El Movimiento del Espíritu Santo y la Profecía para Latinoamérica
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Aleluya. Yo siento en mi espíritu que esta será una tarde donde lo que tú cargas y todavía no sabes que cargas se te va a activar aquí. Esta es la tarde de su activación.
Dios me dijo: "Comienza a mirar, búscalo, búscalo, búscalo." Y buscar a quién. Dios siempre busca. La Biblia dice: "Busqué un hombre que se pusiera en la brecha." Los verdaderos adoradores, los padres lo andan buscando. Un día Dios miró y creo que Gabriel dijo, "¿Lo está buscando?" No, ya encontré. ¿Qué encontró? Un hombre según mi corazón.
Muchos de ustedes están aquí quiebrados, rotos. Otros están aquí y dicen, "Yo no sé cómo vencí para estar aquí, pero aquí estoy." Dile a tu vecino: "Este soy yo. No sé cómo estoy, pero estoy."
Alguno de ustedes la vida lo partió, lo quebró, pero te quiero decir que usted está en el lugar correcto. Estoy en el lugar correcto. Recuerdo a mi amigo pastor Sergio. Un día el carro se quebró. ¿Y saben dónde llevé el carro para que se lo arregle? Al taller. En el taller lo que está roto se arregla. Así es aquí. Estás en el taller profético y en el taller hay cosas que se arreglan.
Vas a salir de aquí estrenando una nueva unción. Dile a tu vecino: "Dame espacio, dame espacio, dame espacio porque voy a salir de aquí estrenando una nueva unción." Hay gente que oró por ese momento, que buscó por ese momento. Hay gente que vino de lejos para estrenar esa nueva unción.
No importa que te miren raro. Si nunca te dijeron loco, hay una parte del evangelio que usted no conoce todavía. Porque el evangelio para los que no creen es locura, pero para los que creen es poder. Poder, poder, poder.
Hay gente que busca la unción, pero hay otros que la unción le buscan a ellos. Y la unción te vino a buscar hoy y déjala que te atrape. No la dejes pasar.
Hace un tiempo atrás yo fui a predicar en un congreso en Dallas, Texas y recuerdo que miré a un hombre y estaba sentado en la tribuna. Los que están sentados en la tribuna tienen posibilidad de recibir algo grande. Yo le señalé y Dios me dijo: "Dile a él que se ponga de pie y hable lo que tú estás viendo."
Yo miré y vi sobre la cabeza de él un portarretratos. Él se paró y dije: "Veo sobre su cabeza un portarretratos." Y Dios me dijo: "Es nuevo, pero también es viejo." Yo pregunté, "¿Por qué es nuevo y viejo?" Dios me dijo: "Es nuevo porque nunca lo usó y es viejo porque compró hace mucho tiempo."
Yo dije: "¿Por qué compró si no uso?" Dios me dijo: "Es que él dijo que ese portarretratos lo iba a inaugurar cuando se casara y tuviera un hijo. Él está casado por varios años, pero no puede tener hijo. Usted dijo que va a estrenar cuando tenga la esposa. El Hijo de Dios te ha dado la esposa, pero tú no tienes hijo."
Dios me dijo: "Dile a él que en el mes de septiembre del próximo año van a hacer un varón y tú le vas a presentar." Yo dije: "Díselo usted porque la voz es tuya, pero la cara es mía." Dios me dijo: "Si fuera tu palabra, preocúpate. Es mi palabra y mi palabra no va a volver."
Prepárate porque el mes de septiembre del próximo año, cuando yo regrese, voy a presentar un varón que va a nacer.
Pasa el tiempo y mi esposa dice: "Mi amor, te toca la agenda en Dallas, Texas." Fue al aeropuerto diciendo: "Si va a cancelar el vuelo, va a haber tormenta." El vuelo llegó a horario. El pastor me espera en la entrada del aeropuerto y dije: "Hace un año estuve acá. ¿Te acuerdas?" Me acuerdo de todo, me dijo.
Fui a la iglesia y cuando subo al púlpito, estaba él, ella y algo envuelto en un paño blanco. No era ni azul ni rosa, era blanco. Yo dije: "¿Es varón o nena?" Me dijo: "Dame el micrófono que yo te digo." Entonces él dice: "Profeta, este mes nació Noa, que es Noé, traducido descanso. Por tu palabra, descansamos en Dios."
Cuando levanto el niño para presentar, una anciana grita: "Espere, también. Es que cuando usted le profetizó a ella, yo he creído para mi hija que sea presentado mi nieto también." Otro grita: "Espere. Cuando se le declaró a él, yo he creído para mí, presente el mío."
