← Back to sermons

Temporadas

Watch on YouTube →
Preacher
Away Leon
Church
Casa de DiosCharismaticFraijanes, Guatemala
Date
Sunday 28th June 2026
Read time
15 min
Language
Spanish

Scriptures

Ecclesiastes 3:1Matthew 16:16-19Matthew 16:13Matthew 6:6Matthew 14:25-31Luke 22:31Luke 22:60-62John 21John 21:1John 21:5-11John 21:15-17

Tags

Categories

Vida cristianaFePropósito

Bible Characters

PeterJesus

Key Takeaways

  • Todas las temporadas de la vida son pasajeras; debemos adaptarnos y continuar nuestro propósito en cada una.
  • Ninguna temporada, por difícil que sea, puede ahogar el propósito que Dios tiene para nosotros.
  • Nuestras emociones pueden decirnos lo contrario a la Palabra, pero el Señor permanece presente aunque las circunstancias hagan ruido.
  • Dios no se cansa de buscarnos; las temporadas pasan, pero Su propósito permanece firme.
  • Debemos recordar toda la palabra que Dios ha hablado, no solo lo malo que hemos vivido.
  • No es el final: el Señor no ha terminado contigo, sino que te está terminando de formar.

Need another language?

Checking translation support for this browser...
In this sermon

Un mensaje sobre las temporadas

Tengo algo importante de parte de Dios que decirles. Es un mensaje que el Señor puso en mi corazón para bendecir tu vida.

Bendigo a Dios por nuestro país, la eterna primavera. Tenemos invierno y verano como ciclos climáticos, pero en otras partes del mundo hay cuatro: también está el otoño y la primavera.

Quiero leerte la definición de una temporada:

Es un periodo de tiempo determinado que tiene días, meses o años, agrupado por una característica común, ya sea un ciclo climático, una etapa de programación de televisión o un ciclo deportivo.

¿Por qué te hablo de esto? Porque la vida está llena de contrastes. Atravesamos montañas y valles, caminamos por muchísimos lugares, vivimos éxitos y a veces fracasos. Ganamos y perdemos. Aunque en algunos lugares el año tiene cuatro estaciones y nosotros tenemos dos, el tiempo sigue avanzando, las temporadas continúan.

Imagínate que el tiempo se detuviera en algún momento y que solo tuviéramos invierno. Mira lo que dice la Palabra:

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.

Y la versión NTV dice:

Hay una temporada para todo, un tiempo para cada actividad debajo del cielo.

¿Y qué si el Señor, a través de las temporadas, nos comunica que hay ciclos y que debemos vivir cada uno de ellos con todos sus detalles?

Ropa para cada temporada

Así como hay ropa específica para cada ocasión —para el otoño, el verano, la primavera y el invierno—, ¿alguna vez has estado en un lugar sin la ropa que necesitas para el momento que estás viviendo?

Yo me recuerdo muy bien de la frase de las madres: "Llévate suéter, mi hijo." Y uno sale y dice: "Pero si hay sol, mamá, estoy sudando." Y lo primero que hacemos es dejarlo y olvidarlo. Pero después nos damos cuenta de que teníamos una profeta en la casa, porque las palabras de esa madre se cumplen.

Hay sabiduría en las palabras de las personas que nos llevan tiempo. Nuestros padres quieren lo mejor para nosotros y muchas veces nos preparan para las temporadas que vamos a vivir. Lo que no quieren es que nos mojemos, porque si nos mojamos nos enfermamos.

El propósito de cada estación

Tal vez en este momento estás atravesando una temporada que no es tan bonita. Posiblemente tus finanzas están mal, tu salud esté mal, tu matrimonio esté pasando por un momento difícil, o las relaciones a tu alrededor. Pero quiero que sepas que Dios está en cada una de ellas.

Y te hago una pregunta: si las estaciones son un recordatorio tangible de las lecciones que Dios nos quiere enseñar, ¿qué deberíamos aprender de cada una? Eso es lo que te quiero guiar por medio de la Palabra del Señor, a través de la vida de Pedro.

La revelación: recompensa a la búsqueda de Dios

Acompáñame a Mateo 16:13. Quiero mostrarte, por medio de la vida de Pedro, todas las temporadas que este hombre atravesó.

Pedro era un personaje que ya empezaba a poner en práctica todo aquello que el Señor le mostraba. ¿Recuerdas el momento cuando los discípulos se acercan a Jesús y le dicen: "Señor, enséñanos a orar"? Y parte de lo que les enseñó fue: "Cada vez que oren, oren así: Padre nuestro que estás en los cielos."

