Una promesa por encima de las calumnias
- Church
- El Lugar de Su PresenciaCharismaticBogotá, Colombia
- Date
- Sunday 10th August 2025
- Read time
- 11 min
- Language
- Spanish
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Una promesa por encima de las calumnias
Yo no tengo palancas ni mucha influencia que digamos, y no vamos a perder ni tiempo ni dinero defendiéndonos de las calumnias, injurias y mentiras que se están levantando en contra mía o en contra de la iglesia. Pero sí tengo una promesa. El Señor me dice:
"Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldijan." (Génesis 12:3)
Y yo lo he visto. Aquellos que me han maldecido, he visto las consecuencias.
Recuerden que Jesús les dijo a los fariseos que toda blasfemia o injuria en contra de él —y cuando se refiere a Jesús, también se refiere a su cuerpo, la iglesia— será perdonada. En el diccionario, injuria significa una ofensa verbal o escrita que dañe la dignidad o reputación de una persona. Toda injuria, toda blasfemia será perdonada; sin embargo, tiene consecuencias. ¿Por qué? Porque Dios maldice a los que nos maldicen.
¿Qué es una maldición?
Para que tengan una idea de qué es una maldición, quiero leerles unos versículos en Deuteronomio 28:16-19:
"Tus ciudades y tus campos serán malditos, tus canastas y tus paneras serán malditas, tus hijos y tus cosechas serán malditos. Vayas donde vayas y en todo lo que hagas serás maldito."
Y sigue: el propio Señor enviará maldiciones, desorden y frustración; permitirá enfermedades; los cielos se pondrán rígidos como el bronce y la tierra dura como el hierro; los enemigos derrotarán; habrá llagas, tumores, locura, ceguera y pánico. Construirás una casa, pero otro vivirá en ella; plantarás un viñedo, pero nunca aprovecharás sus frutos.
"Ellos serán cabeza y tú serás la cola."
Estas son las consecuencias para los que se atreven a maldecirnos a nosotros, a la iglesia y a nuestro Dios.
¿Para quién es esta promesa?
En primer lugar, para Israel
Dios le dijo a Abraham en Génesis 12:1-3:
"Haré de ti una nación grande, y te bendeciré. Haré famoso tu nombre y serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan."
Y se lo repitió en Génesis 17:5, llamándolo un pacto eterno: "Serás el padre de muchas naciones... yo seré tu Dios. Y les daré a ti y a tus descendientes toda la tierra de Canaán... para siempre."
Cuando Isaac bendijo a Jacob, le dijo en Génesis 27:29:
"Todos los que te maldigan serán malditos. Y todos los que te bendigan serán bendecidos."
Y en el Salmo 105:7-10, David dijo que el Señor "siempre se atiene a su pacto... al compromiso que adquirió con mil generaciones". Es un pacto eterno, confirmado a Abraham, Isaac y Jacob. Dios les advirtió a los reyes:
"No toquen a mi pueblo elegido, ni hagan daño a mis profetas."
Por eso, si maldices a Israel, el maldito eres tú, porque no puedes maldecir lo que Dios ha bendecido.
El ejemplo de Balaam
Balac, el rey de Moab, contrató a un hechicero llamado Balaam para que maldijera a Israel. Pero Dios le dijo en Números 22: "No vayas con ellos ni maldigas a este pueblo porque es bendito." Y en Números 23:8, Balaam respondió:
"¿Cómo puedo maldecir a quienes Dios no ha maldecido?... Ninguna maldición puede tocar a Jacob. Ninguna magia, brujería o hechicería ejerce poder alguno contra Israel."
Fíjense que hasta un hechicero no se atrevió a maldecir a Israel.
Una aclaración: esto no es política
Si alguien planea salirse en este momento, quiero decirle: esto que predico no es política. Yo predico lo que Dios dice en su palabra. Se supone que un presidente representa al pueblo de su nación, y Colombia es una nación cristiana. Por eso no podemos permitir que se maldiga a Israel.
Cada vez que se maldice a Israel, yo lo ato —y en la Biblia atar es prohibir. No tengo conexiones ni palanca, pero tengo una promesa, y en el nombre de Jesús lo ato. Pero no solo eso: intercedo a favor de Colombia. Como dice 2 Crónicas 7:14, me pongo en la brecha a favor de nuestra nación y, como colombiano, me arrepiento por ese pecado y clamo su misericordia.
Toda nación que ha maldecido a Israel le ha ido mal; toda nación que la ha bendecido le ha ido bien. Por eso también tenemos que orar por Israel:
"Oren por la paz de Jerusalén, que todos los que aman a esta ciudad prosperen." (Salmo 122:6)
Israel no es perfecto
No estoy diciendo que Israel no ha cometido errores. Claro que sí. En el Antiguo Testamento, una y otra vez se fueron detrás de dioses falsos e hicieron enojar a Dios con su idolatría. Los judíos rechazaron al Mesías y lo crucificaron. Son seres imperfectos, como tú y como yo.