Fueron cinco niños que fueron consagrados a Dios en aquel día por una palabra. ¿Qué me estás diciendo? Te estoy diciendo que si alguien recibe una palabra y tú le crees, arrebata para ti también.
Dile a tu vecino: "Hazte cargo de lo tuyo, que estoy tan peligroso que llevo lo tuyo y lo mío junto."
Abra su Biblia conmigo. Evangelio según escribió San Lucas, capítulo 1, versículo 13. El ángel dijo a Zacarías:
"No temas, porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan. Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán en su nacimiento."
Versículo 18 dice: "Dijo Zacarías, ¿en qué conoceré esto? Porque yo soy viejo, mi mujer es de edad avanzada."
Versículo 20 dice: "Desde ahora quedarás mudo y no podrás hablar hasta que nazca el niño."
Versículo 22 dice: "Pero cuando salió no podía hablar y comprendiendo que había visto una visión en el santuario, les hablaba por señas."
Caminemos sobre ese texto para una breve enseñanza profética. Jesús cuando habló de Juan, habló de una forma en que a mí me impactó mucho. Él dijo: "De verdad os digo que de los nacidos de mujer no hay uno que sea superior a Juan el Bautista."
Me pareció curioso porque está diciendo que pasó por la tierra Adán, Moisés, Elías, Josué y la cantidad de gente que pasó por la tierra. Jesús dijo: "De todos los que pasaron por la tierra, Juan el Bautista tiene algo en especial."
Comencé a poner atención en la vida de este profeta controversial que a la misma vez nos enseña mucho. Desde su nacimiento hay algo diferente sobre él.
La Biblia dice que Zacarías entra al templo y cuando entra al templo, un ángel le aparece a la derecha del altar. Yo quiero profetizar a alguien que le cree:
Prepárate porque en tu casa usted tendrá experiencias sobrenaturales con Dios. A gente acostumbrada a ver demonios, usted ya no va a ver demonios. Usted va a ver ángeles que suben, ángeles que descienden. Dígale a tu vecino: "Prepárate para tener experiencias sobrenaturales con Dios."
Ese mismo Gabriel que aparece a Zacarías solo aparece cuatro veces en toda la Biblia. Dos veces apareció para Isaías. Una vez para Elisabet y otra vez para María. Dos veces en el Nuevo Testamento, dos veces en el Antiguo Testamento. Porque todo lo que Dios hace lo hace en doble.
La Biblia dice que Dios le dio 10 mandamientos a Moisés. Los 10 entrarían en una sola tabla, cinco de un lado, cinco de otro. Pero Dios los entrega en dos tablas. ¿Por qué? Porque todo lo que sale de la mano de Dios no sale de a uno, sale de a dos. Es por eso que vamos de fe en fe, de gloria en gloria.
Quiero profetizar: la gloria postrera que tú vas a vivir luego de este día será mayor, mayor. Lo que usted vivió estuvo bueno, pero viene un nivel mayor de gloria, de sabiduría, de conocimiento, de finanzas, de revelación, de unción, de fuego, de poder, de gloria.
Zacarías decide abrir la boca y decir: "¿Y cómo será esto si yo soy viejo y mi esposa también?" De la boca de Zacarías salió duda. Entonces Gabriel está diciendo: "El mensaje solo era hasta aquí." Pero por cuanto dudó, ahí va la parte B del versículo.
Quedarás mudo y solo volverá a hablar cuando nazca el niño. Mucho cuidado de que en un ambiente de fe usted hable duda. Cuando usted habla duda en un altar que demanda fe, la palabra que te bendecería termina volviéndose contra ti.
Por lo general, la gente sale de la casa muda, entra al templo y sale hablando. Pero Zacarías entró hablando y salió mudo.
No quedarás ciego, no quedarás sordo. Por algún motivo el cielo no quería a Zacarías hablando mientras el niño Juan estuviera en el vientre. Vientres proféticos no pueden escuchar voces incrédulas.
Le voy a repetir otra vez: Vientres proféticos no pueden escuchar voces incrédulas.
Es aquí que agarro para decirte: vas a salir de aquí con una palabra que te va a pegar al espíritu y usted va a tener que proteger esta palabra de toda incredulidad.
Hay gente acá que va a salir predicando, ungido, profetizando, hablando del espíritu y la gente va a querer decir: "Eso es locura. Deje de sueños, eso es mentira." Pero el Señor te dice: "Proteja, defienda. No permitas que los incrédulos hablen sobre lo que Dios puso en ti."
Yo necesito alguien que se ponga a nivel de defensa y diga: "Yo voy a proteger lo que Dios puso en mí."