Toda persona que ora recibe respuesta. Bendigo al grupo de intercesión, a las personas que se ponen en la brecha, a los padres que oran por cada uno de nosotros, porque Dios escucha cada una de sus oraciones.

Ahora viene una revelación. Jesús pregunta a sus discípulos:

¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? […] Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

Aquí quiero detenerme. Lo que sucede es que hay una recompensa pública a la oración y a la búsqueda de Dios. Recuerda lo que dice Mateo 6:6: cuando oras, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora al Padre que está en lo secreto, y él te recompensará en público.

Pedro tuvo una revelación en la intimidad, buscando al Señor: "¿A quién estoy siguiendo?" Y de los cielos vino la respuesta. No solo se le contestó una oración; ahora sabía quién era Jesús. Y esa revelación traía bendición.

Un cambio de temporada y de nombre

A causa de esa revelación, viene un cambio de temporada en la vida de este hombre. Jesús determina su llamado:

Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos.

Imagínate a este hombre teniendo esa revelación: "A mí me están entregando las llaves del reino. Yo le oré a Dios, Dios me reveló que él era el Cristo, y ahora hay una recompensa para mí." Esto era parte de la bendición por haber buscado a Dios.

Y encontré que cada vez que Dios cambia de nombre a un personaje en la Biblia, tiene que ver con un cambio de temporada. Este hombre ya no iba a ser llamado Simón, ahora iba a ser llamado Pedro.

Levanta tus manos donde estás y di conmigo: "Señor Jesús, el día de hoy va a venir un cambio de temporada a mi vida." Lo declaro en el nombre de Jesús.

Primera verdad: todas las temporadas son pasajeras

Quiero leerte tres cosas importantes sobre las temporadas, porque sé que todos podemos estar viviendo alguna: pérdidas, un luto, un fracaso, el fin de una relación.

Todas las temporadas en nuestra vida son pasajeras. El invierno no dura todo el año, el verano no dura todo el año. Debemos estar preparados y adaptarnos en cada una de ellas para continuar nuestro propósito.

Vamos a Mateo 14:25, cuando Pedro se topa con el Señor:

Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. […] Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame!

Este personaje está aprendiendo a caminar por fe. Al ver algo sobrenatural, hay un llamado en su corazón: "Este es el Señor al que sigo, y si él puede hacerlo, yo también lo puedo hacer."

La fe en medio de la tormenta

Todo el tiempo que caminamos en fe no quiere decir que las tormentas dejen de rodearnos. El Señor pudo haber calmado los vientos antes. Pudo haber dado una clase de cómo caminar sobre el agua para que fuera fácil. Pero no lo hizo. Lo hizo en medio de un momento difícil.

¿Por qué? Porque ninguna temporada puede ahogar el propósito que tú y yo tenemos. No hay nada que vivamos que nos robe el llamado y lo que Dios está construyendo en nosotros.

Yo no veo al Señor quitándole a Pedro las llaves del reino por haberse hundido. Yo no veo a Jesús diciéndole: "Mejor que lo haga otro, porque alguien más lo puede hacer mejor que vos." Pero eso puede estar en el corazón de una persona que está en una temporada difícil, donde ha visto que todo ha ido mal. Las cosas malas procuran usar nuestras emociones para que no caminemos en la fe del Señor.

Muchas veces conocemos la certeza de la Palabra del Señor, pero nuestras emociones nos dicen lo contrario, y aunque el Señor esté presente, no podemos caminar en el agua. El Señor no desapareció de la escena; se quedó enfrente de Pedro, pero este hombre quiso voltear a ver lo que sucedía alrededor.

En medio de las temporadas donde caminamos por fe, lo importante es mantener nuestro enfoque en el Dios que nos llamó, porque él tiene un propósito y una bendición para nosotros. El Señor no se va de la temporada que tú y yo vivimos. Él sigue estando allí.

Segunda verdad: todas las temporadas tienen un propósito

Mira Lucas 22:31:

Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos. Él le dijo: Señor, dispuesto estoy a ir contigo no solo a la cárcel, sino también a la muerte. Y él le dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces.

Diez versículos más adelante, vemos cómo continúa la historia. Pedro sigue a Jesús de lejos hasta la casa del sumo sacerdote. Una criada lo señala: "También este estaba con él." Pero él lo niega: "Mujer, no lo conozco." Lo niega una segunda y una tercera vez.

Y en seguida, mientras él todavía hablaba, el gallo cantó. Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro […] y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente.

Esta es una de las escenas más difíciles que un discípulo podía vivir. La palabra que Dios puso en su corazón ocurrió, y este hombre se fue amargado y triste.

Di conmigo: todo tiene un propósito.