Recuerdo cuando entré a la universidad. En mi curso había tres judíos y quise ser amigo de ellos, porque creía que eran como los hombres de la Biblia, como Sadrac, Mesac y Abed-nego. Pero no: decían groserías, fumaban, se emborrachaban. No son perfectos.
En esta guerra contra Hamás —y que quede claro, no es contra Palestina, sino contra los terroristas que tienen sometidos a los palestinos— han cometido errores, pero no es tan grave como los medios antisemitas nos lo han hecho ver, porque están obsesionados en contra de Israel.
¿Por qué todo es acerca de Israel? ¿Por qué nadie dice nada de las actividades de Hamás y Hezbolá en Sudán, Yemen y Siria? La razón es que detrás de todo esto está el espíritu del anticristo. Y te pregunto: ¿de qué lado estás tú? Porque si estás en contra de Israel, ya fuiste influenciado por el espíritu del anticristo. A pesar de sus errores, Israel sigue siendo el pueblo escogido de Dios, y él lo protege. Por eso no han podido destruirlo, ni podrán hacerlo.
En segundo lugar, para la iglesia
Esta promesa de maldecir a los que nos maldicen también es una promesa para la iglesia. Toda protección que Dios le ha dado a Israel también nos la da a nosotros. En Jeremías 31:33, Dios profetizó:
"Este es el pacto que después de aquel tiempo haré con el pueblo de Israel. Pondré mi ley en su mente y la escribiré en su corazón. Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo."
Este pacto es la continuación del que Dios hizo con Israel, pero ahora es para todos los que lo reciben. Por eso Dios dice en Romanos 9:25: "A los que no eran mi pueblo, ahora los llamaré mi pueblo."
En Juan 1:10-12 dice que Jesús vino al mundo que él había creado, pero el mundo no lo reconoció. Vino a los de su propio pueblo, y hasta ellos lo rechazaron. Pero a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho, el privilegio, la potestad de ser llamados hijos de Dios.
En Mateo 23:39, cuando Jesús miró a Jerusalén, lloró y dijo: "Oh Jerusalén, Jerusalén, no volverán a verme hasta que digan: Bendito el que viene en el nombre del Señor." Y aunque Dios sigue protegiendo a Israel —porque el pacto es eterno— hasta que ellos no reconozcan a Jesús como el Mesías, el pueblo de Dios somos nosotros, la iglesia.
En Romanos 11:17, los gentiles —los boyacos, los costeños, los venezolanos, los de Perú— que éramos ramas de un olivo silvestre, fuimos injertados. Así que ahora nosotros también recibimos la bendición que Dios le dio a Abraham: "Bendeciré a los que te bendigan, pero ay de aquellos que te maldigan."
Yo bendigo a toda la iglesia
Por eso yo bendigo a todas las iglesias, desde las más chiquitas hasta las más grandes: los pentecostales, los bautistas, Casa Roca, la Cruzada Cristiana, Manantial, Avivamiento, G12, los luteranos.
Tuvimos a mi suegrita en mi casa, y me contó lo que pasó cuando ellos recibieron a Jesús. Como tenían mucha influencia y dinero, ayudaban a las monjitas con los ancianatos y los orfanatos. Pero un día una monjita le dijo "¡Luterana!" con tanto odio que ella pensó que le habían dicho una grosería, hasta que le explicaron que los luteranos fueron los que protestaron. Por eso yo también bendigo a las monjitas. No me atrevo a maldecir a ningún cristiano.
¿Por qué la iglesia no se defiende?
Muchos preguntan: "¿Por qué la iglesia no hace nada? ¿Por qué no demandan a esos calumniadores?" ¿Saben por qué no lo hacemos?
"Las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para destruir fortalezas." (2 Corintios 10:4)
"No tengan miedo, solo quédense quietos, porque el Señor mismo peleará por ustedes." (Éxodo 15:13)
"Queridos amigos, nunca tomen venganza. Dejen que se encargue la justa ira de Dios." (Romanos 12:19)
Y además, Jesús dijo en Mateo 5:11: "Dios los bendice cuando la gente les hace burla, los persigue y miente acerca de ustedes." Eso significa que entre más me maldicen, entre más me calumnian, más bendecido soy. Por todos lados gano.
Pero yo también tengo que ganar mis batallas en oración, como lo hizo David en el Salmo 109:1-4:
"Oh Dios, a quien alabo, no te quedes distante y callado, mientras los perversos me calumnian y dicen mentiras acerca de mí... Yo los amo, pero ellos tratan de destruirme con acusaciones. Incluso mientras oro por ellos, me devuelven mal por bien y odio a cambio de mi amor."