Tóquele por lo menos a cinco personas y lo que yo declaré sobre él, yo quiero declarar sobre ti. Entras en un nivel de construcción, de edificación.
Hay gente que está limpiando una casa rentada y todavía no sabe que la va a comprar. Usted está limpiando una casa que no es tuya, como si fuera tuya. El Señor dice: "Te vi limpiando y diciendo, si me da la oportunidad, me la compro. Hecho está."
Zacarías entra al templo hablando y escuchando. Sale mudo. Durante nueve meses Zacarías se comunica por señas, pero nace el niño.
Cuando nace el niño, la gente dice: "Lo vamos a poner de Zacarías como es el papá." Y la mamá dijo: "No, porque el ángel dijo que era Juan."
¿Cómo que dijo que era Juan? Sin nadie en su familia se llama Juan. Preguntémosle a Zacarías. Dice la Biblia que la gente hace señas a Zacarías. El ángel le quitó la voz pero no la audición.
Él escuchaba. Entonces, ¿por qué la gente está haciendo señas? Sencillo: Como el líder se comunica, el pueblo se va a comunicar. Si el líder comunica fe, la iglesia va a comunicar fe. Si el líder comunica milagro, la iglesia comunicará milagros. Si el líder es profeta, la iglesia será profeta.
Dime cómo habla el líder y te voy a decir cómo habla la gente.
Lo que me llama la atención es: el hombre vio, escuchó, habló y dudó. La mujer solo recibió señas y dijo: "Es mío, lo recibo, lo arrebato."
¿Dónde hay una mujer de fe? Levante la mano. Hay gente que necesita ver, hay gente que necesita oír, hay gente que necesita hablar, pero hay un nivel de fe que algunas mujeres cargan que ella no lo vio, ella no habló, ella no tocó, pero vio una pequeña señal y dijo: "Lo recibo, es mío, lo haré."
Con pequeñas señales, Dios hará grandes cosas.
Solo que el hijo le pregunte: "Mamá, ¿qué día es el culto?" Ella dice: "Mañana es profeta." El hijo no va a la iglesia, no quiere nada con Dios, no quiere nada con el evangelio, pero dice: "Mamá, ¿qué día la reunión?" Ella: "Uh, ya te veo predicando."
Esto fue para una madre que está orando: "Dios, sana mi hijo, salva mi hijo, salva mi hijo." Quiero que usted escuche esto:
Tu hijo, tú no lo vas a buscar tirado en la vereda, alcoholizado, drogado, borracho. No lo vas a visitar en la cárcel. Cuando alguien tenga que buscar a tus hijos, búscalo en los próximos congresos, en las próximas iglesias, en la próxima reunión.
Yo te doy oportunidad a que usted diga por lo menos a cinco personas: "Dios no te ha dado hijos para vergüenza." Profetízalo.
Dios no te ha dado hijo para vergüenza. Él no se va a salir con la suya. Usted no sufrió en vano. Usted no dio a luz en vano. Dios bendecirá a tus hijos y a los hijos de tus hijos, de tus hijos, de tus hijos.
Hay madres aquí que lloraron amargamente por lo que pasó en los últimos días. Estas fueron las últimas lágrimas. Por esta causa, mañana tu lágrima se convertirá en rizo de alegría. Si tú lo crees.
Todo lo que yo necesito es una pequeña señal. Una pequeña señal. Yo no necesito grandes señales para creer. Con una pequeña nube de la mano, yo puedo ver una pequeña señal.
Di conmigo: "Dios, dame una pequeña señal."
Juan el Bautista fue a vivir en el desierto. Lucas, capítulo 3, versículo 2 dice: "Siendo sumos sacerdotes..." Espera. Aquí hay algo importante.
Dios dijo a Moisés: "Cuando construyas el tabernáculo, levantarás un sumo sacerdote." Uno. Pero en la época de Jesús, ¿cuántos había? Dos. ¿Por qué? Si Dios dijo que debería ser uno, es porque el nivel de corrupción era tan grande que se metió en el liderazgo.
Cuando asume Roma y va a juzgar a Israel, dijo: "¿Por qué solo hay un sumo?" No, es que Dios dijo así: "Cámbialo, pon dos." Caifás era yerno de Anás. La corrupción fue tan fuerte que se volvió algo más personalísimo que espiritual.
La lógica era: Dios comienza a hablar en el templo por el sumo sacerdote. Pero cuando encontró que había corrupción, hizo lo que yo hice cuando comencé esta prédica. Me imagino a Dios diciendo:
"Por la lógica, yo debería comenzar por el templo y por uno. Voy a romper la lógica y voy a buscar al que no se corrompió todavía."
