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Un tesoro que lo cambió todo

El temor del Señor

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Church
El Lugar de Su PresenciaCharismaticBogotá, Colombia
Date
Wednesday 13th August 2025
Read time
11 min
Language
Spanish

Scriptures

Proverbs 8:13Ecclesiastes 12:13Proverbs 10:27

Tags

Categories

Vida cristianaFamiliaAdoración

Bible Characters

Jesus

Key Takeaways

  • El temor del Señor —yirá en hebreo: respeto, adoración y reverencia— es el fundamento de la vida, el hogar y la crianza de los hijos.
  • El espíritu de temor trae esclavitud y miedo, pero el temor del Señor trae libertad, propósito y abundancia de salvación, sabiduría y conocimiento.
  • El temor del Señor no es miedo a Dios, ni legalismo, ni temor al hombre, ni perfeccionismo.
  • Honrar la Palabra de Dios significa no solo leerla u oírla, sino obedecer lo que Él nos habla.
  • Dios promete a quienes le temen protección, salud, bienestar, sabiduría y éxito.
  • Descansar en Dios como la seguridad de nuestros tiempos vence la ansiedad.

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In this sermon

Un tesoro que lo cambió todo

Estoy muy emocionado porque hoy no voy a predicar solo, sino que voy a predicar con la persona que embellece mi hogar, la persona que en los últimos 18 años se ha encargado de tenerme paciencia y de sacar lo mejor de mí: mi esposa, Andrea Molano. Cumplimos 18 años de casados, así que ya somos mayores de edad.

Esta no es una prédica de pareja ni una prédica de cómo ser papás. Esta es una prédica para todos. Queremos hablarles de lo que Dios ha hablado a nuestro corazón durante estos años, porque creemos que hay muchas cosas para rescatar.

Quiénes éramos antes de casarnos

Yo soy un arqueólogo frustrado, de esos que ven las películas de Indiana Jones a toda hora. Siempre me gustaba buscar tesoros, encontrar cosas. Era un ratón de biblioteca porque me apasionaba buscar el conocimiento; pensaba que allí encontraba mis tesoros. Era un nerd con toda la expresión de la palabra, buscando siempre tesoros en la aprobación por el conocimiento, en los logros, en una generación en la que lo más importante era tener una carrera, una especialización, un posgrado, una maestría, un doctorado.

Yo, en cambio, conocí al Señor cuando era adolescente, a los 16 años. Pero mi búsqueda siempre fue más emocional, más del corazón. Las mujeres estamos buscando ese abrazo, que alguien nos ame, que alguien nos proteja. Cuando conozco al Señor Jesús me enamoro completamente de él, pero ese enamoramiento fue muy emocional.

La Palabra dice: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser." Yo me enfoqué solamente en lo emocional. Amaba a Dios, pero dejé a un lado esa relación de decisiones firmes, de tener un norte fijo. No era consistente en mis tiempos con Dios ni en la Palabra. Si Dios me hablaba, yo negociaba y terminaba haciendo lo que se me daba la voluntad. Así quedé patinando durante muchos años.

¿Dónde está tu tesoro?

"No almacenes tesoros aquí en la tierra, donde las polillas se los comen y el óxido los destruye, y donde los ladrones entran y roban. Almacena tus tesoros en el cielo... Donde esté tu tesoro, allí estarán también los deseos de tu corazón." (Mateo 6:19-21)

Hay familias cuyo tesoro es el perro, y todos los deseos de su corazón giran alrededor del perro. Hay familias donde su tesoro son los hijos —algo importante—, pero hay un tesoro mucho más profundo del que queremos hablarles.

Cuando nos casamos, nuestros tesoros mutaron. Ya no era solo la parte emocional o el conocimiento, sino la aprobación como matrimonio: qué tenemos que mostrar, cómo vamos a encajar. Eso nos llevó a tomar decisiones muy difíciles y a endeudarnos. Aparentábamos. Servíamos en la iglesia buscando aprobación y reconocimiento, porque queríamos que todo girara alrededor de nosotros. Eso es lo que pasa cuando el verdadero tesoro no ha sido encontrado.

Los chistes de Dios

Cuando nos casamos hicimos un negocio: él quería tener hijos a los dos años y medio, yo a los cinco. Negociamos y quedamos en un punto medio. Pero no se imaginan los buenos chistes de Dios: nos casamos en mayo y siete meses después, en diciembre, quedamos embarazados.

Si no llegan los hijos en ese momento, nuestra historia sería otra. Cuando llega nuestro primer hijo, empezamos a darnos cuenta de que éramos absolutamente egoístas, fijándonos solo en nuestro ombligo: el yo, el yo y el yo. Por eso nos endeudábamos, tomábamos malas decisiones y ni siquiera sabíamos elegir nuestro círculo de amigos. Yo ya llevaba años con el Señor, desde los 16, pero tomaba decisiones equivocadas.

Con la llegada de nuestro primer hijo, el egoísmo empezó a morir. Y entonces Dios nos mandó una segunda sorpresa: otro hijo. Ahora el problema no era solo el egoísmo, sino la incertidumbre: ¿cómo vamos a salir de deudas?, ¿cómo vamos a pagar doble jardín, colegios, leche, pañales?