En los versículos 20-21, David concluye que esas maldiciones que sus acusadores desean para él se conviertan en el castigo del Señor para ellos. Yo no tengo que maldecir a nadie. ¿Por qué? Porque todo lo que ellos quieren en contra mía, o de la iglesia, o de ti, esa es la maldición que va a caer sobre ellos. Y luego David pide: "Pero a mí, trátame bien por el honor de tu nombre."
Por eso, cuando Simei maldijo a David, él dijo en 2 Samuel 16:12: "A lo mejor el Señor toma en cuenta mi aflicción y me paga con bendiciones las maldiciones que estoy recibiendo." Por todo lado ganamos. Por eso yo estoy tranquilo, yo duermo feliz, porque de mi lado está el Señor.
Una ley espiritual: solo la oración del acusado libera al acusador
Quiero finalizar con esta ley espiritual: solo la oración del acusado liberará al acusador.
En la Biblia vemos que Dios permitió que Satanás afligiera a Job. En un solo instante Job lo perdió todo: sus bienes, sus criados, sus hijos, su reputación, su salud, y hasta el respeto y admiración de su esposa.
Cuando sus enemigos se enteraron de la tragedia, fueron supuestamente a acompañarlo. Pero, encontrándose ellos en mejor estado físico, emocional y financiero que Job, pensaron que tenían el derecho de juzgarlo. La verdad es que toda la vida le habían tenido envidia: porque Dios lo bendecía, porque le iba bien, porque era reconocido y todos buscaban su sabiduría.
Estos amigos se aprovecharon de su prueba para decirle lo que siempre habían pensado de él: que su riqueza no venía de Dios sino de malos negocios, que les pagaba mal a sus empleados, que no pagaba sus diezmos ni sus impuestos, y que no ayudaba a los pobres. ¡Qué calumnia! Es que los que tienen mentalidad de escasez creen que los ricos tienen demasiado.
Pero el Señor tomó el lado de Job, y luego les dijo a ellos que si querían ser libres de las consecuencias por haber hablado en contra de Job, tenían que pedirle al pobre Job que orara por ellos. Después de maldecirlo durante semanas, ¡tenían que pedirle que orara! A mí me encanta el humor de Dios. En Job 42:7-8:
"El Señor se dirigió a Elifaz de Temán y le dijo: Estoy muy irritado contigo y con tus dos amigos, porque a diferencia de mi siervo Job, lo que ustedes han dicho de mí no es verdad. Por eso, vayan con mi siervo Job y ofrezcan un holocausto... Mi siervo Job orará por ustedes y yo atenderé a su oración."
¿Por qué? Porque solo la oración del acusado liberará a sus acusadores de sus maldiciones.
Una advertencia franca
Si nosotros nos atrevemos a hablar en contra de una iglesia —como se hace en las redes sociales— o en contra de un hombre de Dios, solo su oración nos va a liberar de las maldiciones.
Entonces, si ustedes han hablado en contra mía, de mi familia o de la iglesia, ¿creen que yo voy a querer orar por ustedes? Yo sé que lo voy a hacer, porque en mí está el Espíritu Santo. Pero, ¿creen que lo quiero hacer con gusto? Lo mismo pasa cuando se ha hablado en contra de otro hombre de Dios o de su iglesia.
Por eso lo mejor es: nunca hablen mal de nadie, no maldigan, no perjudiquen a nadie.
Yo oro si veo total arrepentimiento, si los veo comprometidos con Dios y su iglesia. Pero no voy a perder una oración por alguien que me ha hecho tanto daño. Muchos que han hablado en contra mía quieren una cita, pero no para que ore por ellos, sino para confrontarme. Y si Dios me va a confrontar, lo hará a través de una persona que tiene autoridad sobre mí —usará a alguno de los pastores con quienes tengo una relación apostólica— pero no te va a usar a ti, no creas.
Oración de arrepentimiento
Pongámonos de pie y pidámosle perdón al Señor.
Señor, hoy te pedimos perdón porque hemos maldecido, en primer lugar como colombianos, a Israel. Oramos que tengas misericordia de nuestra nación. Atamos a todos esos gobernantes influenciados por el espíritu del anticristo, y atamos los medios de comunicación llenos de mentira. También te pedimos perdón porque hemos hablado en contra de otras iglesias, de hombres y mujeres de esta iglesia. Perdónanos, Señor. Y hoy tomo la autoridad que tú me has dado y rompo toda maldición que pueda haber sobre esta iglesia, sobre toda persona que nos está oyendo, en el teatro y en sus casas. Que tu gracia venga, en el nombre de Jesús.
Invitación a recibir a Cristo
Si usted ha venido por primera vez a este lugar, creemos firmemente que Dios le ha traído con un plan maravilloso; tiene sueños para su futuro y su vida.
Hagamos todos esta oración:
Señor Jesús, reconozco que he vivido lejos de ti, pero sé que por tu obra en la cruz soy salvo. Gracias por tu sangre derramada. Te recibo como mi Señor y mi Salvador. Por la fe creo que soy tu hijo. En el nombre de Cristo Jesús. Amén.
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