Él sale buscando, buscando, buscando... y lo encuentra en el desierto. ¿Dónde estaba lo que Dios estaba buscando? En el desierto, no en el templo.
¿Cuántos acá sienten que están en un desierto? Levanta la mano. Estás en el lugar correcto. Estás en el lugar donde la profecía te va a encontrar. Estás en el lugar donde la palabra de Dios te va a alcanzar.
Hay desiertos que te mantienen vivo, te mantienen orando, buscando, ayunando, creyendo, confiando, yendo a la iglesia. Pero hay palacios que al profeta le hacen perder la cabeza porque se encandilan con las luces, se encandilan con el dinero, se encandilan con el nombre.
Dile a tu vecino: "No permita que el desierto usted salga antes del tiempo. No permita que el palacio te haga perder la cabeza."
Cuando el papá de Juan Bautista se enteró que iba a ser papá, ¿qué perdió? Perdió la voz. ¿Y cómo fue conocido Juan el Bautista? Cuando alguien preguntó: "¿Quién eres tú? ¿Eres el Mesías?" Él respondió: "No, yo soy la voz que clama en el desierto."
Lo que Dios le quitó al padre se lo entregó al hijo. Hay gente acá que va a recibir un nivel de impartición apostólica. Hay cosas que Dios le está quitando a alguien para entregárselo a ti, a ti, a ti, a ti.
Ahora estuve orando y preguntando a Dios: "¿Por qué Latam y por qué acá?" Y quiero decirte que usted es parte de una profecía para este tiempo. He dado profecías personales, pero ahora es una profecía para este tiempo, para Latinoamérica.
Juan capítulo 19, versículo 20, la versión Reina Valera 1960 dice:
"Y muchos de los judíos leyeron ese título, porque el lugar donde Jesús estaba crucificado estaba cerca de la ciudad; y estaba escrito en hebreo, en griego y en latín. Y el título estaba escrito en tres idiomas: hebreo, griego y latín."
Pase atención a esto. Cuando se dieron cuenta de lo que estaba escrito, el infierno se le pasó esa profecía. Pilatos quiso cambiar: "Cámbialo y di que él dice ser el rey de los judíos." Y el gobernador dijo: "Lo que escribí, escribí."
¿Cuál profecía se le escapó? Dios se revela como el Dios de los hebreos. Él dice: "Israel es mi pueblo." Luego el evangelio, la palabra de Dios se esparce para Grecia, Europa, Asia, África. De hecho, en Apocalipsis vemos las siete iglesias de Asia, ya había llegado el evangelio.
Luego Roma, latín, y va esparciendo, va esparciendo. De latín curiosamente nace dos fuertes idiomas: el portugués y el español. Cuando salieron de Roma y fueron para España, con el idioma que estaba allí se mezcló el latín y se formó el español. Luego salieron de allí para Portugal, se mezcló y salió el portugués. Por eso tenemos palabras muy parecidas.
¿Y qué tiene que ver con profecía? Acá vamos.
Los primeros a conocer a Dios fueron los hebreos, luego los europeos, los asiáticos. Nosotros fuimos los últimos a conocer acerca del evangelio de Dios. De hecho, fuimos evangelizados por europeos, por escoceses, americanos, ingleses. Pero Jesús fue quien dijo que los últimos serían los primeros.
Llegó su tiempo de provocar un avivamiento.
Es por eso que usted va a China, hay latinos. Va a América, latinos también. Yo estuve en más de 60 países y dónde fui, había mexicano, colombiano, brasileño, guatemalteco, de Chile, todo había en todo lado.
¿Qué es eso? Creo que Dios esparciendo sus brasas vivas para que cuando diga: "Voy a prender la llama del avivamiento," que se levanten los peruanos que están en América, que se levanten los peruanos que están en Europa, que se levanten los argentinos que están. Alguien tiene que entender.
La mayoría de los hijos de los pastores, muchos de los que están aquí están estudiando en ORU. La mayoría de los hijos de los pastores latinos están yendo.
¿Cuántos acá tienen un pariente que vive fuera de Perú, fuera del país? Levanta la mano.
¿Sabe qué es eso? Es Dios poniendo su hijo en una ciudad estratégica, su hija en una ciudad estratégica, su nieto en una ciudad estratégica. Cuando Dios pegue el grito del avivamiento, tu hijo se va a levantar allá, tu nieto se va a levantar allá y usted se va a levantar aquí.
Hay que entender que de este lugar va a provocar Dios un avivamiento a las naciones. Tu hijo no fue a ganar dinero en otro país. Tu nieto no fue a ganar dinero. Fueron para cumplir una profecía.