El tesoro de la familia Fajardo

En medio de esa incertidumbre, ya estaba juiciosa en mi tiempo con Dios; me rehabilité. Recuerdo que con seis o siete meses de embarazo estaba sola en la sala, orando con la Biblia, y le decía: "Dios, háblame, dime que vas a estar con nosotros." Y encontramos el tesoro de nuestra familia:

"Él será la seguridad de tus tiempos. Te dará en abundancia salvación, sabiduría y conocimiento. El temor del Señor será tu tesoro." (Isaías 33:6)

El Señor habló y esta familia nunca volvió a ser igual. El temor del Señor se convirtió en nuestro gran tesoro.

El espíritu de temor vs. el temor del Señor

Suenan similares, pero son opuestos:

  • El espíritu de temor trae esclavitud, cadenas, incertidumbre y miedo. Nos ahoga.
  • El temor del Señor trae libertad, nos da norte y propósito. Nos dice "es por acá" y trae abundancia de salvación, sabiduría y conocimiento.

Lo que NO es el temor del Señor

  • No es miedo a Dios, ni verlo como alguien lejano que en cualquier momento te va a partir con un rayo.
  • No es legalismo ni religiosidad.
  • No es temor al hombre.
  • No es perfeccionismo, como si tuviéramos que acercarnos a Dios de manera perfecta.

A veces dejamos este término tan conocido en el sótano de la casa. Pero es tan importante que el fundamento de nuestra vida, de nuestros hogares y de la crianza de nuestros hijos esté sobre la base del temor del Señor.

La palabra en hebreo de este versículo es yirá, que quiere decir respeto, adoración y reverencia.

Ocho maneras en que se manifiesta el temor del Señor

1. Hay asombro, honra y respeto profundo

"Pues, ¿quién se compara con el Señor en todo el cielo?... Los poderes angélicos más altos quedan en reverencia ante Dios con temor." (Salmo 89:6-7)

Cuando soy consciente de delante de quién estoy cuando cierro mis ojos, mi corazón se llena de asombro y reverencia. Me confronta ver que en reuniones de oración, mientras oramos, hay personas revisando el celular. Cuando cierras los ojos, ¿sabes delante de quién estás?

2. Adoramos y alabamos

"Adoren al Señor en vestiduras santas. Tiemblen ante su presencia toda la tierra." (Salmo 96:9)

Muchas veces pensamos que el tiempo de adoración es de relleno, y por eso hasta llegamos tarde. Pero si el temor del Señor está en ti, en la adoración tiemblas ante su presencia. No es un temblor de miedo, sino de saber que estás delante del ser más perfecto del mundo y que en tu imperfección puedes acercarte a él y llamarlo Papá.

3. El fundamento de todo es Jesús

"Para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla... Esfuércense por demostrar los resultados de su salvación, obedeciendo a Dios con profunda reverencia y temor." (Filipenses 2:10-12)

A veces nos igualamos con Jesús: "mi pana, mi llavería". Claro que puedes compartir con él, pero nunca olvides que es tu Señor y que un día doblarás tus rodillas delante de él.

4. Honramos la Palabra de Dios

Esto va más allá de leer la Palabra por llenar un registro. Honrar la Palabra es que si el Señor me llama a perdonar o a amar a mis enemigos, yo obedezco lo que me está hablando.

Durante muchos años yo era una cristiana de "a veces sí, a veces no". Si Dios me hablaba las dos o tres veces que leía la Biblia en la semana, yo no obedecía. Por eso daba vueltas en círculos y nunca llegaba a un norte.

"Bendeciré a los que tienen un corazón humilde y arrepentido, a los que tiemblan ante mi palabra." (Isaías 66:2)

5. Hay odio por el pecado

"Quien teme al Señor aborrece lo malo." (Proverbios 8:13)

Cuando nuestro hijo mayor tenía unos 8 o 9 años, me preocupaba lo que pudiera ver en internet. Busqué al equipo de sistemas de la iglesia y me instalaron el mejor filtro de protección "infalible a nivel mundial". Una tarde mi hijo quiso ver un partido por YouTube y el filtro no lo dejaba entrar. Él empezó a mirar por todos lados y terminó borrando todo hasta que pudo entrar y ver el partido. Al otro día le dije al de sistemas: "Su filtro de altísima seguridad se lo voló un niño de 8 años."

El temor del Señor es lo que hará que nuestros hijos no pequen, porque nosotros no vamos a estar allí. Lo que guarda un matrimonio de la infidelidad no son los controles, ni el seguimiento, ni los espías que contratas para vigilar a tu marido; es el temor del Señor. Y para los solteros, es lo que los va a guardar cuando alguien que no conoce al Señor les diga: "Ven, tomémonos algo, nadie se va a dar cuenta."

6. Nos abstenemos de la queja y la murmuración

"Puesto que nosotros estamos recibiendo un reino inconmovible, seamos agradecidos... adoremos a Dios como a él le agrada, con temor reverente, porque nuestro Dios es fuego consumidor." (Hebreos 12:28-29)

¿Crees que las murmuraciones que tienes en los pasillos nadie las escucha? Estás delante de un Dios que todo lo ve y todo lo escucha, y que está esperando que cambies tu queja por gratitud.