¿Cómo puede tener propósito el momento en que estoy dejando solo a mi amigo, a mi maestro, a la persona que amo? Eso es lo que las emociones nos dicen cuando nuestras convicciones no están firmes.

Pero esta temporada también tuvo un propósito para este hombre. Estoy convencido de que todo lo que te está sucediendo tiene propósito, no importa si estás en invierno o en verano, no importa la circunstancia. Dios se va a glorificar en todas tus temporadas, y lo vas a ver palpable en cada una de ellas.

Tercera verdad: el tiempo de Dios es perfecto

Juan 21 es uno de los pasajes más hermosos que encuentro en la vida de este hombre.

¿Saben algo que me llama mucho la atención y que más amo de Dios? La paciencia que nos tiene. No todos tenemos el mismo tiempo. Algunos, en pocos años, reciben una revelación; a otros nos cuesta un poquito más.

Pedro había estado pasando un proceso. Podía pensar: "Me dijeron que yo era la roca, que a mí me dieron las llaves del reino, y no veo cerca nada de lo que el Señor dijo de mí. Es más, le fallé. No sé si sigo teniendo la autoridad."

Sé que hay mucha gente a quien la culpa la ha alejado del propósito que Dios tiene para su vida.

Después de esto, Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al mar de Tiberias.

Cuando leo "el Señor se manifestó otra vez", veo que el Señor sigue trabajando con este hombre y no lo va a soltar, porque la palabra que un día puso en su corazón se tiene que cumplir.

La palabra de Dios sobre tu vida

Yo sé que hay palabra de parte de Dios para tu vida, porque no ha sido un hombre quien la puso, sino el mismo Dios, y él no es hombre para mentir. Hay palabras de que tu hijo va a regresar a casa; de que vas a salir adelante; de que serás un hombre que mantendrá su casa y bendecirá su familia. Hay sueños que el Señor despertó en ti. Ya no eres lo que eras antes, pero aún no ves el cumplimiento total, posiblemente porque las temporadas siguen avanzando.

En el relato, los discípulos pescaron toda la noche sin sacar nada. Al amanecer, Jesús se presenta en la playa:

Hijitos, ¿tenéis algo de comer? […] Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces. […] Subió Simón Pedro, y sacó la red a tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y aun siendo tantos, la red no se rompió.

Esta ya era la tercera vez que Jesús se manifestaba a sus discípulos después de resucitar. Dios no se cansa de buscarnos. Las temporadas pasan, pero el propósito permanece.

Recordar toda la palabra, no solo lo malo

El último recuerdo en el corazón de Pedro era el momento más duro con el Señor: la negación. Pero recuerda que el Señor no solo dijo que el gallo cantaría. También dijo: "Yo he rogado por ti, para que tu fe no falte."

¿Por qué de esa parte no nos acordamos? Porque la parte mala es muy difícil de manejar cuando hemos vivido un momento duro.

Mi propio testimonio de restauración

Hablando de eso, muchos saben lo que yo viví. Tuve uno de los momentos más difíciles de mi vida: murió la pastora Pichi. Y cuando el Señor me hablaba de esto, me decía que son temporadas, y que él había preparado el corazón de Pedro para lo que tenía que vivir.

El Señor no le estaba diciendo a Pedro que la negación no iba a ocurrir. No estaba obviando que la temporada tenía que continuar. Pero sí estaba asegurando que había una palabra dentro de su corazón que tenía que florecer. Pedro no se podía quedar en la temporada de haber negado al Señor. Tenía que seguir siendo usado, porque sobre él se iba a fundar la iglesia.

Me recuerdo muy bien de las seis semanas que pasé sentado, lleno de dudas, sin propósito, con dolor, con mucha tristeza, pensando que todo lo que Dios había hablado de mí no iba a suceder. Pero tuve un momento donde vi llegar al Señor a mi vida, a través de mucha gente, de profetas y de mis pastores. No se imaginan el amor de mis pastores para seguir creyendo en mí.

Me recuerdo la plática con mi pastor. Yo llevaba dos semanas de haber pasado por esto, y me dijo: "Al salir de esto, vas a ser un hombre transformado y vas a tener una mente más fuerte."

Yo pensaba: "No sé si voy a seguir, no sé si tengo futuro, no sé si alguien más lo tiene que hacer." Amo escuchar a mis pastores, al pastor Hugo, toda la revelación que tienen. Durante toda esa situación, ellos me acompañaron y predicaron una semana cada uno en Antigua. Yo me sentaba en primera fila, y al verlos predicar pensaba: "Que se quede alguien de ellos y yo me voy." Porque mis emociones me habían cerrado la puerta. Pero el Señor no.