Aleluya. Yo siento en mi espíritu que esta será una tarde donde lo que tú cargas y todavía no sabes que cargas se te va a activar aquí. Esta es la tarde de su activación.
Dios me dijo: "Comienza a mirar, búscalo, búscalo, búscalo." Y buscar a quién. Dios siempre busca. La Biblia dice: "Busqué un hombre que se pusiera en la brecha." Los verdaderos adoradores, los padres lo andan buscando. Un día Dios miró y creo que Gabriel dijo, "¿Lo está buscando?" No, ya encontré. ¿Qué encontró? Un hombre según mi corazón.
Muchos de ustedes están aquí quiebrados, rotos. Otros están aquí y dicen, "Yo no sé cómo vencí para estar aquí, pero aquí estoy." Dile a tu vecino: "Este soy yo. No sé cómo estoy, pero estoy."
Alguno de ustedes la vida lo partió, lo quebró, pero te quiero decir que usted está en el lugar correcto. Estoy en el lugar correcto. Recuerdo a mi amigo pastor Sergio. Un día el carro se quebró. ¿Y saben dónde llevé el carro para que se lo arregle? Al taller. En el taller lo que está roto se arregla. Así es aquí. Estás en el taller profético y en el taller hay cosas que se arreglan.
Vas a salir de aquí estrenando una nueva unción. Dile a tu vecino: "Dame espacio, dame espacio, dame espacio porque voy a salir de aquí estrenando una nueva unción." Hay gente que oró por ese momento, que buscó por ese momento. Hay gente que vino de lejos para estrenar esa nueva unción.
No importa que te miren raro. Si nunca te dijeron loco, hay una parte del evangelio que usted no conoce todavía. Porque el evangelio para los que no creen es locura, pero para los que creen es poder. Poder, poder, poder.
Hay gente que busca la unción, pero hay otros que la unción le buscan a ellos. Y la unción te vino a buscar hoy y déjala que te atrape. No la dejes pasar.
Hace un tiempo atrás yo fui a predicar en un congreso en Dallas, Texas y recuerdo que miré a un hombre y estaba sentado en la tribuna. Los que están sentados en la tribuna tienen posibilidad de recibir algo grande. Yo le señalé y Dios me dijo: "Dile a él que se ponga de pie y hable lo que tú estás viendo."
Yo miré y vi sobre la cabeza de él un portarretratos. Él se paró y dije: "Veo sobre su cabeza un portarretratos." Y Dios me dijo: "Es nuevo, pero también es viejo." Yo pregunté, "¿Por qué es nuevo y viejo?" Dios me dijo: "Es nuevo porque nunca lo usó y es viejo porque compró hace mucho tiempo."
Yo dije: "¿Por qué compró si no uso?" Dios me dijo: "Es que él dijo que ese portarretratos lo iba a inaugurar cuando se casara y tuviera un hijo. Él está casado por varios años, pero no puede tener hijo. Usted dijo que va a estrenar cuando tenga la esposa. El Hijo de Dios te ha dado la esposa, pero tú no tienes hijo."
Dios me dijo: "Dile a él que en el mes de septiembre del próximo año van a hacer un varón y tú le vas a presentar." Yo dije: "Díselo usted porque la voz es tuya, pero la cara es mía." Dios me dijo: "Si fuera tu palabra, preocúpate. Es mi palabra y mi palabra no va a volver."
Prepárate porque el mes de septiembre del próximo año, cuando yo regrese, voy a presentar un varón que va a nacer.
Pasa el tiempo y mi esposa dice: "Mi amor, te toca la agenda en Dallas, Texas." Fue al aeropuerto diciendo: "Si va a cancelar el vuelo, va a haber tormenta." El vuelo llegó a horario. El pastor me espera en la entrada del aeropuerto y dije: "Hace un año estuve acá. ¿Te acuerdas?" Me acuerdo de todo, me dijo.
Fui a la iglesia y cuando subo al púlpito, estaba él, ella y algo envuelto en un paño blanco. No era ni azul ni rosa, era blanco. Yo dije: "¿Es varón o nena?" Me dijo: "Dame el micrófono que yo te digo." Entonces él dice: "Profeta, este mes nació Noa, que es Noé, traducido descanso. Por tu palabra, descansamos en Dios."
Cuando levanto el niño para presentar, una anciana grita: "Espere, también. Es que cuando usted le profetizó a ella, yo he creído para mi hija que sea presentado mi nieto también." Otro grita: "Espere. Cuando se le declaró a él, yo he creído para mí, presente el mío."