7. Es el filtro de nuestras intenciones, pensamientos, palabras y acciones

"El fin de todo el discurso que has oído es: teme a Dios y guarda sus mandamientos, porque esto es el todo del hombre." (Eclesiastés 12:13)

Salomón, después de mirarlo todo, se dio cuenta de que al final lo único que quedaba era el temor de Dios, porque filtra nuestras intenciones, pensamientos, palabras y acciones. No para que seamos perfectos, sino para que cuando nos equivocamos podamos ir a pedir perdón y a perdonar a otros.

8. Nos lleva a la intimidad y cercanía con el Señor

"La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto." (Salmo 25:14)

El engaño del enemigo es hacernos creer que tenemos un Dios lejano, que no escucha nuestras oraciones ni le interesan nuestras necesidades. Pero cuando tenemos la revelación más importante —la revelación de la cruz del Calvario— entendemos que el primero que hizo ese pacto con nosotros fue Dios Padre, que nos dio a su Hijo unigénito para restaurar la cercanía que se rompió en el Edén.

El día que yo entendí esto, mi lugar secreto nunca volvió a ser igual. Antes lo hacía como un robot, programada, porque todos lo hacían. Pero cuando tuve la revelación de lo que Dios hizo por mí, mi tiempo de intimidad con Dios nunca fue igual.

El temor del Señor nos lleva a acercarnos a nuestro Padre Dios, a escuchar su voz tan cerca de nuestros oídos para saber por dónde ir y por dónde no.

Los beneficios del temor de Dios

"Qué grande es la bondad que has reservado para los que te temen." (Salmo 31:19)

Lo más especial no son los beneficios, sino que el temor del Señor nos traiga una intimidad nueva, fresca y reveladora de quién es Dios. Pero los beneficios están en la Biblia:

  1. Protección"Los que temen al Señor están seguros. Él será un refugio para sus hijos... Ofrece un escape de las trampas de la muerte." (Proverbios 14:26-27)
  2. Salud"Para ustedes que temen mi nombre, se levantará el sol de justicia con sanidad en sus alas." (Malaquías 4:2) "El temor del Señor prolonga la vida." (Proverbios 10:27)
  3. Bienestar"Oh, si siempre tuvieran un corazón así... entonces siempre les iría bien a ellos y a sus descendientes." (Deuteronomio 5:29)
  4. Sabiduría"El temor del Señor es la base de la verdadera sabiduría." (Salmo 111:10) No son los libros ni las maestrías; es el temor del Señor lo que trae sabiduría.
  5. Éxito"Qué felices son los que temen al Señor... Sus hijos tendrán éxito en todas partes." (Salmo 112) Y "La verdadera humildad y el temor del Señor conducen a riquezas, a honor y a una larga vida." (Proverbios 22:4)

Descansa: Él es la seguridad de tus tiempos

Volvamos al versículo que cambió nuestra vida. La primera parte dice: "Él será la seguridad de tus tiempos." Esto mató nuestra ansiedad. En lugar de preguntarnos cómo íbamos a pagar los jardines, Dios nos dijo: "Yo seré la seguridad de tus tiempos. Descansa en mí, pon en orden tu casa, paga tus deudas, toma decisiones sabias."

Cuando no sabemos qué decisión tomar, él nos da en abundancia salvación, sabiduría y conocimiento. Búscalo todo el tiempo, y él te dirá si es a la izquierda o a la derecha. Pero no basta con que él lo diga: obedece lo que te está diciendo.

Que ese tesoro lo guardes como lo más sagrado que tienes. Si nos encontráramos un tesoro en una montaña, no lo dejaríamos en la puerta de la casa; lo ubicaríamos en el lugar más seguro y le daríamos un tratamiento de tesoro. Así debe ser el temor del Señor en nuestras vidas: para tener una soltería sana y con propósito, un matrimonio saludable y no ególatra, para levantar hijos bajo el temor de Dios y, finalmente, para levantar una nación que necesita al Señor con todo su ser.

Oración

Señor, te damos gracias porque tu palabra es perfecta, porque nos da norte. Hoy revelas a nuestra vida que el tesoro de nuestro corazón debe ser el temor a Jehová. Aquí estamos como tus hijos reconociendo nuestra necesidad de ti. Ayúdanos a tener ese norte fijo a través de tu palabra, a escuchar tu voz y tener la capacidad no solo de oírte, sino también de obedecer.

Perdónanos, Dios, porque muchas veces has hablado, nos has dicho "es por este lado", y somos como ese burrito terco y obstinado. Ayúdanos a redireccionar nuestra fe y nuestra obediencia con base en el temor del Señor. Quita de nosotros el acostumbrarnos a ese término; ayúdanos a atesorarlo. Quita de nosotros la irreverencia ante tu palabra y el verte lejano.

Hoy veo, Dios, que esa cruz fue suficiente para poderme acercar todos los días de mi vida y decirte: "Papá, te necesito." En el nombre de Cristo Jesús. Amén.