Diseñados para ser resilientes

Hay temporadas en tu vida en las que tenemos la capacidad, de parte de Dios, de ser resilientes y salir adelante. Él nos diseñó para levantarnos de cualquier circunstancia, para seguir adelante. Y ese es el mensaje de las estaciones: si continúa el verano, si continúa el invierno, es porque sigue habiendo futuro.

Pedro había pensado que su ministerio se había terminado, que todo lo que el Señor había formado durante años se había abandonado. Entonces Jesús lo llama aparte. Estas son las palabras que constantemente retumbaban en mi corazón para saber que mi pérdida no era el final de mi vida:

Pedro, ¿me amas? —Sí, Señor. —Apacienta mis ovejas.

Tres veces le pregunta, y a la tercera Pedro responde: "Señor, tú lo sabes todo."

No es que te quedaste solo

Así como hay ropa para cada temporada, hay personas que no tienen la ropa para caminar con uno en la temporada que estamos viviendo. Si hay frío y nadie lleva suéter, no es que no quieran caminar contigo; es que solo no tienen la ropa. Y no es que te hayas quedado solo: es que el Señor siempre estuvo.

Habían días en que yo no sabía qué iba a pasar. Solo vivía el día a día, y empecé a caminar. Pero despertó algo dentro de mí, algo que estoy seguro que va a despertar en ti hoy: tienes que seguir caminando.

Caminar en fe es no saber por dónde va uno; es solo avanzar y confiar en que cada paso que damos nos llevará a un momento donde habrá luz.

El Señor me habló: "Así como a Pedro, no quiero que solo recuerdes las cosas malas; quiero que recuerdes la palabra que siempre he puesto en tu corazón." Pedro solo recordaba la negación. Pero, ¿quién tenía las llaves del reino? ¿Quién era la roca? ¿En quién había puesto Dios su confianza? Esto no se terminó. Esto continúa.

Y hoy quiero decirte, iglesia, que el tiempo no se terminó. El tiempo continúa.

La decisión de seguir caminando

Cada estación ha tenido una lección específica de parte de Dios para cada uno de nosotros. Pero también hay cosas que están en nosotros para ponerle fin a una temporada.

Te lo digo porque soy un hombre resiliente, un hombre restaurado, porque hoy ya no soy el hombre que antes era. Pero todo empezó con una decisión en mi corazón: seguir caminando.

Mis hermanos, las pérdidas no son el final. Es momento de cambiarnos de ropa, de tomar una decisión. No es momento para victimizarnos.

El Señor le dijo a Pedro: "Yo te dije que me ibas a negar, pero ¿por qué solo recuerdas esa parte? Te dije que sobre ti estaban las llaves, que tú eras el hombre que yo iba a usar." Todo ese proceso era necesario para sanar a Pedro, para formarlo y para que fuera la persona que un día iba a inspirar a los demás.

Fíjate en la influencia de este hombre: cuando dijo "voy a pescar", siete de los que quedaban le dijeron "vamos contigo". ¿Qué pasa si ese hombre no se restaura? ¿No se cumpliría la palabra de Dios? Por eso el Señor se le siguió apareciendo, recordándole: "Tú no naciste para pescar peces. Yo te dije que eras pescador de hombres. Tú eres el hombre que yo escogí."

Eso fue lo que Dios me recordó. Seis semanas después fue la primera vez que me subí de nuevo a predicar, y volví a ver que el Señor no se había ido de mi vida y que mi propósito seguía vigente.

Llamado al altar

Sé que hay personas que tienen palabra en su corazón. Hago un llamado a todos aquellos que, por las temporadas que han estado viviendo, decidieron apartarse del camino del Señor porque pensaron que ya no había futuro, que era su final.

Pero quiero decirte que no es el final, y que el Señor no ha terminado contigo. Él te está terminando de formar. Pero hay una temporada en la que necesitas caminar con el Señor, tomarte de su mano, y dejar que otras personas te acompañen en lo que tienes que vivir. Esta casa está diseñada para eso.

En el momento en que le entregas tu vida a Jesús, van a aparecer personas que ni imaginaste, para caminar junto a ti, formarte, fortalecerte y ayudarte a cambiar de temporada.

Hago un llamado a tu corazón para que aceptes a Jesús por primera vez, o si te habías apartado, que hoy sea el día en que regreses a casa. Cierra tus ojos, inclina tu rostro y repite conmigo:

Señor Jesús, en esta mañana yo te abro mi corazón y te entrego mi vida. Hoy me tomo de tu mano y camino contigo. Hoy te reconozco como mi único y suficiente salvador. Sé que si hoy muero, iré contigo al cielo, pero hoy tengo la certeza de que camino contigo. Amén.