Fueron cinco niños que fueron consagrados a Dios en aquel día por una palabra. ¿Qué me estás diciendo? Te estoy diciendo que si alguien recibe una palabra y tú le crees, arrebata para ti también.
Dile a tu vecino: "Hazte cargo de lo tuyo, que estoy tan peligroso que llevo lo tuyo y lo mío junto."
Abra su Biblia conmigo. Evangelio según escribió San Lucas, capítulo 1, versículo 13. El ángel dijo a Zacarías:
"No temas, porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan. Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán en su nacimiento."
Versículo 18 dice: "Dijo Zacarías, ¿en qué conoceré esto? Porque yo soy viejo, mi mujer es de edad avanzada."
Versículo 20 dice: "Desde ahora quedarás mudo y no podrás hablar hasta que nazca el niño."
Versículo 22 dice: "Pero cuando salió no podía hablar y comprendiendo que había visto una visión en el santuario, les hablaba por señas."
Caminemos sobre ese texto para una breve enseñanza profética. Jesús cuando habló de Juan, habló de una forma en que a mí me impactó mucho. Él dijo: "De verdad os digo que de los nacidos de mujer no hay uno que sea superior a Juan el Bautista."
Me pareció curioso porque está diciendo que pasó por la tierra Adán, Moisés, Elías, Josué y la cantidad de gente que pasó por la tierra. Jesús dijo: "De todos los que pasaron por la tierra, Juan el Bautista tiene algo en especial."
Comencé a poner atención en la vida de este profeta controversial que a la misma vez nos enseña mucho. Desde su nacimiento hay algo diferente sobre él.
La Biblia dice que Zacarías entra al templo y cuando entra al templo, un ángel le aparece a la derecha del altar. Yo quiero profetizar a alguien que le cree:
Prepárate porque en tu casa usted tendrá experiencias sobrenaturales con Dios. A gente acostumbrada a ver demonios, usted ya no va a ver demonios. Usted va a ver ángeles que suben, ángeles que descienden. Dígale a tu vecino: "Prepárate para tener experiencias sobrenaturales con Dios."
Ese mismo Gabriel que aparece a Zacarías solo aparece cuatro veces en toda la Biblia. Dos veces apareció para Isaías. Una vez para Elisabet y otra vez para María. Dos veces en el Nuevo Testamento, dos veces en el Antiguo Testamento. Porque todo lo que Dios hace lo hace en doble.
La Biblia dice que Dios le dio 10 mandamientos a Moisés. Los 10 entrarían en una sola tabla, cinco de un lado, cinco de otro. Pero Dios los entrega en dos tablas. ¿Por qué? Porque todo lo que sale de la mano de Dios no sale de a uno, sale de a dos. Es por eso que vamos de fe en fe, de gloria en gloria.
Quiero profetizar: la gloria postrera que tú vas a vivir luego de este día será mayor, mayor. Lo que usted vivió estuvo bueno, pero viene un nivel mayor de gloria, de sabiduría, de conocimiento, de finanzas, de revelación, de unción, de fuego, de poder, de gloria.
Zacarías decide abrir la boca y decir: "¿Y cómo será esto si yo soy viejo y mi esposa también?" De la boca de Zacarías salió duda. Entonces Gabriel está diciendo: "El mensaje solo era hasta aquí." Pero por cuanto dudó, ahí va la parte B del versículo.
Quedarás mudo y solo volverá a hablar cuando nazca el niño. Mucho cuidado de que en un ambiente de fe usted hable duda. Cuando usted habla duda en un altar que demanda fe, la palabra que te bendecería termina volviéndose contra ti.
Por lo general, la gente sale de la casa muda, entra al templo y sale hablando. Pero Zacarías entró hablando y salió mudo.
No quedarás ciego, no quedarás sordo. Por algún motivo el cielo no quería a Zacarías hablando mientras el niño Juan estuviera en el vientre. Vientres proféticos no pueden escuchar voces incrédulas.
Le voy a repetir otra vez: Vientres proféticos no pueden escuchar voces incrédulas.
Es aquí que agarro para decirte: vas a salir de aquí con una palabra que te va a pegar al espíritu y usted va a tener que proteger esta palabra de toda incredulidad.
Hay gente acá que va a salir predicando, ungido, profetizando, hablando del espíritu y la gente va a querer decir: "Eso es locura. Deje de sueños, eso es mentira." Pero el Señor te dice: "Proteja, defienda. No permitas que los incrédulos hablen sobre lo que Dios puso en ti."
Yo necesito alguien que se ponga a nivel de defensa y diga: "Yo voy a proteger lo que Dios puso en mí."
