, "Por favor, no piensen que estos están borrachos. Esto es lo dicho por el profeta Joel." Se va toda la profecía de la palabra de Dios.
No se quedó en ya hablaste tus lenguas. Ese no fue el énfasis de Pedro. Él no dijo, "¿Cuántos de ustedes no tienen fuego sobre la cabeza?" No se paró sentado el apóstol y dijo, "Esto es lo dicho por el profeta Joel. En los postreros días dice Dios, derramaré mi espíritu sobre toda carne." Y se tiró un mensajón y 3,000 recibieron a Jesús.
Y cuando recibieron a Jesús, ¿no les dijeron, "Ya hablan en lenguas?" El mensaje que llevaron a los gentiles, Pedro de Cornelio, no fue y hablaron en lenguas. De hecho, Pedro ni siquiera quería poner las manos sobre él porque era gentil. El espíritu se derramó sin pedirle permiso a Pedro.
A lo largo de 30 y pico de años de ministrar, te puedo testificar que tanta gente se perdió entre las señales y pocos conservaron su mirada en el Espíritu Santo.
La Elección Final
Vos decidís cuál de los dos vas a ser. Al final de los tiempos, al final de tu vida, ¿cómo queres terminar?
Las profecías van a cesar. Las lenguas van a cesar. Lo que hoy ves no lo vas a ver. Y vas a vivir un gran vacío porque no miras una manifestación o vas a ser feliz porque te quedaste con él.
No van a haber más conciertos, las invitaciones se van a acabar y vamos a quedar como Jacobo, que es la muerte que yo deseo tener. Dice que se puso de pie, se apoyó en su bordón, adoró a Dios y se fue. No hubo más Betel, no hubo más escalera con ángeles subiendo y bajando.
A veces el camino de nosotros está lleno de heridas. No hay hombre y mujer de Dios con trayectoria que no camine con cicatrices de las peleas que un día tuvo que pelear.
Los templos que construimos vivirán más que nosotros. Se quedarán acá. Tú ya no estarás en él.
Quiero ver tu gloria como disfruto tu presencia. Quiero ver tu poder como disfruto tu presencia.
Levanta tus manos al cielo, cierra tus ojos por un momento. Adoremos para cerrar esto. Que el Espíritu te llene. Levanta tus manos y que el Espíritu Santo te llene. Déjate llenar por él y su presencia.
Lo que él traiga está bien. Lo que él nos quiera dar está bien. Bebé de él. Bebé del vino nuevo que tiene para tu vida. Deja que ese aceite aparezca en tu cuerpo. Deja que la gloria de Dios se manifieste.
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