Tóquele por lo menos a cinco personas y lo que yo declaré sobre él, yo quiero declarar sobre ti. Entras en un nivel de construcción, de edificación.
Hay gente que está limpiando una casa rentada y todavía no sabe que la va a comprar. Usted está limpiando una casa que no es tuya, como si fuera tuya. El Señor dice: "Te vi limpiando y diciendo, si me da la oportunidad, me la compro. Hecho está."
Zacarías entra al templo hablando y escuchando. Sale mudo. Durante nueve meses Zacarías se comunica por señas, pero nace el niño.
Cuando nace el niño, la gente dice: "Lo vamos a poner de Zacarías como es el papá." Y la mamá dijo: "No, porque el ángel dijo que era Juan."
¿Cómo que dijo que era Juan? Sin nadie en su familia se llama Juan. Preguntémosle a Zacarías. Dice la Biblia que la gente hace señas a Zacarías. El ángel le quitó la voz pero no la audición.
Él escuchaba. Entonces, ¿por qué la gente está haciendo señas? Sencillo: Como el líder se comunica, el pueblo se va a comunicar. Si el líder comunica fe, la iglesia va a comunicar fe. Si el líder comunica milagro, la iglesia comunicará milagros. Si el líder es profeta, la iglesia será profeta.
Dime cómo habla el líder y te voy a decir cómo habla la gente.
Lo que me llama la atención es: el hombre vio, escuchó, habló y dudó. La mujer solo recibió señas y dijo: "Es mío, lo recibo, lo arrebato."
¿Dónde hay una mujer de fe? Levante la mano. Hay gente que necesita ver, hay gente que necesita oír, hay gente que necesita hablar, pero hay un nivel de fe que algunas mujeres cargan que ella no lo vio, ella no habló, ella no tocó, pero vio una pequeña señal y dijo: "Lo recibo, es mío, lo haré."
Con pequeñas señales, Dios hará grandes cosas.
Solo que el hijo le pregunte: "Mamá, ¿qué día es el culto?" Ella dice: "Mañana es profeta." El hijo no va a la iglesia, no quiere nada con Dios, no quiere nada con el evangelio, pero dice: "Mamá, ¿qué día la reunión?" Ella: "Uh, ya te veo predicando."
Esto fue para una madre que está orando: "Dios, sana mi hijo, salva mi hijo, salva mi hijo." Quiero que usted escuche esto:
Tu hijo, tú no lo vas a buscar tirado en la vereda, alcoholizado, drogado, borracho. No lo vas a visitar en la cárcel. Cuando alguien tenga que buscar a tus hijos, búscalo en los próximos congresos, en las próximas iglesias, en la próxima reunión.
Yo te doy oportunidad a que usted diga por lo menos a cinco personas: "Dios no te ha dado hijos para vergüenza." Profetízalo.
Dios no te ha dado hijo para vergüenza. Él no se va a salir con la suya. Usted no sufrió en vano. Usted no dio a luz en vano. Dios bendecirá a tus hijos y a los hijos de tus hijos, de tus hijos, de tus hijos.
Hay madres aquí que lloraron amargamente por lo que pasó en los últimos días. Estas fueron las últimas lágrimas. Por esta causa, mañana tu lágrima se convertirá en rizo de alegría. Si tú lo crees.
Todo lo que yo necesito es una pequeña señal. Una pequeña señal. Yo no necesito grandes señales para creer. Con una pequeña nube de la mano, yo puedo ver una pequeña señal.
Di conmigo: "Dios, dame una pequeña señal."
Juan el Bautista fue a vivir en el desierto. Lucas, capítulo 3, versículo 2 dice: "Siendo sumos sacerdotes..." Espera. Aquí hay algo importante.
Dios dijo a Moisés: "Cuando construyas el tabernáculo, levantarás un sumo sacerdote." Uno. Pero en la época de Jesús, ¿cuántos había? Dos. ¿Por qué? Si Dios dijo que debería ser uno, es porque el nivel de corrupción era tan grande que se metió en el liderazgo.
Cuando asume Roma y va a juzgar a Israel, dijo: "¿Por qué solo hay un sumo?" No, es que Dios dijo así: "Cámbialo, pon dos." Caifás era yerno de Anás. La corrupción fue tan fuerte que se volvió algo más personalísimo que espiritual.
La lógica era: Dios comienza a hablar en el templo por el sumo sacerdote. Pero cuando encontró que había corrupción, hizo lo que yo hice cuando comencé esta prédica. Me imagino a Dios diciendo:
"Por la lógica, yo debería comenzar por el templo y por uno. Voy a romper la lógica y voy a buscar al que no se corrompió todavía."
Él sale buscando, buscando, buscando... y lo encuentra en el desierto. ¿Dónde estaba lo que Dios estaba buscando? En el desierto, no en el templo.
¿Cuántos acá sienten que están en un desierto? Levanta la mano. Estás en el lugar correcto. Estás en el lugar donde la profecía te va a encontrar. Estás en el lugar donde la palabra de Dios te va a alcanzar.
Hay desiertos que te mantienen vivo, te mantienen orando, buscando, ayunando, creyendo, confiando, yendo a la iglesia. Pero hay palacios que al profeta le hacen perder la cabeza porque se encandilan con las luces, se encandilan con el dinero, se encandilan con el nombre.
Dile a tu vecino: "No permita que el desierto usted salga antes del tiempo. No permita que el palacio te haga perder la cabeza."
Cuando el papá de Juan Bautista se enteró que iba a ser papá, ¿qué perdió? Perdió la voz. ¿Y cómo fue conocido Juan el Bautista? Cuando alguien preguntó: "¿Quién eres tú? ¿Eres el Mesías?" Él respondió: "No, yo soy la voz que clama en el desierto."
Lo que Dios le quitó al padre se lo entregó al hijo. Hay gente acá que va a recibir un nivel de impartición apostólica. Hay cosas que Dios le está quitando a alguien para entregárselo a ti, a ti, a ti, a ti.
Ahora estuve orando y preguntando a Dios: "¿Por qué Latam y por qué acá?" Y quiero decirte que usted es parte de una profecía para este tiempo. He dado profecías personales, pero ahora es una profecía para este tiempo, para Latinoamérica.
Juan capítulo 19, versículo 20, la versión Reina Valera 1960 dice:
"Y muchos de los judíos leyeron ese título, porque el lugar donde Jesús estaba crucificado estaba cerca de la ciudad; y estaba escrito en hebreo, en griego y en latín. Y el título estaba escrito en tres idiomas: hebreo, griego y latín."
Pase atención a esto. Cuando se dieron cuenta de lo que estaba escrito, el infierno se le pasó esa profecía. Pilatos quiso cambiar: "Cámbialo y di que él dice ser el rey de los judíos." Y el gobernador dijo: "Lo que escribí, escribí."
¿Cuál profecía se le escapó? Dios se revela como el Dios de los hebreos. Él dice: "Israel es mi pueblo." Luego el evangelio, la palabra de Dios se esparce para Grecia, Europa, Asia, África. De hecho, en Apocalipsis vemos las siete iglesias de Asia, ya había llegado el evangelio.
Luego Roma, latín, y va esparciendo, va esparciendo. De latín curiosamente nace dos fuertes idiomas: el portugués y el español. Cuando salieron de Roma y fueron para España, con el idioma que estaba allí se mezcló el latín y se formó el español. Luego salieron de allí para Portugal, se mezcló y salió el portugués. Por eso tenemos palabras muy parecidas.
¿Y qué tiene que ver con profecía? Acá vamos.
Los primeros a conocer a Dios fueron los hebreos, luego los europeos, los asiáticos. Nosotros fuimos los últimos a conocer acerca del evangelio de Dios. De hecho, fuimos evangelizados por europeos, por escoceses, americanos, ingleses. Pero Jesús fue quien dijo que los últimos serían los primeros.
Llegó su tiempo de provocar un avivamiento.
Es por eso que usted va a China, hay latinos. Va a América, latinos también. Yo estuve en más de 60 países y dónde fui, había mexicano, colombiano, brasileño, guatemalteco, de Chile, todo había en todo lado.
¿Qué es eso? Creo que Dios esparciendo sus brasas vivas para que cuando diga: "Voy a prender la llama del avivamiento," que se levanten los peruanos que están en América, que se levanten los peruanos que están en Europa, que se levanten los argentinos que están. Alguien tiene que entender.
La mayoría de los hijos de los pastores, muchos de los que están aquí están estudiando en ORU. La mayoría de los hijos de los pastores latinos están yendo.
¿Cuántos acá tienen un pariente que vive fuera de Perú, fuera del país? Levanta la mano.
¿Sabe qué es eso? Es Dios poniendo su hijo en una ciudad estratégica, su hija en una ciudad estratégica, su nieto en una ciudad estratégica. Cuando Dios pegue el grito del avivamiento, tu hijo se va a levantar allá, tu nieto se va a levantar allá y usted se va a levantar aquí.
Hay que entender que de este lugar va a provocar Dios un avivamiento a las naciones. Tu hijo no fue a ganar dinero en otro país. Tu nieto no fue a ganar dinero. Fueron para cumplir una profecía.